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Revue interdisciplinaire d'études hispaniques

| 2017 Partie I - Des lignages matriciels

Marie Delannoy

Las filiaciones de los hombres del hierro y de los hombres de la madera: el poder político y económico frente a la libertad en Verdes valles, colinas rojas

Article

Dans Verdes valles, colinas rojas, Ramiro Pinilla retrace cent ans d’histoire du Pays Basque depuis la fin du xixe siècle et l’essor industriel jusqu’à la fin du xxe siècle et le début du tourisme de masse. Face à ce contexte politique trouble et aux changements qui surgissent, les filiations des «hommes du fer» doivent permettre le maintien de l’ordre établi. Les nationalistes basques voient en la filiation une manière de perpétuer la race basque, alors que les industriels y voient une possibilité d’accroître leur pouvoir économique. Or, de manière ironique, Pinilla démontre que ces filiations sont mensongères et vouées à l’échec. Au contraire, les filles, éloignées du pouvoir par les hommes, s’inspirent des «hommes du bois» et laissent apparaître que la filiation doit avant tout permettre aux enfants de se rapprocher de la liberté et de leur propre identité.

En Verdes valles, colinas rojas, Ramiro Pinilla reconstituye cien años de historia del País Vasco desde el final del siglo xix y el crecimiento industrial hasta el final del siglo xx y el comienzo del turismo de masa. Frente a este contexto político revuelto y los cambios que están surgiendo, las filiaciones de «los hombres del hierro» deben permitir el mantenimiento del orden establecido. Los nacionalistas vascos ven en la filiación una manera de perpetuar la raza vasca, mientras que los industriales ven una posibilidad de incrementar su poder económico. Sin embargo, de manera irónica, Pinilla demuestra que estas filiaciones son mentirosas y están condenadas al fracaso. Al contrario, las hijas, apartadas del poder por los hombres, se inspiran de «los hombres de la madera» y gracias a ellas, aparece que la filiación debe ante todo permitir que los hijos se acerquen a la libertad y a su propia identidad.

Texte intégral

Introducción

  • 1 Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas rojas: La tierr...

  • 2 «Los verdaderos vascos teníamos que recuperar el viejo...

  • 3 «Mientras que los vascos de la madera serían los autén...

1Ramiro Pinilla (1923-2014) ubica sus novelas en su Getxo natal. Así, por ejemplo, la trilogía histórica Verdes valles, colinas rojas publicada en 2004, entrega su propia visión del País Vasco y de la sociedad. En La tierra convulsa1, Cristina Oiaindía, la nacionalista vasca, debe hacer frente al auge de la era industrial en el País Vasco y a la llegada masiva de «extranjeros», llamados «maketos» por los nacionalistas, encarnados por su criada Ella, que trastorna el orden político y económico establecido teniendo un hijo bastardo con Camilo Baskardo, el marido de Cristina. Esta trilogía histórica, cuya trama se extiende entre el final del siglo xix y el final del siglo xx, propone una descripción del País Vasco y de todas las consecuencias políticas y económicas de este periodo clave en la historia española. El quiasmo del título Verdes valles, colinas rojas traduce la oposición entre el mundo rural que está perdiendo su «viejo poder»2 y el mundo urbano en plena expansión. Esta oposición remite también a otra oposición dentro de la trilogía entre «los hombres de la madera» y los «hombres del hierro»3. En la trilogía, los únicos «hombres de la madera» son los Baskardo de Sugarkea. Viven en la añoranza de la libertad primitiva y rechazan todos los inventos materiales e ideológicos de la sociedad. Los «hombres del hierro» son tanto los nacionalistas vascos como los industriales. Son los representantes del poder económico y político. Por eso la filiación es algo determinante para ellos, porque les permite mantener y aumentar este poder.

2Entonces, en esta trilogía, ¿de qué manera nos invita Pinilla a cuestionar las filiaciones establecidas por los «hombres del hierro»? ¿Qué papel desempeñan las madres –Cristina y Ella– en la estabilidad de este orden? ¿Pueden las filiaciones verse como una vía de libertad en una sociedad dominada por las ideologías?

3En un primer tiempo veremos que Ramiro Pinilla denuncia el hecho de que los nacionalistas entiendan la filiación como la transmisión y la sobrevivencia de la ideología nacionalista. Toda la educación nacionalista pura dada por Cristina a sus hijos acaba fracasando de manera irónica. En una segunda parte, trataremos de demostrar que los mismos elementos irónicos se aplican a los industriales. El imperio de hierro construido por Ella, su hijo Efrén y su nieto Cándido se derrumba al final de la trilogía para desembocar en una nueva era económica. Frente a estas filiaciones mentirosas, veremos por fin que las hijas, Fabiola, Flora o Elisenda, proponen otra visión de la filiación. Retornan a los orígenes, se inspiran de los «hombres de la madera», para transmitir a sus hijos ideas de libertad y de identidad propia.

Cristina y sus hijos: una denuncia de la transmisión de la ideología nacionalista vasca

4En la trilogía Verdes valles, colinas rojas, Cristina Oiaindia encarna la ideología nacionalista. Aparece, a través de los valores que conlleva y los discursos que vehicula, como el doble femenino del fundador del nacionalismo vasco, Sabino Arana Goiri, cuya ideología transparenta a lo largo de la trilogía. Es un miembro activo del Partido Nacionalista Vasco (PNV) y defiende los grandes ejes de la política nacionalista: la pureza de la raza vasca, la igualdad de todos los vascos, el cristianismo y, en un primer tiempo, la importancia de la ruralidad frente a las ciudades industrializadas del País Vasco. Además, se presenta como una madre perfecta dentro del ideal nacionalista. Efectivamente, su tarea principal consiste en educar a sus hijos y en transmitirles los principios de la ideología vasca, como señala Lorenzo Sebastián García:

  • 4 Lorenzo Sebastián García, «Las organizaciones y activi...

La función asignada a la mujer es la de perpetuadora de la raza (madre), transmisora de la lengua, y mantenedora de la familia. Todas estas actividades están impregnadas de un fuerte catolicismo.4

5La transmisión de la ideología sabiniana se nota sobre todo en las primeras páginas de La tierra convulsa, en la primera narración de Jaso, el hijo menor de Cristina y de Camilo Baskardo. Jaso todavía es un niño y se destaca la importancia de la madre en sus narraciones gracias al empleo del estilo directo que revela cómo Cristina instruye a sus hijos y les enseña la ideología vasca. Por ejemplo, insiste en la importancia de los apellidos que permiten probar la pureza de su linaje:

  • 5 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 18.

- Fabi, ¿cuáles son tus apellidos? – dice Ama.
- Baskardo, Oiaindia… – dice Fabi.
- Sigue, sigue… Tienes muchísimos más – dice Ama.
5

  • 6 Ibid., p. 47.

  • 7 Ibid., p. 18.

  • 8 Ibid., p. 822.

  • 9 Ibid., p. 821.

6Esta obsesión de Cristina por los apellidos vascos remite a la importancia que tienen dentro del partido nacionalista, ya que para poder afiliarse al partido se tenía que probar la pureza de su sangre vasca teniendo por lo menos cuatro apellidos de origen vasco. Tampoco Cristina concibe que sus hijos puedan casarse con una persona que no fuera vasca: «¡Su sangre vasca sólo se mezclará con sangre vasca!»6. Quiere evitar todo tipo de mestizaje, sobre todo con españoles, como lo preconiza Sabino Arana Goiri. Por fin, educa a sus hijos en oposición con su padre, Camilo Baskardo, a quien, por ser un industrial, acusa de destruir lo vasco: «Vuestro padre lo destruye todo»7. La omnipresencia del estilo directo permite revelar de manera clara la influencia de la madre en sus hijos. Jaso asume la narración en primera persona, pero finalmente es la palabra de su madre la que domina. Así gracias a los intercambios incesantes entre Cristina y sus hijos –Moisés (Martxel) y Josafat (Jaso)–, vemos hasta qué punto la ideología nacionalista guía la vida de Cristina y la educación que transmite a sus hijos. Los educa para que sigan esta ideología tras la muerte de Sabino Arana Goiri. Se sirve de sus hijos para salvar la pureza de la raza vasca, quiere que mantengan la pureza del linaje de la familia Baskardo-Oiaindía, pero también que sigan divulgando los ideales del nacionalismo. Al principio de la trilogía, en La tierra convulsa, esta transmisión ideológica parece funcionar, ya que las reacciones de Jaso en primera persona se complementan perfectamente con las intervenciones de la madre. La alternancia entre el relato en primera persona y los diálogos entre la madre y los hijos traduce la unión que existe entre ellos: «Su fe era la madre. Su madre y el nacionalismo sabiniano eran lo mismo»8. La fusión entre la madre y la ideología sabiniana permite insistir de nuevo en el papel clave de la madre en la transmisión ideológica de la que casi se queda excluido Camilo, el padre, como lo subraya don Manuel, el maestro del pueblo de Getxo: «Moisés y Josafat habían sido meros objetos de barro moldeados por Cristina a lo largo de más de veinte años, convirtiéndolos en una prolongación de su pensamiento frente al de Camilo»9. Esta afirmación de don Manuel muestra bien que los valores de la madre cobran más importancia que los del padre y que la transmisión de la ideología nacionalista vasca se hace ante todo a partir de la educación dada por la madre. Siguiendo esta lógica, el «verdadero» padre de los hijos, parece ser Sabino Arana Goiri ya que se sobrepone a la filiación genética, según la cual el padre sería Camilo, una filiación ideológica, que promueve a Sabino Arana Goiri como padre espiritual de los hijos, por su estatuto de defensor de la raza y de la ideología vasca. Efectivamente, en las primeras narraciones Martxel y Jaso se revelan ser nacionalistas convencidos, que escriben artículos en La Patria o que dan conferencias, como lo subraya Jaso cuando habla de su hermano:

  • 10 Ibid., p. 540.

Escribía apasionadas reseñas sobre nuestros viajes, que publicaban las revistas vascas, especialmente La Patria, semanario de Sabino Arana. Se disputaban sus trabajos. En dos o tres ocasiones el propio Sabino Arana los mencionó en algún artículo suyo, animándole a seguir en su «tarea salvadora» –así la calificó expresamente–, y poniéndole como ejemplo. Mi hermano adquirió cierto renombre y, hacia el final del pasado verano, le ofrecieron la tribuna del Centro Vasco de Bilbao y pronunció dos conferencias, bajo el título general de «¿Qué hacemos por la salvación de nuestro pueblo?», por las que fue muy felicitado.10

7La expresión «tarea salvadora» corrobora que los hijos están considerados como los sucesores espirituales de Sabino Arana. Son los que van a salvar la patria vasca y facilitar la imposición de la ideología nacionalista sabiniana en lo cotidiano. La filiación espiritual aparece así como la exaltación de los preceptos del líder carismático del nacionalismo vasco. Esta continuidad ideológica entre Arana y los hijos de Cristina se refleja también en la descripción que hace Jaso de Román, el novio «maketo» de su hermana Fabiola:

  • 11 Ibid., p. 571-572.

Su fisonomía es inexpresiva y adusta; su cuerpo es de movimientos sin gracia; es flojo y torpe; estoy seguro de que apenas se lava y que sólo se muda una vez por año; la familia que fundara con la pobre Fabi no podrá llamarse tal, porque esa gente no ama la familia, ni el hogar, son adúlteros. […] ¡Así dice Sabino Arana que son los maketos, tan despreciables, tan distintos e inferiores a los vascos!11

  • 12 Sabino Arana y Goiri, «¿Qué somos?», Bizkaitarra, 16 ...

  • 13 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 573.

8Esta descripción corresponde casi punto por punto a la descripción del «maketo» que hizo Sabino Arana en su artículo «¿Qué somos?»12 publicado en 1895 en el periódico Bizkaitarra. Los adjetivos «flojo», «torpe», «inexpresiva», «adusta» y la frase «apenas se lava y sólo se muda una vez por año» aparecen en el artículo de Arana. Esta superposición de los discursos muestra claramente que la filiación se entiende aquí como la transmisión de una ideología y que los hijos de Cristina se presentan como los sucesores de Arana. Además la llegada de Román ocurre en el momento de la muerte de Arana y las palabras miméticas que pronuncian entonces Martxel y Jaso refuerzan su condición de sucesores morales, sobre todo cuando Jaso dice: «Nuestra Patria se había quedado huérfana»13. Esta frase (y el recurso al término «Patria», derivado etimológicamente de «pater», padre), recuerda que se considera a Sabino Arana como el padre del pueblo vasco. Sin embargo, esta filiación espiritual solamente se establece con los hijos varones, ya que su hermana Fabiola se queda al margen, se queda en casa, el lugar predilecto de las mujeres según la ideología nacionalista como lo revela el extracto siguiente:

  • 14 Ibid., p. 541.

En sus reuniones del Bizkai Buru Batzar, ama sacaba siempre el tema de sus dos hijos y sus viajes místicos de purificación, y aquellos hombres –ella era la única mujer– decían: «Es un honor tener entre nosotros a la madre de esos muchachos… Y ¿qué hace tu hija, Cristina? », y ama le contestaba: «Ésa, para casa», y Sabino Arana asentía con la cabeza.14

  • 15 Joxemartín Apalategi Begiristain, Mujer vasca: imagen...

  • 16 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 519,...

9Así pues, el alejamiento de Fabiola con respecto al linaje predilecto es doble: por ser hembra y por haberse casado con Román, que subvierte la raza y la ideología vasca. Es interesante notar que Cristina aparece ante el Bizkai Buru Batzar, la ejecutiva vizcaína del Partido Nacionalista Vasco, como una madre en vez de aparecer como un miembro del partido, porque las mujeres casi no podían participar en las actividades políticas del PNV, ya que «el principal valor de la mujer está en ser madre»15. El mismo destino parece esperar a su hija Fabiola. Cristina habla de ella de manera muy peyorativa si nos fijamos en la frase nominal y el pronombre demostrativo «ésa», lo que contrasta con el papel de salvadores reservado a los hijos. Eso confirma de nuevo que la transmisión ideológica se realiza hacia los hijos varones y el consentimiento final de Arana remite también a su papel de padre y de guía espiritual. Esta diferencia de tratamiento entre los hijos y la hija es ya una manera para Ramiro Pinilla de criticar esta filiación basada en una transmisión ideológica. A lo largo de la trilogía, se debilita la filiación ideológica. Martxel y Jaso se vuelven locos. Su identidad se desdobla, alternan entre momentos de rechazo de la ideología nacionalista con momentos de retorno hacia la madre y su fe nacionalista y tras el suicido de Jaso, Martxel cree que es su propio hermano difunto, piensa que fue él, Martxel, quien se suicidó. En realidad ambos rompen con su madre tras descubrir sus contradicciones sobre todo en lo que concierne la igualdad de todos los vascos. Cristina no quiere que Martxel se case con Andrea Altube, ya que es una hija de campesinos, por lo tanto no pertenecen a la misma clase social, mientras que, al principio de la novela, Cristina presentaba a la familia Altube como vascos perfectos. Entonces Martxel y Jaso empiezan a hablar de «traiciones». La ama se convierte en una bruja y los campos léxicos de la traición y de la mentira se vuelven omnipresentes: «no es verdad», «nada de lo que nos decías era verdad», «se merece que a todas horas le eche en cara sus traiciones», «vivimos aquellos tontos años en la creencia de que estábamos salvando a Euskadi», «nos engañaba la bruja»16. Con esta acumulación, Ramiro Pinilla quiere mostrar que la filiación creada por Cristina era una mentira. Martxel insiste en la necesidad de hacer preguntas que cuestionan todo lo que aprendieron durante su niñez:

  • 17 Ibid., p. 588-589.

¿Recuerdas, Jaso, nuestras preguntas de niño? Recuérdalas bien: ¡eran preguntas dóciles destinadas a provocar las respuestas deseadas por la bruja! Sus respuestas eran preguntas postergadas que provocaban nuestras preguntas-respuestas. Siempre fuimos ella. Ahora Jaso, se trata de romper…, ¡romper!, para emprender la estrenada etapa de las preguntas nuestras y te juro, Jaso, que ya forman un solo cuerpo todas las respuestas que he obtenido.17

10Los adjetivos «dóciles», «deseadas» y «postergadas» subrayan que los niños no dudaban de lo que les decía Cristina. La expresión «siempre fuimos ella» confirma la identificación absoluta, biológica y esencial con la madre. Sin embargo, las antiguas preguntas de la niñez y las respuestas de la madre se relacionan con la mentira, mientras que las nuevas preguntas sirven para provocar una ruptura con la madre y afirmar su nueva identidad, traducida en el extracto por el pasaje de la primera persona del plural a la primera del singular. Estas nuevas preguntas marcan una nueva etapa en la vida de los hijos, lejos de la filiación ideológica impuesta por la madre. Además, a través del personaje de Martxel, Ramiro Pinilla pone en tela de juicio los discursos oídos en casa y la educación transmitida por los padres a sus hijos. En una entrevista, Pinilla subraya el papel de la escuela en este cuestionamiento de lo aprendido en casa:

  • 18 Enrique Murillo, «Todas las fes son nefastas. Habría ...

Todas las fes son nefastas, y lo primero que hay que hacer con los niños en las escuelas es enseñarles a revisar todo lo que les enseñan. A los diez años, habría que darles las lecturas apropiadas, decirles que a lo mejor lo que han heredado en casa, en la calle, en los púlpitos, es mentira.18

  • 19 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 150.

  • 20 Ibid.

11Ramiro Pinilla denuncia entonces la educación basada en la transmisión de la ideología nacionalista y para seguir con esta denuncia en su trilogía se sirve de la ironía para burlarse de las obsesiones de Cristina. El primer toque irónico viene de la transmisión de su poder económico y político a su yerno Román, el «maketo». Tras la ruptura con sus hijos, ya no tiene sucesor y su yerno se convierte en un miembro importante del PNV a pesar de que sus apellidos, Pérez de Angulema, suenen más bien a España o a Francia, dos enemigos del País Vasco según Arana, y entren en contradicción con la regla de los cuatro apellidos vascos para poder afiliarse al partido. Pero el carácter irónico del texto reside en gran parte en la presencia de Ella, una criada «maketa» al servicio de Cristina. Las relaciones entre Cristina y Ella van empeorando a lo largo del primer tomo y se asocian a una gradación de la ironía con la que Pinilla se va burlando cada vez más de la ideología nacionalista basada en la pureza de la raza y en el cristianismo. Primero, la ironía viene del nombre de Ella, que se reduce a un pronombre. No tiene apellidos, como si no tuviera ninguna identidad. Esta criada «maketa» se acuesta con Camilo Baskardo, el marido de Cristina. El linaje de Camilo encarna la pureza de la raza vasca, ya que proviene de una familia antigua cuyos primeros miembros poblaron el País Vasco. Se acuestan juntos el 25 de diciembre y de esta relación nace un hijo bastardo, Efrén. La correspondencia entre la fecha de la fecundación de Efrén y la del nacimiento del Niño Jesús da a esta relación un carácter casi blasfematorio, sobre todo si se toma en cuenta la importancia de la religión católica dentro del nacionalismo vasco. Los numerosos apellidos de origen vasco de su nodriza representan un nuevo ataque a la obsesión de los nacionalistas por los apellidos: «Ofreció a Getxo algún espectáculo menor lleno de ironía, aunque al mundo nacionalista no se lo pareció así»19. Esta nodriza, descrita como una perfecta vasca, «una sólida hembra»20, enumera todos sus apellidos vascos tal como se lo pide Ella para atacar a Cristina y mostrarle que de esta filiación bastarda está naciendo un futuro representante del poder en el País Vasco. A través de Ella y de Efrén, Ramiro Pinilla sigue burlándose de la obsesión por la pureza de la raza y por los apellidos de los nacionalistas con la elección, treinta años después, de un apellido sorprendente para su hijo Efrén. En efecto, Ella elige el apellido Puerta, un apellido que tiene connotaciones españolas y que además hace referencia a un objeto de la vida cotidiana, lo que es una nueva manera de provocar a los nacionalistas como lo notamos con esta reacción del cura de Getxo, don Eulogio:

  • 21 Ibid., p. 961.

- Puerta –repitió don Eulogio–. ¿Desde cuándo te apellidas así? ¡Dios mío, se te acaba de ocurrir! ¡Dios!, ¿has vivido hasta ahora sin preocuparte de tener un apellido? ¿Cómo has podido vivir sin un apellido? Siempre confié en que lo tuvieras, aunque te lo callaras, tú sabrás por qué. Y resulta, ¡Dios mío!, que nunca tuviste uno, cuando todo el mundo puede tener un apellido a poco que lo busque… ¿Y lo acabas de encontrar en este cuarto sólo porque lo necesitabas para esta ocasión? Simplemente, echaste una reojada por aquí y por allá y, ¡pum!, lo primero que te saltó a la vista. ¿No te gustó más ventana?, ¿o cortina? Si te era tan fácil hacerte con un apellido, ¿por qué no…?21

12La repetición de la palabra «apellido» confirma la importancia que tienen los apellidos para los vascos. Les sirven para asentar su filiación y su identidad. Pero al mismo tiempo la reacción del cura es cómica con esta enumeración de interrogaciones y de exclamaciones y la onomatopeya «¡pum!» que traducen la incredulidad de don Eulogio frente a la ausencia de apellidos de Ella. Esta filiación bastarda abre una «puerta» en el orden sociopolítico instituido ya que Camilo Baskardo acaba reconociendo oficialmente a su hijo ilegítimo y hace de él su único heredero, lo que marca el punto final del linaje puro de los Baskardo-Oiaindía y el fracaso de la transmisión ideológica deseada por Cristina. Con este reconocimiento oficial de la paternidad de Camilo, la ironía llega a su punto culminante, porque Ella le obliga a modificar la ortografía de su apellido que pasa a escribirse «Bascardo» con una «c» en vez de «Baskardo» con una «k». El apellido «Baskardo» pierde así sus orígenes vascos para adoptar connotaciones más españolas, lo que es un nuevo ataque al nacionalismo vasco. Con este cambio, Efrén no hereda ningún elemento vasco en su identidad. A través de esta gradación irónica, Pinilla va destruyendo el mito de un País Vasco compuesto únicamente de vascos puros. Además insiste en que las filiaciones que se quieren puras de raza son imposibles, acaban fracasando y revela que la ideología nacionalista se basa solamente en elementos vacíos de sentido, como los apellidos. También Pinilla quiere subrayar la peligrosidad que representan los nacionalismos o cualquier fe, sea política o religiosa:

  • 22 Enrique Murillo, art. cit., p. 39.

La razón no abunda en el nacionalismo vasco, ni en el nacionalismo español, ni en las religiones. Desearía y trabajaría por que el nacionalismo no existiera. Todo nacionalismo o fe –religiosa o política– es negativo/a. Mi libro no es un panfleto contra nadie; en él muestro mi pensamiento.22

13Sin embargo, esta filiación bastarda tampoco es un ejemplo de éxito, ya que este nuevo imperio creado por Ella y basado en el poder del dinero de los «hombres del hierro» se va a derrumbar también.

Ella, su hijo Efrén y su nieto don Cándido: el fracaso de la transmisión del poder de los «hombres del hierro»

  • 23 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 920.

  • 24 Ibid., p. 889.

14Tras constatar la debilidad de sus dos hijos naturales, Jaso y Martxel, demasiado influenciados por la madre, Camilo Baskardo decide transmitir todo su poder económico a su hijo ilegítimo, Efrén. Como su padre Camilo, Efrén se presenta como un verdadero representante de los «hombres del hierro». En realidad, podemos decir que se convierte en su único hijo legítimo, sobre todo si comparamos Efrén con Jaso. A pesar de los intentos de su padre Camilo de convertirlo en un «hombre del hierro», tras la ruptura con Cristina, Jaso se revela ser la antítesis del «hombre del hierro» –podemos calificarlo de «hombre de la madera»– si nos fiamos en su repugnancia por el dinero: «Podría decirse que jamás existió criatura humana con menos contacto con dinero ni menos seducida por él»23. Por lo tanto, Camilo toma conciencia de que si quiere que alguien le suceda a la cabeza de su imperio industrial tiene que firmar un testamento a favor de su hijo ilegítimo Efrén, para «traspasar al fruto de su error y de su pecado, a su única sangre digna de merecerlo, toda su chatarra, su cultura de hombre del hierro»24. A primera vista, este cambio de legitimidad permite la apoteosis de los «hombres del hierro». El apellido Baskardo se convierte así en sinónimo de «hombres del hierro», permitiendo la «antonomasia» utilizar el nombre propio de Baskardo para generalizar los atributos por los cuales era conocido, o sea, su estatuto de rico industrial:

  • 25 Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas rojas: Las cen...

¿He hablado alguna vez del inapelable destino industrial del apellido Baskardo? Está implícito en su condición de hombre del hierro por antonomasia… ¿Qué podía temer Ella de la descendencia familiar de Camilo, por muy legal que fuese? […] La otra sangre, su verdadera sangre, la herrumbrosa, Efrén y Cándido, eran sus garantes. […] El amado hedor le anunciaba a distancia que era una carne hecha del metal predestinado.25

  • 26 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op.  cit., p. 953.

  • 27 Ibid., p. 957.

  • 28 Ibid., p. 971.

  • 29 Ibid., p. 979.

  • 30 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. ...

  • 31 Ibid., p. 640.

15Con este extracto vemos bien que la rama legítima en la sucesión de Camilo no es su descendencia familiar legal sino la compuesta por Efrén y Cándido, su nieto. Les une la atracción por el hierro, como lo muestran la mezcla de la sangre con el hierro («su verdadera sangre, la herrumbrosa») y el oxímoron «amado hedor». El olor fuerte del hierro rodea a estos tres miembros y confirma que el verdadero sucesor de Camilo es Efrén. Además, con el reconocimiento oficial de su paternidad se trata también para Camilo del mantenimiento de su apellido Baskardo, a pesar du su posterior adaptación como «Bascardo», al frente de su imperio: «la innombrable solución al problema de la continuidad de su apellido al frente de su imperio le atormentaría desde hacía años, pero no se atrevía a dar el gran paso»26. Como en el caso de los nacionalistas, el apellido representa algo fundamental para los «hombres del hierro», ya que confirma el poder de un linaje. Pero es sobre todo su nieto don Cándido («el nieto, la continuidad»27) quien permite la culminación del poder de los «hombres del hierro», ya que se reúnen en él las fortunas de Camilo y de Ella –incluso todos los bienes de Cristina, quien había firmado tras la Guerra Civil un testamento a favor de su marido Camilo, sin saber que él ya había firmado otro testamento a favor de Ella y de Efrén– , de su padre Efrén, pero también de la familia de su madre, Ángela Lapaza: «en la persona de Cándido Bascardo Lapaza se han reunido la más grande fortuna y el más grande poder que se hayan conocido jamás en nuestra tierra»28. En este nieto se plasman todas las esperanzas de las dos familias –de ahí el tratamiento de respeto, «don», que se antepone a su nombre de pila– para convertirlo en su gran sucesor, en el triunfo de su poder económico: «un diminuto Cándido Bascardo Lapaza impregnándose día a día y biberón a biberón de las esperanzas de aquella gente que rodeaba su cuna, para acabar siendo la exaltación de su imagen y semejanza»29. De nuevo se destaca la importancia de la filiación en la transmisión de un poder, en la permanencia de una familia en lo alto de la jerarquía social. Incluso ven en don Cándido la posibilidad de aumentar aún más su poder económico, de ahí la palabra «exaltación». No se trata solamente a través de la filiación de mantener un poder, sino hacerlo crecer aún más. Pero al final de la trilogía, como lo revela el título del tercer volumen Las cenizas del hierro, lo que hubiera debido de ser la apoteosis de los «hombres del hierro» se convierte en un fracaso. Se derrumba el poder del hierro y se pone un punto final a este linaje «glorioso» deseado por Ella y Camilo. Este derrumbamiento se debe a la debilidad de don Cándido, cuyo nombre de pila remite a la ingenuidad. Otros personajes de la trilogía lo denominan «la Criatura» lo que le da un carácter inhumano, casi como un robot, a causa de su atracción excesiva por el hierro. Cándido se puede presentar como el doble de Jaso. Como él, aparece como un ser débil, fácilmente influenciable, el que provoca la desdicha de los «hombres del hierro» al dar su confianza a personas que en realidad lo van a engañar. Como en el caso del linaje de los Oiaindia, Ramiro Pinilla se sirve de la ironía para mostrar que las filiaciones basadas en la transmisión de un poder económico son tan poco sólidas y tan mentirosas como las basadas en la transmisión de una ideología política. Al caer en el hierro en fusión, Cándido acaba fusionando con él. El propio hierro acaba destruyendo el imperio de los «hombres del hierro»: «entonces tropezó uno de los criados y la Criatura salió proyectada por encima de la barandilla del pasillo elevado y se hundió y fundió en la sopa de hierro»30. Con esta muerte de Cándido, Ramiro Pinilla construye un doble juego de ironía, ya que el imperio fundado por Ella acaba fracasando como el de su enemiga Cristina. Don Cándido era el último miembro de este linaje creado por Ella y Camilo. Entonces de manera irónica los herederos de la riqueza de los Bascardo vinieron a ser los parientes de la primera familia de Ella. Cuando llegó al País Vasco, Ella quería romper con sus orígenes de esclava del sur de España («Esa mujer también tiene nombres y apellidos…, es decir, los tuvo y vino con ellos. Pero los enterró, cumplió a la perfección lo de partir de cero»31). En Huelva se había casado y había tenido un primer hijo, el único legítimo:

  • 32 Ibid., p. 639.

El único matrimonio válido es el primero, el que contrajo en 1884 en Gibraleón con quince años. Tenemos en contra, pues, un primer matrimonio como Dios manda, un hijo legítimo de este matrimonio, una línea legítima.32

  • 33 Ibid.

  • 34 Ibid., p. 641.

  • 35 Ibid.

  • 36 Ibid., p. 640.

16Entonces Efrén aparece como doblemente ilegítimo. Recae al fin y al cabo sobre él la denominación que venía implícita en el apellido movedizo de Baskardo: señal explícita de la pertenencia a la raza vasca al principio de la trilogía, el apellido revela la creación de una nueva filiación española al transformarse la «k» en «c» de «Bascardo», y denuncia por fin el estatuto híbrido de Efrén, su maldición original de hijo «bastardo» de la que no podía escapar: «¿Dónde prefiere situar a don Efrén, como hijo bastardo de una rama válida o como hijo legítimo de una rama inválida?»33. Pero Ella no quería transmitir nada de su rama válida a su hijo Efrén y a su nieto Cándido. De ahí la ausencia de apellidos. Ella veía en su primer hijo una «cadena perpetua»34, ya que ser madre era una manera de reforzar aún más su esclavitud («el hombre se dijo que la esclava sería más esclava haciéndole un hijo que la fijara»35). Se entiende así el rechazo de esta filiación legítima vista como una imposibilidad de cambio, una imposibilidad de acercarse a una libertad que Ella creó haber alcanzado con Efrén. Pero sus orígenes vuelven a surgir en el momento en que los parientes de Huelva heredan toda su fortuna. Se instalan en Getxo lo que representa también un nuevo ataque irónico para los nacionalistas vascos defensores de la pureza de la raza vasca, que ven cómo una familia de «morenos», de antiguos esclavos mestizos, se está convirtiendo en los nuevos líderes económicos de Bilbao: «En Gibraleón vive actualmente una pequeña comunidad de morenos descendientes de los esclavos que los negreros cazaban en las costas de África y vendían en los mercados de Andalucía»36. Empiezan una nueva era dentro de los «hombres del hierro» con el turismo. A partir de la pieza de hierro hecha con Cándido construyen un gran museo, una alusión al museo Guggenheim, con el único objetivo de atraer a turistas y ganar dinero:

  • 37 Ibid., p. 645.

Turistas, turistas impacientes por posar sus atónitas miradas en el colosal original que habrían visto reproducido en eficaces promociones coloreadas, turistas impacientes por dejar sus dineros en agradecimiento a la tierra que les ofrecía la misma emoción histórica de los primeros en contemplar las Pirámides », les adelantó. « ¿Nos está diciendo usted que vendrían aunque no metiéramos nada dentro? », quisieron saber. El arquitecto afirmó con la cabeza.37

17Podemos suponer que esta nueva era y los nuevos hijos que van a nacer están condenados sin duda también al fracaso porque como buenos representantes de los «hombres del hierro» les importa ante todo el dinero. Pinilla muestra que el poder y la libertad de los «hombres del hierro» solamente descansan en la acumulación de bienes. Como en el caso de los nacionalistas, este poder es una mentira y se construyen filiaciones sobre un engaño. De ahí la acumulación de ramas ilegítimas. El autor insiste así en el hecho de que las filiaciones no se deban entender como la transmisión de un poder político o económico. Además, Ella y Cristina pensaban transmitir su herencia ante todo a los varones de su familia. Las hijas, Fabiola Baskardo y Elisenda, la hija de Efrén, se quedan aparte. Sin embargo son ellas quienes van a buscar otro tipo de filiación y de educación a transmitir a sus hijos. Al poder del dinero, de la raza, de la religión o de lo material, prefieren insistir en el poder de la naturaleza o del cuerpo, reflejo de la verdadera identidad de cada uno. Por lo tanto se vuelven hacia los únicos representantes de la libertad absoluta, los «hombres de la madera», encarnados por los Baskardo de Sugarkea.

Fabiola, Flora y Elisenda: la transmisión de un discurso de libertad

18Elisenda, la hija de Efrén, puede aparecer como un personaje pasivo en la novela. No tiene el mismo protagonismo que su hermano Cándido, lo que revela que no la consideran como una heredera del imperio de hierro. Durante la Guerra Civil, Elisenda fue violada por un soldado italiano. De esta violación, nació un hijo. Siete años después, el italiano volvió. Antes de marcharse con él, Elisenda se desnudó, símbolo del rechazo de una sociedad inmunda:

  • 38 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 409.

Comprendimos que los tres huían para siempre de la gran mentira que componíamos todos. Comprendimos igualmente que Elisenda dispuso de siete años para visceralizar que su violación en la playa fue el acto más auténtico que habían cometido con ella, así que tuvo a su hijo y esperó, sabiendo que el soldado había sentido lo mismo y volvería por ella.38

19El hecho de que la violación fuera el acto más auténtico que conoció subraya hasta qué punto la sociedad está corrompida y que durante su niñez solamente conoció la mentira. Además el italiano y ella no se hablaron, lo que muestra que la autenticidad puede encontrarse en el silencio, mientras que los discursos de las ideologías se pueden asociar con la mentira:

  • 39 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 1001.

Ella conserva durante años el recuerdo de aquel encuentro de dos cuerpos que le habló, al menos, de un mundo auténtico e incontaminado, lo más cercano a la libertad de lo que conoció hasta sus dieciséis años en el Galeón. Todo ocurriría sin palabras, y en este superior lenguaje quedó sellado algo intransferible: la rebelión de los sentidos revelando que era posible la libertad […], la promesa de no prometerse nada.39

  • 40 Ibid., p. 112.

20Frente a esta sociedad de la mentira y en busca de más autenticidad también, Fabiola, Martxel y Jaso, toman como ejemplo a los Baskardo de Sugarkea, los únicos representantes de los «hombres de la madera». Pertenecen al primitivismo y a los primeros momentos de vida en la tierra: «Sugarkea era la vivienda humana más antigua de que se tenía noticia, más antigua que el más antiguo de los restos arqueológicos descubiertos»40. En realidad, encarnan la libertad absoluta primitiva y por eso rechazan todos los inventos materiales, ideológicos o religiosos de los hombres, porque para ellos limitan la expresión de la libertad más pura, como lo subraya Ramiro Pinilla en una entrevista:

  • 41 María Bengoa Lapatza, «Entrevista con Ramiro Pinilla»...

En esta novela hay varios personajes de apellido Baskardo, pero sólo unos son los Baskardo de Sugarkea, el único clan que no evoluciona a través de los milenios para entender que los inventos del fuego, la rueda, el arco y la flecha, el hierro… todos limitan la libertad. Piensan igualmente que nos encadenan los dioses, las religiones, las patrias, los líderes…41

21Son la antítesis perfecta de los «hombres del hierro», de Camilo, Ella y también de los nacionalistas, en particular de Cristina. En realidad, Martxel y Fabiola no solamente retornan a los orígenes de la vida, sino también a los orígenes de su familia, ya que Camilo es un descendiente de los Sugarkea. Son dos ramas distintas de un mismo linaje:

  • 42 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 819.

Camilo Baskardo, pues, procedía de Sugarkea y es lo que convenía olvidar. No importaba en qué siglo la nueva línea bastarda abandonó el techo irreductible, no para inaugurar una línea de las más bastardas, sino quizá la más bastarda de todas.42

  • 43 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 41.

  • 44 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 817.

22El adjetivo «bastardo» se opone al adjetivo «antiguo» empleado para evocar a los Sugarkea. Así se nota hasta qué punto Camilo se ha alejado de los orígenes y hasta qué punto los «hombres del hierro» son la antítesis de la libertad encarnada por los Sugarkea. Además esta idea se refleja incluso en la onomástica, ya que existe como una paronomasia entre el apellido «Baskardo» y el adjetivo «bastardo», mientras que en el propio apellido «Baskardo» aparece la raíz de la palabra «vasco». Entonces podemos deducir de esta oposición que los Sugarkea representarían a los primeros vascos, el origen del País Vasco, mientras que Camilo y los «hombres del hierro» que tienen el poder en el País Vasco al principio del siglo xx sólo son una rama bastarda de estos orígenes. A causa del poder del dinero, rechazado por los Sugarkea, se han alejado del primitivismo mítico. Se puede observar lo mismo entre los Sugarkea y los nacionalistas. En efecto, en un primer tiempo Sabino Arana reivindicaba la vuelta a los orígenes. Sin embargo, en la trilogía, Cristina desprecia a los Sugarkea, les considera como a animales: «Pienso lo de siempre, que ni se lavan ni van a misa. […] Sólo saben gruñir. No es raro que nos lleguen hasta casa sus bufidos de fiera»43. Eso revela que los nacionalistas son también una rama bastarda del primitivismo como lo subraya don Manuel: «¿Queréis tradición? Ahí la tenéis, la de esa gente de Sugarkea, mantenida intacta desde los Orígenes, con mayúscula, y con la que nada tiene que ver la bastarda tradición que reclamáis hoy»44. Por su parte Asier Altube añade que en realidad los nacionalistas vascos ya son «hombres del hierro» y que solamente son una caricatura de los «hombres de la madera»:

  • 45 Ibid., p. 838-839.

Hombres como Camilo Baskardo se habían quedado sin enemigo, de modo que hubo de reinventar una caricatura del perdido mundo de los hombres de la madera para tratar de frenar a los hombres del hierro. Fue la misión de Sabino Arana. […] Su conflicto es de los viejos pueblos que no saben evolucionar, que aceptan lo nuevo sin dejar de pregonar que pertenecen a lo viejo. Es jugar dos barajas, engañarse con una coartada. Todos ustedes se inventan a sí mismos, Cristina se inventa a sí misma, cuando la verdad es que son ya hombres del hierro.45

23Las palabras «bastardo» y «caricatura» insisten de nuevo en la presencia de la mentira en la sociedad. Confrontados a dos ejemplos bastardos de los orígenes y a un discurso de poder impuesto desde la infancia, Martxel y Fabiola deciden acercarse al modo de vida de los Sugarkea, a la rama que podemos calificar de más legítima con respecto a los orígenes y a la libertad. Entonces los hijos de Cristina se instalan en Oiarzena, cerca de la playa de Arrigúnaga, donde viven como los Sugarkea. Fabiola se inspira de los Sugarkea y de otras influencias, como la socialista. Milita por una revolución social y por una revolución de la carne:

  • 46 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 180.

Mi voz esperanzada os convoca a todos, los ofendidos y humillados, los hambrientos, los que viven en cuevas, los que rechazan las cadenas que les ponen al nacer y buscan la explosión de los sentidos y de todas las libertades de sus cuerpos desnudos… ¡la revolución social como preámbulo de la revolución de la carne !46

  • 47 Ibid., p. 82.

24Fabiola transmite entonces otro tipo de educación y de discurso a su hija Flora, un discurso centrado mucho más en la libertad de su cuerpo y en los orígenes, un discurso opuesto al que recibió durante su niñez por parte de su madre Cristina, quien se convierte en su «enemiga»47. Flora se apropia este discurso de libertad y de revolución de Fabiola y lo radicaliza aún más. Durante la Guerra Civil, Flora es una miliciana anarquista que adopta posiciones comparables a las de Bakunin. Por ejemplo, rechaza el poder de Dios, del Rey, del Estado o de las leyes que limitan según ella la libertad del hombre:

  • 48 Ibid., p. 619-705.

Dios, Patria y Rey son tres opresiones: Dios ordena, la Patria obliga y el Rey explota. Bajo ellos los hombres carecen de voluntad propia, son como niños indefensos necesitados de niñeras. Vuestra ideología crea inválidos atemorizados que suplican protección. […] Son los individuos los que deben darse a sí mismos sus propias leyes, no el Estado. Leyes, sí, pero desde la libertad, y la verdadera libertad radica en el individuo. Tampoco nos gusta demasiado la palabra ley.48

  • 49 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. ...

  • 50 Ibid.

  • 51 Félix Menchacatorre Egaña, La novelística de Ramiro P...

25Estas citas en el estilo directo revelan bien la oposición de discurso entre Cristina y Ella, las que militan por la perduración del sistema socio-económico que conocen, y Fabiola y Flora, las que ven en el socialismo y el anarquismo ideologías que cuestionan este orden establecido que solamente permite el mantenimiento de la dominación de unos pocos, la élite, sobre la mayoría. El poder de los «hombres del hierro» limita la libertad de los demás. Con este discurso opuesto al Estado y a sus representantes, Flora se acerca también a los Sugarkea que añoran el momento en que cada uno podía hablar «alzando el dedo»49 y decidir su futuro sin pasar por «la nueva institución alcalde-concejales»50, por intermediarios como los hombres políticos. Tras estos personajes, encontramos al propio Ramiro Pinilla. En su tesis, Félix Menchacatorre explica que Pinilla «defiende la idea de que las superestructuras sociales no son sino un mecanismo inventado por los dirigentes para poder controlar, manipular y explotar al resto de los hombres»51. De ahí el fracaso de las filiaciones creadas por los «hombres del hierro» y denunciadas por Pinilla.

  • 52 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. ...

26Pero en el caso de Flora y Fabiola hay que minimizar la transmisión de este discurso ideológico en la educación del niño Kresa, el nieto de Fabiola y el hijo de Flora. Tras el nacimiento de Kresa al final de la guerra, el discurso político casi desaparece de las intervenciones de estas dos mujeres, sobre todo cuando dialogan con él. Al contrario del discurso oído por Fabiola durante su niñez, las dos mujeres transmiten a Kresa un discurso basado en el respeto de su propio cuerpo y en los valores encontrados en la naturaleza, en particular en la playa de Arrigúnaga. En efecto, se destaca de su educación la importancia de su cuerpo: «Tu cuerpo es tuyo, sólo tú debes mandar sobre él»52. Por eso varias veces Kresa baja desnudo a la playa. La desnudez se entiende como la metáfora de la libertad. Es una manera de liberar el cuerpo de todas las ataduras políticas y religiosas que impiden al hombre ser libre como lo explica Flora:

  • 53 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 247.

¿Alguien os ha enseñado a ser vosotros mismos?, ¿A no sentir terror ante vuestros destinos? ¿Os enseñaron a ser libres? ¿Os enseñaron a querer a vuestros cuerpos desnudos como se quiere a los árboles? Vuestros cuerpos, que creéis vuestros, no os pertenecen, les pertenecen a ellos, ellos os dicen lo que habéis de hacer con vuestra carne.53

  • 54 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. ...

27Enseñar a Kresa la libertad de su cuerpo es aún más importante cuanto que la novela Las cenizas del hierro se desarrolla durante la dictadura de Franco, en un momento en que se imponía cubrir el cuerpo, como si la desnudez fuera un pecado: «Iba desnudo en medio del público, contraviniendo las leyes»54. Sin embargo, Kresa no recibe solamente las influencias de su abuela y de su madre, sino también de su bisabuela Cristina, de su bisabuelo paterno Zenon Altube y del maestro don Manuel cuando empieza a ir a la escuela:

  • 55 Ibid., p. 148-153.

Acorde con su filosofía de libertad, a Fabiola le pareció perfecto que Océano recibiera influencias distintas de la suya. […] En lo referente a la libertad, fueron cuatro, pues, las fuentes que lo alimentaron: la bisabuela Cristina, el bisabuelo Zenon, la abuela Fabiola y el maestro. ¿Tenían mucho, poco o nada que ver estas fuentes entre sí? Más exactamente: ¿hablaba cada una de la misma libertad?55

28En efecto, se trata de libertades contradictorias ya que Zenon y Cristina son nacionalistas y entienden la libertad como la libertad de la patria vasca. Al contrario, don Manuel ve en la llegada de las llamas a Getxo en 1907 como una metáfora de la libertad absoluta, una libertad que se acerca a la defendida por los Sugarkea y Fabiola. También Kresa recibe la influencia de los Sugarkea yendo a cazar con ellos. Entonces vemos bien que Fabiola no quiere educar a su nieto a partir de los principios de una sola ideología. Quiere mostrarle una pluralidad de ideas para que Kresa llegue a construir su propia identidad. Así Pinilla insiste también en la necesidad de que los niños comparen los distintos puntos de vista para que puedan forjarse su propia identidad. Por eso podemos decir que Fabiola no ve en la filiación una manera de asegurar la continuidad de un poder o de mantener o cambiar un orden establecido, sino que la filiación debe permitir que el hijo sea él mismo. A partir de ahí podemos ver en Kresa la antítesis de don Cándido. Al final de la novela, la muerte de Kresa no representa un fracaso ni el derrumbamiento de un imperio. Al contrario se nota cómo Kresa encontró su propia patria, la playa de Arrigúnaga. En 1968, Kresa mata a Benito Muro, el antiguo alcalde franquista de Getxo, por ser el responsable de las violaciones de Fabiola y de Flora. Las autoridades lo buscan porque piensan también que podría ser un miembro de ETA. En un primer tiempo, Kresa se dirige hacia el árbol de Guernica, un lugar emblemático para los nacionalistas. Pero cambia rápidamente de dirección para volver a Getxo y a la playa de Arrigúnaga, el lugar de su infancia. Vuelve a los orígenes del mundo y a sus propios orígenes. Es una manera de dar la espalda a los nacionalismos vascos y españoles:

  • 56 Ibid., p. 603.

Su patria no era la jodida Euskadi sino esta jodida playa, Arrigúnaga. Lo descubrió en plena galopada. ¡Quién sabe qué conmociones tocaron lo más profundo de su ser! Sintió que su patria era este humilde rincón del mundo al que tanto debía por haber recibido tanto de él. Antes, el mensaje se lo habían transmitido las voces de la tribu; ahora, nadie le habló. Se libró de las viejas ataduras. Y pienso que, en este segundo tramo de su carrera de liberación, ni una sola vez se le ocurrió llamar patria a esta playa que le formó y le permitió ser él mismo.56

29En realidad es ir más allá que su propia patria. La palabra «patria» es una palabra demasiado connotada por el nacionalismo y no corresponde por lo tanto a la imagen que Kresa tiene del mar y de la playa que son metáforas de la libertad. Mientras es perseguido por los representantes del poder franquista, él se libera de todas sus ataduras y se marcha hacia la libertad. Por eso Asier habla de una «carrera de liberación». Kresa descubre así su propia identidad independientemente de las ideologías.

30A través de la diferencia de educación entre Cándido y Kresa, Ramiro Pinilla nos da a ver dos tipos de madres. Aunque los hombres son los narradores, lo que traduce de manera metafórica el poder que tienen en la sociedad y la transmisión de este poder que se efectúa hacia el hijo varón, las mujeres, y en particular las madres, desempeñan un papel esencial en la trilogía y en la obra de Pinilla:

  • 57 Ander Landaburu, «La valentía se demuestra en la sole...

No he pretendido que las mujeres sean tan notorias, me han salido así. Claro, porque en términos generales también lo pienso. Creo que la mujer es superior al hombre, y las mujeres constituyen el centro del mundo. […] El gran sentido común de la mujer libra a las familias de mil calamidades. Por naturaleza, la mujer da la talla en su función, y el hombre no la da. El hombre juega a casarse, juega a guerras, juega a machista, siempre está forzado a demostrar; la mujer no, está en su sitio, en su centro.57

31La omnipresencia de las mujeres en los relatos de los hombres es ya para Pinilla una manera de criticar esta sociedad obsesionada por el poder económico y político de los hombres. En esta sociedad, las mujeres parecen tener un papel menor, no pueden acceder a los puestos de poder y la obra de Pinilla permite devolverles el papel central que tienen en realidad. Sin embargo, hay una diferencia entre, por un lado, Cristina y Ella y, por otro lado, Fabiola y Flora. Cristina y Ella son meras prolongaciones de los «hombres del hierro»:

  • 58 Fernando Castanedo, «Virgilio Euskaldún», Revista de ...

Curiosamente, estas dos voces masculinas se encargan de relatar un mundo donde las mujeres, sobre todo la madre de los Baskardo legítimos, Cristina Oiaindia, y la de los Bascardo espurios, Ella, ocupan el espacio central reservado a las urdidoras de los hechos fundamentales. Ellas son objeto de escarnios y depositarias del honor de los hombres, como en el teatro áureo.58

  • 59 Mircea Eliade, Le sacré et le profane, Paris: Gallima...

32Como madres permiten la permanencia de un sistema socio-económico basado en la herencia de un patrimonio hacia los hijos varones, del que quedan excluidas las niñas, como Fabiola o Elisenda. No cuestionan el hecho de que el poder sea una cosa de hombres. Al contrario, Elisenda, Fabiola y Flora vuelven a los orígenes, al primitivismo, desnudándose por ejemplo, difundiendo un discurso de libertad absoluta y de autenticidad, independizándose de la dominación de los hombres. En la trilogía solamente ellas corresponden a esta voluntad de Pinilla de volver al primitivismo, a un tiempo mítico, sagrado -en oposición al tiempo profano59- y a una sociedad matriarcal, tal como lo explica Ramón García Mateos:

  • 60 Ramón García Mateos, «De mitos y héroes: la Organizac...

La mujer –lo femenino– juega un papel primordial en algunas de las novelas de Ramiro Pinilla. Dos son las razones de este protagonismo: el matriarcado como organización latente en la sociedad vasca y el significado de estas obras como regreso a un estado primitivo en el que la mujer es el centro del mundo, el ser auténtico, la tierra, todo.60

33Más que «matriarcado», se puede hablar de «matriarcalismo». La oposición entre las «madres del hierro» y las «madres de la madera» corresponde a la diferencia que hace Andrés Ortiz Osés entre «matriarcado» y «matriarcalismo»:

  • 61 Andrés Ortiz Osés, Antropología simbólica vasca, Barc...

Se puede hablar de un « matriarcalismo » vasco, pero no de un « matriarcado » vasco o no vasco: mientras el matriarcado menta un dominio económico político de la mujer, el matriarcalismo se refiere a la importancia mítico-religiosa y aun psicosocial de la madre-mujer.61

34Entonces al paternalismo propuesto por los patronos o por Sabino Arana, Ramiro Pinilla opone el «matriarcalismo» mítico y original. Las «madres de la madera» forman entonces una especie de esperanza y encarnan la libertad, en un Getxo que, al final del tercer tomo, Las cenizas del hierro, aparece cada vez más sumiso a las ideologías con el franquismo, el principio del turismo de masa o el nacimiento de ETA.

Conclusión

  • 62 Ernesto Maruri, « Entrevista a Ramiro Pinilla » [en l...

35En su trilogía, Ramiro Pinilla nos invita a cuestionar las filiaciones establecidas por los «hombres del hierro». El objetivo de Cristina, Camilo y Ella parece ser únicamente transmitir a sus hijos el poder de su linaje, de ahí su obsesión por los apellidos. La identidad de la familia Baskardo-Oiaindía y de su rama bastarda compuesta por Efrén y Cándido se basa en el poder económico y político, permitiendo el hijo varón la estabilidad de un sistema socio-político dominado por los «hombres del hierro». Los fracasos de estas filiaciones revelan la percepción que Pinilla tiene de una sociedad construida sobre la mentira y la corrupción que invaden hasta el propio lenguaje de los «hombres del hierro». Aparece entonces la descripción de una sociedad frágil con hijos débiles o ingenuos como Jaso o Cándido que se dejan fácilmente influenciar y engañar. Frente a las mentiras de la infancia, las hijas como Fabiola, Flora o Elisenda buscan su verdadera identidad en los orígenes de su familia y de la vida, en los «hombres de la madera» y en el primitivismo. Proponen a sus hijos un lenguaje distinto, opuesto a las ideologías, lleno de libertad y de autenticidad para permitirles que encuentren su propia identidad. Refleja una búsqueda utópica, basado en la vuelta a los orígenes míticos. Se propone el paso de una identidad colectiva –la de los «hombres del hierro», de los nacionalistas en particular- a una identidad individual–. Gracias a la escritura polifónica, los personajes nos proponen cada uno su visión de la libertad, y como Fabiola lo hace con Kresa, Pinilla nos invita a comparar los distintos puntos de vista y a cuestionar los discursos que recibimos desde la infancia. El lector puede sacar así sus propias conclusiones, ya que Pinilla deja hablar libremente a sus personajes, incluso con sus contradicciones. Su escritura se vuelve «invisible», como si desapareciera el autor detrás de sus personajes. Con la polifonía de la obra, percibimos las «filiaciones» del escritor Ramiro Pinilla ya que, como él dice «el conjunto de lenguajes forma mi propio lenguaje»62.

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Notes

1 Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas rojas: La tierra convulsa, Barcelona: Tusquets, 2004.

2 «Los verdaderos vascos teníamos que recuperar el viejo poder». Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas rojas: Los cuerpos desnudos, Barcelona: Tusquets, 2005, p. 39.

3 «Mientras que los vascos de la madera serían los auténticos y primigenios, opuestos a todo avance técnico y cultural, los segundos introducirían la opresión de unos hombres sobre otros, la lucha de clases; de alguna manera, los vascos del hierro serían traidores a la auténtica esencia vasca, definida por un primitivismo sano, anclado en una edad de oro perdida en la noche de los tiempos. La última expresión histórica de los vascos del hierro serán los nacionalistas». José Ramón Zabala Agirre, «Y Pinilla creó a Txiki Baskardo», in: María Mercedes Acillona López (coord.), Ramiro Pinilla: el mundo entero se llama Arrigunaga, Bilbao: Universidad de Deusto, 2015, p. 136.

4 Lorenzo Sebastián García, «Las organizaciones y actividades de las mujeres nacionalistas vascas durante la Guerra Civil», in: Las mujeres y la Guerra Civil española, Madrid: Ministerio de Trabajo e inmigración, Instituto de la mujer, 1991, p. 83.

5 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 18.

6 Ibid., p. 47.

7 Ibid., p. 18.

8 Ibid., p. 822.

9 Ibid., p. 821.

10 Ibid., p. 540.

11 Ibid., p. 571-572.

12 Sabino Arana y Goiri, «¿Qué somos?», Bizkaitarra, 16 y 30 de junio y 7 de julio de 1895, in: Antología de Sabino Arana, Donostia: Roger Editor, 1999, p. 269-271.

13 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 573.

14 Ibid., p. 541.

15 Joxemartín Apalategi Begiristain, Mujer vasca: imagen y realidad, Barcelona: Anthropos Editorial, 1985, p. 228.

16 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 519, 521, 540, 551.

17 Ibid., p. 588-589.

18 Enrique Murillo, «Todas las fes son nefastas. Habría que enseñar a dudar», XLSemanal, no 961, 27 de marzo de 2006, p. 38.

19 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 150.

20 Ibid.

21 Ibid., p. 961.

22 Enrique Murillo, art. cit., p. 39.

23 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 920.

24 Ibid., p. 889.

25 Ramiro Pinilla, Verdes valles, colinas rojas: Las cenizas del hierro, Barcelona: Tusquets, 2005, p. 127.

26 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op.  cit., p. 953.

27 Ibid., p. 957.

28 Ibid., p. 971.

29 Ibid., p. 979.

30 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. 632.

31 Ibid., p. 640.

32 Ibid., p. 639.

33 Ibid.

34 Ibid., p. 641.

35 Ibid.

36 Ibid., p. 640.

37 Ibid., p. 645.

38 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 409.

39 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 1001.

40 Ibid., p. 112.

41 María Bengoa Lapatza, «Entrevista con Ramiro Pinilla», Químera, no 266, 2006, p. 54.

42 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 819.

43 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 41.

44 Ramiro Pinilla, La tierra convulsa, op. cit., p. 817.

45 Ibid., p. 838-839.

46 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 180.

47 Ibid., p. 82.

48 Ibid., p. 619-705.

49 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. 310.

50 Ibid.

51 Félix Menchacatorre Egaña, La novelística de Ramiro Pinilla, Ann Arbor: University Microfilms International, 1992, p. 259.

52 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. 265.

53 Ramiro Pinilla, Los cuerpos desnudos, op. cit., p. 247.

54 Ramiro Pinilla, Las cenizas del hierro, op. cit., p. 210.

55 Ibid., p. 148-153.

56 Ibid., p. 603.

57 Ander Landaburu, «La valentía se demuestra en la soledad» [en ligne], El País, 22 de mayo de 2005, última actualización: 22 de mayo de 2005, disponible en: <http://elpais.com/diario/2005/05/22/cultura/1116712802_850215.html> (consultado el 07 de julio de 2016).

58 Fernando Castanedo, «Virgilio Euskaldún», Revista de libros, no 117, septiembre de 2006, p. 46.

59 Mircea Eliade, Le sacré et le profane, Paris: Gallimard, 1965.

60 Ramón García Mateos, «De mitos y héroes: la Organización Matriarcal del mundo vasco en la novela de Ramiro Pinilla», Revista de Folklore, no 81, 1987, p. 76.

61 Andrés Ortiz Osés, Antropología simbólica vasca, Barcelona: Anthropos, 1985, p. 79-80.

62 Ernesto Maruri, « Entrevista a Ramiro Pinilla » [en ligne], La bolsa de pipas, no 53, 2004, última actualización: 6 de septiembre de 2004, disponible en: <http://www.ernestomaruri.com/articulo.php?tipo=3&id=168> (consultado el 24 de julio 2016).

Pour citer ce document

Marie Delannoy, «Las filiaciones de los hombres del hierro y de los hombres de la madera: el poder político y económico frente a la libertad en Verdes valles, colinas rojas», [En ligne], Numéros en texte intégral /, Filiation, imaginaires et sociétés, Partie I - Des lignages matriciels, mis à jour le : 27/04/2017, URL : https://revues.univ-pau.fr/abay/2023.

Quelques mots à propos de :  Marie  Delannoy

ATER, Université de Cergy-Pontoise, Laboratoire AGORA (E.A. 7392)

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