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Revue interdisciplinaire d'études hispaniques

10 | 2017 Roman Noir: espaces urbains et grands espaces

Àlex Martín Escribà et Javier Sánchez Zapatero

Más allá de Barcelona y Madrid: nuevos espacios urbanos en la novela negra española

Article

Au-delà de Barcelone et de Madrid, villes emblématiques du roman noir et policier en Espagne, prolifèrent de nouveaux espaces dans les pages de la littérature noire actuelle. Cet article entend tracer un itinéraire à travers les nouvelles villes, analyser leurs caractéristiques et leurs personnages ; il tente d’établir, en somme, une cartographie du récit criminel à travers le territoire espagnol.

Más allá de Barcelona y Madrid, ciudades por excelencia del género negro y policiaco en España, en la actualidad proliferan otros espacios dentro del país. Este artículo pretende trazar un recorrido por algunas de las nuevas urbes, analizar sus idiosincrasias y personajes además de destacar todo un itinerario que completa ya una consolidación de narrativa criminal por el territorio español.

Texte intégral

1. Nuevos espacios, nuevos tiempos

1Barcelona y Madrid ya no están solas por el sendero del crimen. A pesar que ambos núcleos urbanos siguen siendo los centros políticos y culturales del país, en estas últimas décadas se ha producido una proliferación de nuevos espacios de novela negra repartidos por toda la geografía nacional. Los motivos son varios: la moda imperante del género, la elasticidad como crítica social y el retrato costumbrista ha llevado a numerosos escritores a mostrar toda una serie de itinerarios criminales por sus ciudades, como si de guías de viaje se tratara. No en vano podría decirse que lo sucedido en España ha ocurrido también en el género a escala internacional, puesto que cada vez son más, y más exóticos, los países de los que llegan muestras de novela negra, ampliando el «mapa del crimen» hasta latitudes insospechadas hace unos años. Se podría hablar, por tanto, de una globalización de la novela negra, manifestada tanto a escala nacional como internacional, que ha provocado que la tópica configuración anglosajona –y, sobre todo, norteamericana– del género en el imaginario colectivo haya dado paso a una eminentemente universal.

  • 1 Manuel Vázquez Montalbán, La literatura en la construc...

  • 2 Raymond Chandler, El simple arte de matar, León: Unive...

2Si nos remontamos a sus inicios, la presencia de la urbanidad en el género negro supone todo un espacio de significación, interrelación y sociabilidad. En la representación de San Francisco en Dashiell Hammett, Los Ángeles en Raymond Chandler o California en Ross Macdonald la metrópolis aparece ya como un espacio hostil y agitado. De hecho, a partir de estos escritores se recrean las ciudades como escenarios violentos, como auténticas junglas de asfalto en las que impera el desorden social. En palabras de Manuel Vázquez Montalbán, «la novela negra norteamericana, es decir, la novela basada en hechos criminales condicionados por el marco social del capitalismo avanzado, es la novela urbana de aventuras por excelencia, como avanzada poética del neocapitalismo»1. De hecho, la ciudad está marcada desde los inicios como uno de los signos básicos de la novela negra –piénsese, por ejemplo, en cómo en las primeras líneas de Cosecha Roja ya se habla de Personville como Poisonville, o en cómo Raymond Chandler en El simple arte de matar ya habla de las «malas calles»2 por las que ha de pasear el detective– y a menudo en las novelas encontramos, además de retratos físicos y sociales de los ambientes urbanos, reflexiones sobre el valor envilecedor de las grandes urbes, presentadas como espacios de degradación y corrupción.

3Si nos centramos en la literatura española y en la actualidad, se aprecia un cambio respecto a lo que ocurría durante la narrativa de la Transición. Aquella época se caracterizó por la reiteración con la que aparecían algunos de los espacios icónicos de Barcelona y, en menor medida, Madrid en las novelas de autores como Manuel Vázquez Montalbán, Francisco González Ledesma, Andreu Martín, Eduardo Mendoza o Juan Madrid –en el caso de la capital catalana, aparecían sobre todo zonas como La Rambla, el Raval o el barrio Gótico, en el de la capital del país, las zonas aledañas a la Gran Vía y Malasaña–. Para Juan Madrid, de hecho, los escritores y sus personajes de novela negra:

  • 3 Juan Madrid, «Toni Romano y al ciudad posmoderna», in:...

sufrían el desorden social, la ciudad desestructurada […]. Es como si nos hubiéramos despertado de una pesadilla-viaje desde la ciudad franquista y después la ciudad de la transición o de las transiciones, hasta esta ciudad de cloacas y de madrigueras de todo tipo, incluidas las ideológicas.3

  • 4 Manuel Vázquez Montalbán, op. cit., p.  98.

4Mientras, Vázquez Montalbán corroboraba frente al espacio que «vivíamos esquizofrénicamente, hay que reconocerlo, en una ciudad a medio camino entre la ciudad franquista y una ciudad democrática»4. En cualquier caso, daba la sensación en aquella incipiente literatura negra que Madrid y Barcelona acaparaban todo el protagonismo, con algunas excepciones, como las que suponía la obra, un poco posterior respecto a los autores citados, de Ferran Torrent, que ambientaba sus novelas en Valencia, Antoni Serra en la isla de Mallorca o casos puntuales como los de Jorge M. Reverte, que ubicó en el País Vasco la trama de una de las novelas protagonizadas por su personaje habitual, el periodista e investigador ocasional Casal.

5Frente al protagonismo de las dos ciudades que suponen los centros de poder político, económico, empresarial y cultural del país en la Transición, en la novela negra actual las cosas parecen haber cambiado. No solo hay, como iremos viendo, más escenarios, sino que además el tratamiento de Barcelona y Madrid ha cambiado, fundamentalmente en la narrativa serial, que es la que permite mejor analizar el tratamiento del espacio urbano por la reiteración con la que aparece a lo largo de una serie de novelas. Efectivamente, las sagas del nuevo milenio aportan ya una visión diferente de las dos grandes ciudades, mucho más globalizada, en la que hay lugar no sólo las zonas céntricas habituales sino también las periféricas y otros lugares habitualmente no utilizados como escenarios literarios. Y es que Barcelona y Madrid han sufrido grandes despoblaciones de sus centros históricos –habitados fundamentalmente por turistas y fomentados en buena parte por intereses de los Ayuntamientos de convertir los centros históricos en «ciudades museos»–, con las consecuencias que eso conlleva, como la proliferación de nuevas zonas vivenciales. En definitiva, ya son otras ciudades. No es baladí, en ese sentido, que aparezcan nuevos barrios absolutamente identificados como el Guinardó de Carlos Zanón, el Eixample de Teresa Solana, El Poble Nou de Alicia Giménez Bartlett, El Poble Sec de Luis Gutiérrez, o ya en la capital, Óscar Urra o Joaquín Leguina, que hacen recorrer a sus personajes en el Madrid más castizo, representado por zonas como La Latina, Lavapiés etc. En otros casos, en cambio se muestran las dos ciudades en sus caras más anónimas. Es el caso de las novelas de Antonio Jiménez Barca que transcurran en el Madrid de fuera de la M-30, algunos espacios de Marta Sanz o las de Toni Hill, que presentan una imagen de Barcelona que podría ser la de cualquier lugar, puesto que se muestran solo espacios residenciales. Asimismo, hay también novelistas que utilizan los enclaves geográficos de estos dos escenarios capitalinos para ubicar las tramas de sus novelas, ambientadas en el pasado: así sucede, por ejemplo, con Jerónimo Tristante, cuya serie novelesca de Víctor Ros transcurre en el Madrid de finales del siglo xix, o con Rosa Ribas y Sabine Hofmann, cuya trilogía, compuesta a cuatro manos y protagonizada por Ana Martí, se ambienta en la Barcelona de la posguerra. En definitiva, se trata de dos ciudades, grandes capitales, que se reinventan continuamente con nuevos espacios y diferentes perspectivas.

2. Recorriendo España: un mapa criminal

  • 5 Eugenia Popeanga, «Topografías de lo urbano», in: Euge...

  • 6 José F. Colmeiro, La novela policiaca en España. Teorí...

  • 7 Jordi Balló, Xavier Pérez, Yo ya he estado aquí: ficci...

6Además de los centros urbanos, España se consolida con numerosos espacios dentro del género negro y policiaco. Tantos que ya prácticamente cubren toda la geografía nacional. Localidades de toda índole, medianas y pequeñas. Es la llamada descentralización. Y es que el tratamiento de la ciudad como texto «significa pensarla, imaginarla, diseñarla y codificarla con el fin de permitirle comunicarse con sus habitantes, sus lectores primordiales»5. No hay duda que la novela negra y policíaca cumple buena parte de estas funciones. Y es que en la mayoría de las novelas analizadas no se trata solo de resolver un asesinato sino de descubrir nuevos itinerarios, espacios familiares e identitarios, estableciendo lugares cargados de significaciones y metáforas. En esta proliferación de escenarios de diversas geografías ha tenido gran importancia el éxito alcanzando por la variante del género habitualmente denominado «costumbrista», en la que, según Colmeiro, se hace «énfasis en la caracterización e introspección psicológica de los personajes y [en] la importancia de la descripción de los usos y costumbres, paisajes y ambientes sociales»6. En este tipo de novela, deudora de la serie protagonizada por Jules Maigret y escrita por Georges Simenon, y de gran relevancia en la narrativa negra contemporánea, los escenarios físicos y culturales adquieren una gran importancia, hasta el punto de que podría decirse que, en ocasiones, la trama criminal no es más que una excusa para presentar al lector una serie de costumbres, marcas de identidad culturales, tradiciones, rasgos gastronómicos y, por supuesto, espacios urbanos y naturales de una determinada zona. Con el auge de la novela costumbrista, el escenario ya no es solo un espacio pasivo destinado a ubicar en un contexto determinado un caso criminal, como sucedía en la antigua y primigenia novela policiaca, ni tampoco una marca a través de la se quiere relacionar la urbanidad con el crimen y corrupción, como sucedía en la novela negra clásica. Por encima de todo, el espacio en esta variante de la novela negra es un elemento que sirve, por un lado, para identificar al lector con la saga a través de la reiteración de unos escenarios que funcionan como signos de estabilidad del universo diegético serial7 y, por otro, para ofrecer un retrato contemporáneo, social y geográfico, de una ciudad o comarca determinada.

7De esta forma, se entiende que pueda trazarse en España una especie de itinerario por la narrativa criminal. El norte, por ejemplo, estaría representado por Domingo Villar, en cuyas novelas Galicia es mucho más que un simple escenario. Con dos títulos hasta la fecha –Ojos de agua (2006) y La playa de los ahogados (2009)–, dota de un claro color local sus obras, en las que tanto la cultura como la topografía gallega resultan determinantes. De hecho, el gran protagonista en ambas narraciones es la ciudad de Vigo –y también sus alrededores–, reflejada bajo la atenta mirada de Leo Caldas, un inspector de policía gallego, lacónico, solitario y excelente gourmet al que acompaña Rafael Estévez, agente aragonés que por culpa de sus insubordinaciones ha sido destinado a la ciudad de Vigo y cuya presencia, no en vano, supone todo un contrapunto al no comprender la idiosincrasia de los gallegos y permitir que en muchas ocasiones la narración tenga que detenerse para, a través de diálogos, informarle de ella. Toda la serie es un vivo retrato de la ciudad gallega y de sus tierras, costumbres y gastronomía, haciendo así que la serie de Villar se vincule con las de otros autores que también ambientaron allí sus obras en el pasado, como Suso de Toro y Eduardo Blanco Amor, o en el presente, como Diego Ameixeiras.

8Por otra parte, Alejandro M. Gallo es autor de la serie protagonizada por el inspector Trinidad Ramalho Da Costa, alias «El Trini» que, con varias entregas Una mina llamada infierno (2005), La última fosa (2007) y Oración sangrienta en Vallekas (2014), presenta a un personaje que a pesar de trabajar en una comisaría de Vallecas, en algunas ocasiones ha de viajar en sus investigaciones a zonas mineras de Asturias y el norte de León. También José María Guelbenzu, creador de la saga protagonizada por la juez Mariana de Marco, establece nuevos espacios –inéditos hasta el momento en la narrativa criminal– como San Pedro del Mar, una pequeña villa de cierto renombre veraniego en la cornisa cantábrica, o la ciudad de Gijón (G…).

9Desde otras zonas norteñas proliferan también nuevos lugares narrativos. Xabier Gutiérrez, Jon Arretxe, José Javier Abasolo y Eva Saéz de Urturi sitúan las acciones de sus sagas en el País Vasco; mientras que Reyes Calderón y Dolores Redondo han convertido Navarra en el espacio vivencial de sus sagas. Estos seis autores citados exponen de forma paradigmática las diferentes formas a través de las que se pueden abordar el espacio físico y humano en unas narrativas seriales, pues, partiendo de referentes análogos, logran describir de forma diferente y complementaria el contexto en el que se mueven sus personajes. Así, en el caso de Gutiérrez, con la serie protagonizada por Vicente Parra, oficial instructor de la Ertzaintza, se establece una saga clásica y costumbrista con la descripción de la realidad donostiarra, adobada con la gastronomía como telón de fondo –asesinatos a enólogas, críticos culinarios– con títulos como El aroma del crimen (2005), El bouquet del miedo (2016) y Sabor crítico (2017). La originalidad de sus tramas, así como el tema gastronómico siempre presente, dota a sus novelas de una señal de un halo costumbrista e identitario de la sociedad donostiarra. Por otro lado, Jon Arretxe, con su investigador Touré, un sin papeles burquinés que realiza diversos variopintos oficios hasta convertirse en una especie de detective ocasional o «solucionador de problemas», hace un retrato del Barrio de San Francisco sobre la marginalidad de Bilbao en títulos como la documental 19 cámaras (2012), 612 €uros (2013), Sombras de la nada (2014), Juegos de cloaca (2015) y Piel de topo (2017). Mientras, José Javier Abasolo muestra las huellas que la problemática terrorista ha dejado en el País Vasco, telón de fondo de algunas de las entregas de su serie, integrada por Pájaros sin alas (2010), La luz muerta (2012), La última batalla (2013), Demasiado ruido (2016). Por su parte, Sáez de Urturi ha convertido a Vitoria en el escenario de las novelas protagonizadas hasta la fecha por Unai López de Alaya, alias Kraken, un joven inspector especialista en criminología –la serie tiene, de hecho, una gran influencia de algunos modelos procedimentales basados en los avances técnicos aplicados a la investigación policial–.

10Mientras, Calderón y Redondo ofrecen una representación dual de la comunidad navarra escindida entre la imagen capitalina de la serie de MacHor, ambientada en Pamplona, y el fresco rural que plantea la de Amaia Salazar, centrada en Elizondo y la zona del valle del Baztán. De esta forma, la trilogía de Redondo supone una de las pocas tentativas de la literatura contemporánea de acercarse a la novela negra rural, variante cada vez más extendida y que tiene su origen en una de las sagas fundacionales del género como la de Plinio de Francisco García Pavón, que tenía como espacio vivencial el pueblo de Tomelloso, en Ciudad Real. Al igual que en la serie de Sáez de Urturi, en las exitosas novelas de Redondo tiene gran importancia la cultura tradicional de la zona, asociada a toda una serie de leyendas y costumbres míticas que interferirán en la resolución de los casos.

11Siguiendo con ese recorrido por la geografía española de la ruralidad, en el oeste español tenemos la serie protagonizada por el detective Ricardo Cupido, de Eugenio Fuentes integrada por siete entregas: El nacimiento de Cupido (1994), El interior del bosque (1999), La sangre de los ángeles (2001), Las manos del pianista (2003), Cuerpo a cuerpo (2007), Contrarreloj (200) y Mistralia (2015). El espacio en el que se desarrollan los acontecimientos es la ciudad de Breda, un escenario ficticio que, sin embargo, no resulta difícil de identificar con el del norte de Extremadura, con numerosas descripciones de paisajes frondosos y montañosos en cuya composición parecen haberse pensado referentes reales como la sierra de Gredos, el valle del Jerte o el valle de Ambroz. De esta forma, el gran homenajeado es nuevamente el territorio que Fuentes crea, a medio camino entre lo legendario, lo ficticio y lo referencial, poblado de bosques, ríos, pantanos y montes. También de la zona destaca Susana Martín Gijón, cuya protagonista Annika Kaunda trabaja en la comisaría de Mérida.

12De la misma forma nuevos espacios proliferan en la zona central del país. Desde Valladolid, destaca César Pérez Gellida, que tiene como punto de partida espacial de su trilogía Versos, canciones y trocitos de carne –aunque en su desarrollo también aparecen otros lugares de Europa como Trieste o Belgrado–. Desde Salamanca y Zamora, dos series policíacas ambientadas en un pasado remoto. En la primera Luis García Jambrina nos ofrece en Salamanca la serie protagonizada por Fernando de Rojas, convertido en investigador en El manuscrito de piedra (2008) y El manuscrito de nieve (2010), y por otro lado, la serie del doctor Zuñiga de Félix G. Modroño –desarrollada en las novelas La sangre de los crucificados (2007), Muerte dulce (2009), y Sombras de agua (2016), y el relato «El desafío» (2012) en la Zamora del siglo xvii.

13Ya por el este del país destaca Claudio Cerdán, que va moviendo a sus personajes reiterativos por las calles de Alicante en El país de los ciegos (2012), Cien años de perdón (2013) y Un mundo peor (2014), novelas autónomas en las que se entrecruzan policías y delincuentes pertenecientes a un mismo universo narrativo, y también Santiago Álvarez, que sitúa las dos novelas del detective Mejías y su ayudante Berta –La ciudad de la memoria (2015) y El jardín de cartón (2016) – en Valencia, de la que se establece un recorrido urbano no solo geográfico sino también social, como evidencia el hecho de que la segunda entrega suponga toda una disección de la fiesta de las Fallas y del reflejo que en ella tienen los diferentes estamentos sociales de la ciudad.

  • 8 Antonio Rodríguez, «Córdoba es un personaje más de Ben...

14Referente al sur, aparecen autores como Francisco José Jurado, que ubica en Córdoba las peripecias del inspector jefe de la policía llamado Benegas con dos entregas hasta la fecha, Benegas (2009) y San Epitafio (2015). Para el autor, «Córdoba es un personaje más, se describen sus calles, sus monumentos, el ambiente social, cultural, financiero, político»8, y José Luis Serrano, que retrató una Granada levítica y contemporánea de la mano de su abogada Amparo Larios con Al amparo de la ginebra (1999) y Febrero todavía (2001). Otros ejemplos de autores que han utilizado ciudades de Andalucía para sus novelas negras pueden ser Quico Chirino, que deambula por el escenario de Sevilla, o Benito Olmo, que ha usado Cádiz.

15Finalmente, la España insular estaría representada por Alexis Ravelo, José Luis Correa o Antonio Lozano. Los tres son responsables de novelas de inequívoco color local que los lleva a mostrar no solo las problemáticas sociales de las islas Canarias, vinculadas con los problemas derivados de la llegada masiva de inmigrantes ilegales o con la importancia del narcotráfico, sino también y sobre todo la cotidianidad de una zona muy diferente al resto del Estado en cuestiones como el clima, sus costumbres, la cultura etc. En el caso de Ravelo, destaca sobre manera su tratamiento del lumpen y de la delincuencia de la isla de Gran Canaria. Más allá de exponer los modos de actuación de la criminalidad en la zona, en sus novelas se muestra la singularidad que suponen las actuaciones contra la ley en un entorno insular y, por tanto, hermético, del que resulta complicado escapar.

3. Conclusiones

16El retrato esbozado en estas páginas es incompleto, y se podrían apuntar los nombres de más autores y más escenarios, tanto dentro de la narrativa serial como fuera de ella. Escritores como Jordi Ledesma, Luis Roso, Paco Bescós o Juan Bolea, por citar tres ejemplos de un corpus en permanente expansión y cada vez más difícil de acotar, demuestran que se puede escribir novela negra utilizando todo tipo de escenarios y de ambientes, y que la clásica identificación del género, en el ámbito universal, con las grandes urbes, y, en el nacional, con Barcelona y Madrid, ya no es vigente. Así se ve también en la serie de Lorenzo Silva, protagonizada por Bevilacqua y Chamorro, en la que la pareja de guardias civiles ha de viajar por todo el país –e incluso por el extranjero– resolviendo casos, evidenciando como en la costa valencia, en Canarias, en Mallorca o en Madrid pueden suceder casos criminales. Semejante conclusión no solo demuestra el crecimiento del género y su progresiva generalización, sino también la utilidad que ha demostrado tener como forma de literatura social capaz de retratar el mundo contemporáneo.

17De hecho, como se puede observar, muchos son los espacios recurrentes en España para ambientar novelas negras y policíacas que conforman ya todo un atlas del crimen en nuestro país. Para la mayoría de estos títulos y entregas, el espacio urbano se hace presente a través del continuo pulular de los protagonistas, que hacen de ellas, y de sus referentes concretos, sus radios de movimiento. Los personajes recorren calles, conducen por avenidas, buscan sospechosos y testigos por diferentes barrios y van elaborando un recorrido con vocación de retrato que pretende plasmar la realidad física y social de las ciudades en las que viven y trabajan, con las que acostumbran a mantener una contradictoria relación amor/odio. Por otro lado, todos ellos meditan con frecuencia sobre la geografía que les rodea. Sus reflexiones no solo versan sobre los cambios que el paso del tiempo y las decisiones políticas han tenido sobre el clima moral y el ambiente social. En muchas de ellas también se aprecia una tensión entre el pasado y el futuro propiciada por los cambios de transformación de sus respectivas ciudades. De esta forma, todos ellos se convierten en cronistas urbanos de unas ciudades renovadas, y sometidas a procesos de modernización. Unas ciudades que conocemos a través de las páginas literarias y que nos descubren costumbres, gastronomía, vivencias, e informaciones e incluso posibilitan hasta rutas turísticas a los lectores para mostrar los distintos escenarios y conocer la idiosincrasia de cada lugar que visitamos.

Bibliographie

Balló, Jordi, Pérez, Xavier, Yo ya he estado aquí: ficciones de la repetición, Barcelona: Anagrama, 2005, 198 p. ISBN: 84-339-6229-9.

Chandler, Raymond, El simple arte de matar, León: Universidad de León, 1996, 79 p. ISBN: 8477195463.

Colmeiro, José F., La novela policiaca en España. Teoría e historia crítica, Barcelona: Anthropos, 1994, 302 p. ISBN: 9788476584477.

Madrid, Juan, «Toni Romano y al ciudad posmoderna», in: Eugenia Popeanga (coord.), La ciudad hostil: imágenes en la literatura, Madrid: Síntesis, 2015, p. 213-216.

Popeanga, Eugenia, «Topografías de lo urbano», in: Eugenia Popeanga (coord.), Ciudades imaginadas en la literatura y en las artes, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2008, p. 19-21.

Rodríguez, Antonio, «Córdoba es un personaje más de Benegas, mi primera novela». [en línea], Diario de Córdoba, octubre 2009, [http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/francisco-jose-jurado-escritor-cordoba-es-personaje-mas-benegas-primera-novela_517786.html] (consultado el 10 noviembre de 2009).

Vázquez Montalbán, Manuel, La literatura en la construcción de la ciudad democrática, Barcelona: Mondadori, 2001, 237 p. ISBN: 84-397-0763-0.

Notes

1 Manuel Vázquez Montalbán, La literatura en la construcción de la ciudad democrática, Barcelona: Mondadori, 2001, p. 143.

2 Raymond Chandler, El simple arte de matar, León: Universidad de León, 1996, p. 78.

3 Juan Madrid, «Toni Romano y al ciudad posmoderna», in: Eugenia Popeanga (coord.), La ciudad hostil: imágenes en la literatura, Madrid: Síntesis, 2015, p. 213-214.

4 Manuel Vázquez Montalbán, op. cit., p.  98.

5 Eugenia Popeanga, «Topografías de lo urbano», in: Eugenia Popeanga (coord.), Ciudades imaginadas en la literatura y en las artes, Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2008, p. 21.

6 José F. Colmeiro, La novela policiaca en España. Teoría e historia crítica, Barcelona: Anthropos, 1994, p. 63.

7 Jordi Balló, Xavier Pérez, Yo ya he estado aquí: ficciones de la repetición, Barcelona: Anagrama, 2005.

8 Antonio Rodríguez, «Córdoba es un personaje más de Benegas, mi primera novela» [en línea], Diario de Córdoba, octubre 2009, [http://www.diariocordoba.com/noticias/cultura/francisco-jose-jurado-escritor-cordoba-es-personaje-mas-benegas-primera-novela_517786.html] (consultado el 10 noviembre de 2009).

Pour citer ce document

Àlex Martín Escribà et Javier Sánchez Zapatero , «Más allá de Barcelona y Madrid: nuevos espacios urbanos en la novela negra española», [En ligne], Numéros en texte intégral /, Roman Noir: espaces urbains et grands espaces, mis à jour le : 24/12/2017, URL : https://revues.univ-pau.fr/abay/2403.

Quelques mots à propos de :  Àlex  Martín Escribà

Àlex Martín Escribà – Profesor Contratado Doctor, Universidad de Salamanca

Àlex Martín Escribà es profesor de lengua y literatura catalanas y codirector del Congreso de Novela y Cine Negro de la Universidad de Salamanca. Parte de su actividad investigadora se centra en el estudio del género negro y policíaco en lengua catalana y castellana.

Mail: martinescriba@usal.es

Quelques mots à propos de :  Javier  Sánchez Zapatero

Javier Sánchez Zapatero – Profesor Titular, Universidad de Salamanca

Javier Sánchez Zapatero es profesor de Teoría de la literatura y literatura comparada y codirector del Congreso de Novela y Cine Negro de la Universidad de Salamanca. Sus líneas de investigación son la literatura testimonial vinculada a experiencias de exilio, guerra y campos de concentración, el género negro y las relaciones entre cine y literatura.

Mail: zapa@usal.es