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Revue interdisciplinaire d'études hispaniques

5 | 2014 Gastón Baquero

Diana Aradas Blanco

Francia en España: La poesía francesa en el exilio madrileño de Gastón Baquero

Article

L’intertextualité, qui a été depuis toujours une caractéristique de la poésie de Baquero, s’accroit à partir de son arrivée à Madrid en 1959. Au-delà de l’influence que la poésie espagnole a exercée sur lui, il est possible de parler d’autres traces littéraires. Parmi elles, la littérature française occupe un rôle déterminant. Ce travail évoque son importance dans son étape espagnole. Dans ces pages, nous nous centrons sur les influences plus importantes pour le poète, comme celles de Mallarmé, de Charles Péguy, de Valéry et de Rimbaud, dont il parle suffisamment dans ses écrits en prose et dont on peut trouver les échos dans ses vers; d’autres exemples sont ceux d’Aimé Césaire, de Paul Claudel, et de Marcel Proust, des cas particuliers qui nous permettent de reconnaître l’importance de la littérature française sur ce poète cubain exilé en Espagne.

La intertextualidad, que ha sido desde siempre una característica de la poesía de Baquero, se acrecienta a partir de su llegada a Madrid en 1959. Al margen de la influencia que la poesía española ejerció sobre él, es posible hablar de otras huellas literarias. Entre ellas ocupa un papel destacado la literatura en lengua francesa. De la importancia de estas letras en su etapa española versa el presente trabajo, en cuyas páginas nos centramos en algunos de los influjos más destacables para el poeta, como son el de Mallarmé, Charles Péguy, Valéry o Rimbaud, de quienes habla suficientemente en sus escritos en prosa, y en cuyos versos se pueden rastrear sus ecos. Otros ejemplos son los de Aimé Césaire, Claudel, y Proust, casos particulares que nos permiten concluir la importancia de la literatura francesa en este poeta exiliado a España.

Texte intégral

  • 1 Gastón Baquero, «Discurso del Baphomet que el lector p...

«¡Cómo me gustaría ser el autor de poemas como “Aparición” de Mallarmé! Pero al intentar hace tiempo ver lo que se me ocurría partiendo de la misma idea de Mallarmé, escribí un poema diez veces más largo. El consuelo está en que posiblemente a Mallarmé le hubiera gustado llenar su poema con todo el trópico y la antillanía que derroché en el mío. Pero ni el nació antillano ni yo nací francés. Sic volvere fata.»
(Gastón Baquero, «Discurso del Baphomet que el lector puede saltarse»1)

  • 2 Gastón Baquero, «La poesía como reconstrucción de los ...

  • 3 Ibid., p. 16.

  • 4 Ibid., p. 17.

  • 5 Ibid., p. 24.

  • 6 Ibid., p. 37.

1De la prestancia que tuvieron los autores franceses en la poética de Baquero dan cuenta las propias palabras del poeta, quien puntualiza esta herencia en su ensayo «La poesía como reconstrucción de los dioses y del mundo». En dicho trabajo explica el Gastón ensayista la «imperiosa necesidad de misterio» que impregna a Baudelaire, al tiempo que elogia la «investigación de lo poético como acto puro»2 de Mallarmé, sin olvidar el paso a «la música pura de Verlaine» o a «las purificaciones de lo visual que se dan en Rimbaud»3; con respecto a Jules Laforgue, manifiesta como, a partir de ese momento, el poeta se pregunta por la posibilidad de «rehacer a Dios»4, al tiempo que estima de Valéry su «sentimiento contemporáneo ante la muerte y la renuencia a morir, testimonio de la irreligiosidad y del neohelenismo». Menciona asimismo a Apollinaire como «padre de todo el movimiento actual, fuente de donde han brotado las audacias más estrepitosas»5, y a Perse en lo relativo a «los grandes espacios de la “Anabasis” o de “Lluvias”»6.

2Pero los escritores señalados son sólo un ejemplo del conocimiento y admiración de Baquero hacia la literatura de lengua francesa, cuya impronta se deja ver también en su obra poética, a la que nos referimos a continuación. En cualquier caso, se trata de una tendencia que no es aislada en nuestro autor sino que es fruto de la repercusión que esta literatura tiene para los miembros del grupo Orígenes y su revista, acerca de la que afirma Emilio Béjel:

  • 7 Emilio Béjel, José Lezama Lima, poeta de la imagen, Ma...

En cuanto a los escritores franceses, los más traducidos en Orígenes fueron Rimbaud, Mallarmé, Valéry y Claudel, aunque también se tradujeron algunos de los surrealistas como Paul Éluard, Louis Aragon, así como algunos de los escritos de Albert Camus. Entre los poetas franceses de la época, al que más se le publicó en la revista fue a Saint-John Perse, uno de los escritores contemporáneos favoritos de Lezama.7

  • 8 Entre las referencias continuas de Gastón Baquero a es...

3Aunque la nómina podría ser más amplia, nos referimos en estas páginas a la importancia fundamental de cuatro poéticas del mundo francófono en la poética de nuestro autor: el simbolismo de Mallarmé, la búsqueda de lo real de Valéry, el carácter visionario de Rimbaud o la religiosidad y el sentido de la trascendencia en Péguy, que suponemos los que más huella han dejado en su escritura poética, tal y como procuramos demostrar a continuación8.

  • 9 Stéphane Mallarmé (París, 1982-1898), poeta y crítico ...

  • 10 A pesar de que Gastón Baquero sólo publicó un poema s...

  • 11 Entre las referencias a Mallarmé en la revista Orígen...

  • 12 Mallarmé, «Aparición», op. cit., p. 90.

  • 13 La referencia al hastío en el poeta que nos ocupa tie...

4En primer lugar, es Baquero un autor en quien la obra poética del simbolista Mallarmé9 tiene un considerable valor, hecho totalmente lógico y esperable si tenemos en cuenta la repercusión de este poeta para el grupo Orígenes –del que el propio Gastón formó parte, aunque de modo más bien incidental10– tal y como evidencian sus publicaciones11. El propio Baquero nos advierte de su valoración, tanto en su obra ensayística como en su poesía. En esta última a través de su relectura en el conjunto de textos recogidos bajo el epígrafe «Variaciones sobre un tema de Mallarmé», escritos durante su exilio español. Entre estas reelaboraciones del poeta francés, se encuentran tanto su poema homónimo «Aparición», como el titulado «La siesta del fauno», que pretende ser una desviación de «La fiesta del fauno» mallarmeana. En lo que se refiere al primer poema, el poeta cubano retoma algunos aspectos del original para su reproducción antillana. Entre ellos, el motivo del hastío que precede a la repentina llegada de la muchacha: «yo iba mirando al suelo, errante y abstraído»12, que en Baquero se convierte en monotonía abrumadora: «¡Otra tarde de hastío agotador, viendo girar tiovivos sin niños adentro!»13, y se unifica con el original francés, en el salvador advenimiento de la joven:

  • 14 Mallarmé, «Aparición», op. cit., p. 90.

Cuando –con los cabellos en sol– toda sonriente,
En la calle, en la tarde, te me has aparecido.
Y creí ver el hada del casco refulgente
Que cruzaba mis éxtasis de niño preferido,
Dejando siempre, de sus manos entrecerradas,
Nevar blancos racimos de estrellas perfumadas.
14

  • 15 Gastón Baquero, «Aparición», Magias e invenciones, P....

  • 16 Ibid., p. 172-173.

  • 17 Ibid., p. 173.

5De estos versos se sirve Baquero como parágrafo introductorio a su poema: «Quand avec du soleil aux cheveux, dans la rue et dans le soir, tu m´es en riant apparue...»15, que en nuestro poeta han adoptado la siguiente forma típicamente antillana: «Afrodita en persona, protegida del sol con una sombrilla de hojas frescas, / Afrodita mulata de ojos verdes y andar de palomita buchona en los maizales»16, si bien los versos siguientes mantienen algunas de las imágenes más características del poeta europeo: los cabellos relumbrando al sol, el brillo de las estrellas y el motivo del perfume: «perfumando para siempre en mi memoria / la aparición de aquella tarde», y hacia el final del poema se transmuta la realidad, al hallarse «florecidos todos los jardines, encendidas todas las estrellas»17. Por su parte, el referido verso de Mallarmé es retomado también por Gastón Baquero, junto con otros del mismo autor, cuando exclama abiertamente:

  • 18 Gastón Baquero, «En la noche, camino de Siberia», Mag...

Todo mi delito había consistido en recitar en voz alta a Mallarmé,
Mientras el camarada Stalin leía monótonamente
Su Informe anual del partido: cuando él decía
usina,
Yo decía «Aparición»; cuando él hablaba del Este,
Yo decía en voz muy alta: «¡esa noche Idumea, esa noche Idumea!».
En los momentos en que enumeraba tanques, cañones y tractores,
Yo decía: «Nevar blancos racimos de estrellas perfumadas».
18

  • 19 Gastón Baquero, «La casa en ruinas», Magias e invenci...

6Igualmente, no olvidemos otro poema de Baquero, el titulado «Casa en ruinas» que nuevamente se sirve de un verso de Mallarmé, extraído de otro poema suyo, para hablar del «beso ingenuo de los más fúnebres / que anuncia sin nada espirar / una rosa entre las tinieblas», recogido por Baquero en la versión original francesa «une rose dans les ténèbres», y que también reescribe en el mismo poema con las siguientes palabras: «es la pobreza / la única rosa nacida en el abismo»19, para connotar el vencimiento ineludible de toda realidad mortal.

  • 20 Gastón Baquero, «La fiesta del fauno», Magias e inven...

7El tercer poema de Baquero que supone una variación de un tema francés es –como ya dijimos– el titulado «La fiesta del fauno». El poeta se sirve ahora del poema dramático de Mallarmé, del que retoma el motivo de este ser dual y cierto carácter erótico, en la alusión al deseo insatisfecho no alcanzado del original francés, que en Baquero se satisface en los últimos. Los versos que sirven de parágrafo «à l’heure où ce bois d´or et de cendres se teinte. / Une fête s’exalte en la feuillée éteinte...»20, se corresponden con el final del poema escrito por el autor francés, en el que dice:

  • 21 Stéphane Mallarmé, Poesía, versión de Federico Gorbea...

Cuando el bosque se tiñe de oros y cenizas,
Celébrase una fiesta en la extinguida fronda:
¡Etna! En medio de ti, visitado por Venus,
que posa sus talones ingenuos en tu lava,
cuando. Triste, uno duerme, agotada la llama,
si un sueño triste se oye, si su fulgor se calma,
¡Tengo la reina!
¡Oh castigo seguro...
21

8Algo similar sucede con el mencionado poema «La fiesta de un fauno» en el que la llamada al erotismo se desarrolla en los siguientes términos:

  • 22 Gastón Baquero, «La fiesta del fauno», Magias e inven...

El fauno sintió la llamarada
De un cuerpo ya desnudo,
Apartó suavemente las ramas,
Y delicado, callado, reverente,
Ofreció de nuevo,
A la curiosidad insaciable de los dioses,
La estatua de dos cuerpos enlazados.
22

  • 23 Stéphane Mallarmé, Poesía, versión de Federico Gorbea...

  • 24 Gastón Baquero, «Palabras escritas en la arena por un...

9Además de estos poemas eminentemente baquerianos, cabe considerar el poema de Mallarmé titulado «Un golpe de dados jamás abolirá el azar», publicado en la revista Orígenes en la traducción Cintio Vitier, en año 1952, antes de la salida de Baquero de nuestro país. Estamos ante un texto que transmite de alguna manera la incapacidad del poema para expresar la realidad, idea que se mantiene también en Baquero. Recordemos algunos versos del mencionado poema francés: «velando / dudando / rodando / brillando y meditando / antes de detenerse / en algún punto último que la consagre / todo pensamiento lanza un Golpe de Dados»23. Estamos ante una imagen reconocible en algunos textos de Gastón Baquero, desde los primeros versos de uno de sus poemas fundacionales: «Palabras escritas en la arena por un inocente»: «Yo no sé escribir y soy un inocente. / Nunca he sabido para qué sirve la escritura y soy un inocente. / No sé escribir, mi alma no sabe otra cosa que estar viva»24, trasmisores de esa dificultad del poeta para dar alcance a la poesía.

  • 25 Felipe Lázaro, Conversaciones con Gastón Baquero, pró...

10Por otro lado, y aunque resulta excesivamente complicado saber lo que Baquero quería decir cuando se refería a las ostras como sustento del poeta francés, queda constancia de la valoración de su escritura frente a la simpleza atribuye a la suya propia: «La comida, la alimentación que recibí de niño era enormemente cursi e impropia para el desarrollo de la inteligencia», contraponiéndola así –como venimos diciendo– a los alimentos del referido autor: «Mallarmé, estoy seguro, devoraba grandes cantidades de ostras. Verlaine llevaba los bolsillos llenos de cerezas»25. En cualquier caso se hace patente el reconocimiento que Gastón Baquero hace de Verlaine, dotado de una capacidad innata para la poesía, condición para la que él mismo se plantea como un simple aprendiz en la tarea de escribir poemas. De esta inoperancia se defiende con todo, arguyendo nuevamente, la siguiente reflexión de los condicionamientos que subyugan al poeta, esta vez refiriéndose al entorno:

  • 26 Ibid., p. 26.

Esto, se afirma, deja huella. Cuando me reprocho el énfasis, lo oratorio, lo demasiado elocuente a veces que hay en los poemas que escribo, me consuelo pensando que no sólo he nacido en el Trópico, en el retumbante mundo antillano, sino que además entré en el mundo de la poesía arrastrado por unas melodías que eran más bien sonsonete y trompetería, énfasis y sentimentalismo sin límites.26

11Por esa diferencia contextual quiso Baquero «cubanizar» aquellos poemas tan típicamente europeos, americanizar aquel simbolismo europeo por naturaleza, dotando sus textos de una nueva mirada a la luz de otra realidad: la del hibridismo, el erotismo y la vitalidad propiamente antillanos, y lo hizo tomando de la mano la obra de un poeta al que valoró inmensamente.

  • 27 Paul Ambroise Valéry (Séte, 1871 – París, 1945). Fue ...

12Igualmente con Valéry27 muestra Baquero su paralelismo, no solo en el antedicho tema de la alimentación, sino también cuando afirma servirse de él como modelo para justificar su idea de la incomunicación esencial entre poeta y lector:

  • 28 Gastón Baquero, «Al final del camino», Magias e inven...

Como no es posible ir susurrándole a cada lector, en el momento en que se lee, lo que realmente desearíamos que viese en el poema, no queda sino resignarse con lo que ocurra en cada caso, una catástrofe o una apoteosis. Valéry enseño que «lo que uno escribe ríe riendo, otro lo lee llora llorando». Y aún (sic) cuando para mí las dos cosas –reír, llorar– no tienen sentido en la poesía, sé que todavía hay muchos lectores que entran o salen de un poema como salen o entran de un baile o de un funeral.28

  • 29 Un ejemplo de esta valoración, por ejemplo es el caso...

13De Valéry encontramos resonancias en la poesía de Baquero, sobre todo en el carácter profético y vaticinador que impregna ambas poéticas, si bien sus alusiones se producen fundamentalmente en su obra ensayística en la que es posible aludir a diversos estudios en que se valora la obra de este poeta francés finisecular, siempre en consonancia con su evaluación positiva por parte de los restantes miembros del grupo, quienes también le dedican estudios29. Entre sus recuerdos, hace alusión Baquero a una característica de la poesía de Valéry que quiere para sí, su consideración como vidente del mundo:

  • 30 Gastón Baquero, Primeros textos, op. cit., p. 93.

El vate y el vaticinio son una misma cosa; poesía es profecía. Anuncia Valéry a veces, a quien no la conoce, la analítica del alma de Narciso o la expresión de la muerte cuando queda sola consigo misma, o la acción del tiempo, a toda hora, sobre el ser de cada día. ¿Qué importa que no nos dé sensación de embriaguez, de arrebato profético, de vate genuino?30

  • 31 Gastón Baquero, «Preludio para una máscara», P.C., p....

  • 32 Paul Valéry, El cementerio Marino, Caracas: Caracas E...

  • 33 Gastón Baquero, «Memorial de un testigo», P.C., p. 109.

14De esta conjunción de la poesía con la profecía dan cuenta numerosos textos de Baquero entre los que se encuentran algunos como «Sintiendo mi fantasma venidero», o «Preludio para una máscara», «Memorial de un testigo» o «Silente compañero», que son muestras de una visión profética acerca de diferentes aspectos de la realidad, como por ejemplo la anticipación de la propia muerte en el citado poema «Preludio para una máscara»: «Ahora me reconozco como un huésped que llega / a una estación extraña a pasar breves días»31, herencia de este carácter visionario de Valéry, quien al comienzo de su Cementerio Marino afirmaba: «¡Allí el sol justo irisa con sus fuegos / el mar, el mar que siempre recomienza»32. Estamos ante una idea que se manifiesta de manera similar en los siguientes versos de Gastón Baquero: « [...] siempre habrá un testigo que verá convertirse una columnilla de humo / lo que fue una meditación o una sinfonía, y siempre renaciendo»33, en los que la idea de reproducción de lo vivido se haya integrada en el poema.

  • 34 En la revista fundamental del grupo nos encontramos c...

15Algo similar acontece con Rimbaud34, en quien atinamos conexiones con Baquero, en los ecos de su fascinante poema, «El barco ebrio» que contiene, como luego lo hará el cubano, la idea del poeta como testigo, condensada en el uso reiterado del verbo «ver», esto es, en la imagen del poeta como un iluminado:

  • 35 Arthur Rimbaud, Obra poética y correspondencia escogi...

Sé de cielos que rompen en rayos, y de trombas,
Resacas y corrientes; sé también del ocaso,
Del Alba entusiasmada cual tribu de palomas,
¡He visto varias veces lo que ver cree el hombre!
¡Vi al poniente sucio de místicos horrores,
Iluminando vastos coágulos violetas,
Y, lejos, cual actrices de antiquísimos dramas,
Olas que iban rodando su temblor como postigos!
35

  • 36 Ibid., p. 123.

  • 37 Ibid., p. 125.

  • 38 Gastón Baquero, «Relaciones y epitafio de Dylan Thoma...

16Y más adelante encontramos otros versos que inciden en el mismo asunto: «¡He visto fermentar vastas marismas, nasas / donde entre las aulagas se pudre un Leviatán! / ¡Avalanchas de aguas en medio de bonanzas, / distancias que se abisman como las cataratas!», e igualmente hacia el final del poema: «¡He visto siderales archipiélagos, islas / cuyo cielo en delirio se abre al bogavante!»36, «-¿Son noches abisales en que exiliado duermes, / Oh tú, vigor futuro, millón de aves de oro?»37. Además de las diferentes repercusiones indirectas de su poesía, también el autor lo recuerda en su poema «Relaciones y epitafio de Dylan Thomas» en el que le establece un parentesco poético con el poeta inglés, del que afirma que «Era el niño que lee a Spengler en lugar del Evangelio / era como el novio de Arturito Rimbaud»38, versos que tienen como objetivo establecer un paralelismo estético entre ambos autores.

17No debemos tampoco olvidar las equivalencias estéticas que algunos críticos han establecido entre Gastón Baquero y Rimbaud, de las que dan cuenta las siguientes afirmaciones de Virgilio López Lemus, quien afirma, refiriéndose a su relación con otros grandes poetas, Antonio Machado y Fernando Pessoa:

  • 39 Virgilio López, «El “Silente compañero” de Gastón Baq...

Es curioso que el español y el portugués hayan sido también personas de intensas soledades, y que llegaran a inventarse heterónimos que dieran salidas a aquella exclamación del adolescente genial: «Yo soy otro», un Arthur Rimbaud que se apartó de la poesía súbitamente, cuando estaba revolucionando sus esencias expresivas.39

  • 40 Pío E. Serrano, «En las estrellas», ABC, Madrid, 16/0...

18De la relación de Gastón Baquero con el poeta francés son también ejemplares las siguientes palabras de Pio E. Serrano con motivo de su muerte: «Gastón Baquero pertenece a esa rara minoría de poetas que, como Rimbaud o Eliot, desde sus poemas inaugurales se rebelan suficientes»40, que da cuenta, una vez más de la afinidad estética y la grandeza de estos dos autores, visionarios poetas, que supieron traspasar la realidad de su existencia para trasver lo esencial que se oculta tras las apariencias.

  • 41 Charles Péguy (Orleáns, 1873-Villeroy, 1914) fue un p...

  • 42 Charles Péguy, «El niño que se duerme» (fragmento de ...

  • 43 Gastón Baquero, «Testamento del pez» (no 4 y 5, de no...

19Ya para finalizar nuestra filiación de Baquero con las letras galas, prestamos especial atención a su estrecha relación con Charles Péguy41, de la que contamos con un innegable testigo: la traducción por parte de Baquero de algunos versos de este autor. Nos referimos a un texto, publicado en Clavileño, titulado «El niño que se duerme»42 perteneciente al libro de poemas El misterio de los santos inocentes del mencionado autor francés. Hemos visto además en este texto un posible germen de otros poemas suyos, desde las «Palabras escritas en la arena por un inocente», publicadas en esas fechas (a través del motivo del niño como auténtico sabio), pasando por el propio «Testamento del pez», publicado en la misma revista, en un número posterior43 y que retoma la idea del poeta como testigo que lo ha visto todo, hasta los poemas posteriores, publicados ya en España.

  • 44 Gastón Baquero, «Palabras escritas en la arena por un...

  • 45 Ibid., p. 46.

20En cuanto al primero de los mencionados poemas de Baquero, hallamos en él no sólo el motivo de la inocencia al que se refiere Péguy desde el mismo título del citado poemario El misterio de los santos inocentes, que Baquero retoma en el suyo, y que además despliega a lo largo de todo el poema: «Yo soy un inocente, ciego, de nube en nube, de sombra a sombra levantado»44, o «¡No! Si yo soy tan sólo un niño inocente. / Uno a quien han disfrazado de persona impura» («Palabras escritas en la arena por un inocente»)45, asociado a su vez a la idea de la sabiduría infantil, que en Baquero se articula en los siguientes versos:

  • 46 Ibid., p. 54.

Dejemos vivo para siempre a ese inocente niño.
Porque garabatea insensatamente palabras en la arena.
Y no sabe si sabe o no sabe.
Y asiste al espectáculo de la belleza como al vivo cuerpo de Dios.
Y dice las palabras que lee sobre los cielos, las palabras que se le ocurren, a sabiendas de que en Dios tienen sentido.
46

  • 47 Charles Péguy, El misterio de los santos inocentes, t...

  • 48 Ibid., p. 140.

21Esta idea de la inocencia infantil vinculada a la sabiduría está presente en los versos que presentamos a continuación del poeta precedente: «Creemos que los niños no saben nada. / Y que los padres y los adultos saben algo. / Pues yo os digo que es al contrario. / (Siempre es lo contrario)»47 o en «El niño quien está lleno y el hombre quien está vacío. / Vacío como una calabaza vacía y como un tonel vacío»48, que como el de Baquero da cuenta de la inversión de la realidad esperable en el poema.

  • 49 Gastón Baquero, «Palabras escritas en la arena por un...

  • 50 Ibid., p. 48.

22Algo similar acontece con la alusión al durmiente, que en Baquero adopta la forma de incitación, reiterada a lo largo del texto: «Y soy tan sólo el niño olvidado inocente durmiéndose en la arena»49, «Mañana sabrás todo. Mañana. Duerme, niño inocente, duerme hasta mañana»50, y en cuyos versos finales afirma:

  • 51 Ibid., p. 55.

Sea Pablo,
Sea Cefas,
sea el mundo
sea la vida,
sea la muerte,
sea lo presente,
sea lo por venir,
todo es vuestro:
y vosotros de Cristo,
y Cristo de Dios.
Vuelve a dormirte.
51

  • 52 Ibid., p. 24.

23Se trata además de unos versos que estilísticamente se hayan igualmente conectados con los que a continuación presentamos de Péguy: «Y de sufrir. / Y de vivir. / Y de morir»52, parejos a los de Baquero en la gradación planteada entre la vida y la muerte.

  • 53 Charles Péguy, «El niño que se duerme», traducción de...

  • 54 De la consideración de la inocencia en el francés enc...

  • 55 El sueño como abandono de los problemas de la vida ta...

24Por su parte, en la idea del sueño vinculada al inocente también incide el poeta francés: «Nada es tan bello como un niño que se duerme haciendo su plegaria», así como las continuadas insistencias en el mismo asunto: «Y yo lo digo, dice Dios, no conozco nada tan bello en todo el mundo / como un niñito que se duerme haciendo su plegaria» o «No he visto jamás nada tan gracioso y en consecuencia no conozco nada tan bello en el mundo / como ese niño que se duerme haciendo su plegaria / (Como ese pequeño ser que se duerme de confianza)»53. En cualquier caso, este motivo se mantiene en el conjunto de la obra de este poeta, que lógicamente también Baquero debió de conocer. Numerosos versos del libro inciden en la idea de la exaltación de la inocencia54, al tiempo que muchos otros lo hacen en el del sueño, también connotado positivamente55.

  • 56 Gastón Baquero, «Discurso de la rosa en Villalba», Me...

  • 57 Charles Péguy, «El niño que se duerme», traducción de...

25Por su parte, existe una estrecha relación entre algunos textos del poemario madrileño de Baquero Memorial de un testigo (1966), con los versos de este autor. En concreto puede servir de ejemplo el poema homónimo, en el que el yo lírico se caracteriza por su capacidad para integrar un elevado número de percepciones, o «Discurso de la rosa en Villalba» en el que se insiste en su enfoque: «Yo vi una rosa en Villalba»; «pero yo vi la rosa en Villalba», «yo vi la rosa, tan pura y sorprendente»56. Recordemos al respecto las similares palabras de la referida traducción de Baquero a este poeta: «yo he visto millones y millones de astros rodar bajo mis pies como las arenas del mar. / Yo he visto los días ardientes como llamas» y un poco más abajo «yo he visto las noches de invierno posadas como un manto. / Yo he visto las noches de estío calmas y dulces como una caída del paraíso»57, que son sin duda antecesoras de ese deseo de testimoniar tan propiamente baqueriano.

  • 58 Aimé Césaire (Aimé Fernand David Césaire, Martinica, ...

  • 59 Gastón Baquero, P.C., op. cit., p. 219.

  • 60 Léopold Sédar Senghor (Senegal, 1906-Francia, 2001) f...

  • 61 Paul Louis Charles Claudel (Villeneuve-sur-Fère, 1868...

  • 62 Entre los exponentes de la poesía religiosa del autor...

  • 63 Albert Camus publica dos escritos suyos en la revista...

  • 64 Lezama Lima traduce a Perse, concretamente su poema «...

  • 65 Eugène Grindel, conocido como Paul Éluard (1895–1952)...

  • 66 Paul Éluard: «Fin de un monstruo», Ibid., p. 89.

  • 67 Gastón Baquero: «Homenaje a Jean Cocteau», Memorial d...

26Aunque la presencia de otros poetas en la obra poética de Baquero es secundaria, o está camuflada, se halla sin embargo manifiesta en su obra de carácter ensayístico. Entre estos autores circunstanciales cabe mencionar a Aimé Césaire58 en lo relativo a los «Poemas africanos» de los que dice Baquero: «Quiero dedicar estas adaptaciones a Lidia Cabrera, la gran traductora del máximo poeta negro de las Antillas, Aimé Césaire»59, considerado como máximo exponente de la poética de la negritud, o Leopoldo Sédar Senghor60 de quien Baquero versionó algunos poemas suyos como «Congo ¡Oho! ¡Congo oho!», «No hayas temor», «Tótem». O un poema sin título que comienza «Toko-Waly, tío mío, ¿te acuerdas de las noches de antaño?» al que Gastón Baquero titula «Imagen de África». Otro autor que parece tener un subsidiario papel en la poesía de Baquero es Paul Claudel61, sobre todo teniendo en cuenta la temática religiosa de ambas poéticas, así como el uso del versículo62. De manera más subsidiaria el propio poeta hace mención a otros como Albert Camus63, A. Gide, J. P. Sartre, Perse64, Flaubert o Balzac que tuvieron algún papel en la revista orígenes procurando dilucidar su importancia en la poética de nuestro autor; o Paul Éluard65, a quien Baquero traduce, en Clavileño, y que parecen estos versos hallar reminiscencias en su propia obra poética. Pensemos para ello precisamente en el verso inicial de «Fin de un monstruo»: «Es necesario que te veas morir / para saber que vives todavía»66, y que es reconstruido en un poema suyo: «Homenaje a Jean Cocteau» que también parte de unos versos en francés de contenido similar a los arriba anunciados, dedicados a Éluard por Cocteau: «Il vous faudrait mourir pour joindre les deux bouts» (debes morir para juntar los dos extremos), y que nuestro poeta recrea en el mencionado poema: «Hay que morir, amigo, para unir los extremos / de este cotidiano alambre / tendido sobre el abismo de estar vivo»67, sin duda una reformulación de los versos arriba mencionados.

  • 68 Gastón Baquero: «Las fotografías de Berenice» y «La p...

  • 69 Gastón Baquero: «La luna es el sol de las estatuas», ...

  • 70 Gastón Baquero: «Canción», El álamo rojo en la ventan...

  • 71 Gastón Baquero: «Homenaje a Jean Cocteau», Memorial d...

27A mayores, puede resultar digno de señalar que Baquero escribió un par de poemas que son versiones de sendos poemas de Jean Cocteau, los titulados «Las fotografías de Berenice» y «La primavera», ambos textos de juventud, pertenecientes a sus escritos no publicados como libro68, a los que se suma un texto posterior, titulado «La luna es el sol de las estatuas»69, que se construye a partir de un parágrafo sacado del propio poeta «La lune est le soleil des statues», observación poética del autor, procedente de su trabajo como cineasta, y que nuevamente retomará en otros poema suyos como «Canción», en el que de forma más solapada concluye: «salgo al sol silencioso de la luna a roerme las uñas, / a pagar el tributo»70, o en el titulado precisamente «Homenaje a Jean Cocteau», que nuevamente hace alusión a esta metáfora del guionista francés: «Y sobre todo hay que morir, amigo, / para quedarnos finalmente convencidos /de que la luna es el sol de las estatuas»71, que supone una cita directa del autor francés, traspuesta al nuevo contexto creado por Baquero.

  • 72 Gastón Baquero: «Versos a María», Poemas primeros no ...

  • 73 Glosando a Ronsard, construirá Baquero los siguientes...

28De igual modo nos podemos referir a un poema de Pierre Ronsard, versionado igualmente por Baquero, el titulado «Versos a María»72, y que más tarde retomará para sus propios poemas en «Canciones de amor de Sancho a Teresa»73, sin olvidar otras menciones, igualmente subsidiarias, como la formalizada con Proust, y su recurso a la memoria en su poema «Marcel Proust pasea en barca por la bahía de Corinto», en el que la alusión directa a la novela de este autor se hace patente en los versos finales del poema, en los que afirma:

  • 74 Gastón Baquero: «Marcel Proust pasea en barca por la ...

Esa noche, poco antes de irse a dormir,
Marcel Proust gritaba exaltado desde su habitación:
“Madre, tráigame más papel, traiga todo el papel que pueda.
Voy a comenzar un nuevo capítulo de mi obra.
Voy a titularlo: “A la sombra de las muchachas en flor”.
74

29En vistas de todos los ejemplos contemplados, podemos afinar que nos hallamos ante una continua realimentación por parte de Baquero de todos estos autores que tuvieron un papel fundamental en su pensamiento literario y poético, pero también en su propia experiencia poética, como hemos podido comprobar, se nutre de los motivos precedentes como si un magma alimentase su propia naturaleza personal: el reverso antillano del simbolismo en algunos poemas de Mallarmé como «Aparición» o «La fiesta del fauno», su consideración del poeta como vidente y testigo fundamental de la realidad, que comparte con autores como Valéry o Rimbaud, la fuerte religiosidad de que se impregnan tanto los textos de Péguy como los del poeta cubano, así como el motivo de la inocencia vital para ambos. Entre algunos poetas menos estudiados en este trabajo, se encuentran lo africano de Césaire o de Senghor, la religiosidad y el aporte versicular de Paul Claudel, la idea de la muerte como la otra cara de la existencia de Jean Cocteau, la memoria de Marcel Proust, así como las versiones o simples menciones en su obra literaria de otros como Ronsard, Camus, Gide, Sartre, Perse, Flaubert o Balzac.

30Si a lo largo de estas páginas nos hemos centrado en una realidad hasta el momento olvidada por los estudiosos, la de la impronta que el conocimiento de las letras francesas dejó en el poeta cubano, tan dado a la asimilación de diversos autores y obras, la huella de esta literatura en la poesía de Gastón Baquero es sólo una estrella titilando en la extensa galaxia de unas relaciones intertextuales que comprenderían infinitos puntos de luz, procedentes de otros grandes cuerpos celestes de países como Italia, Portugal, Inglaterra o Alemania. Todos ellos merecen ser tratados en otra ocasión. Sic volvere fata, que diría nuestro autor.

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Notes

1 Gastón Baquero, «Discurso del Baphomet que el lector puede saltarse», Poesía completa, Madrid: Verbum, 1998, p. 380-381. (Los poemas de Gastón Baquero se citarán siempre de esta edición).

2 Gastón Baquero, «La poesía como reconstrucción de los dioses y del mundo», Ensayo, Salamanca: Fundación Central Hispano, 1995, p. 15.

3 Ibid., p. 16.

4 Ibid., p. 17.

5 Ibid., p. 24.

6 Ibid., p. 37.

7 Emilio Béjel, José Lezama Lima, poeta de la imagen, Madrid: Huerga y Fierro, editores, 1994, p. 25.

8 Entre las referencias continuas de Gastón Baquero a estos autores se encuentran las que siguen: «Valéry en el mundo cotidiano», recogido en Primeros textos (1936-1945), Tenerife: Ateneo de la Laguna. Cuadernos de literatura, 2001, p. 89-93; «Primera nota sobre Paul Valéry», «En el aniversario de la muerte de un poeta» [sobre Paul Valéry], «En la muerte de Paul Claudel», recopilados en Geografía literaria (1945-1996). Crónicas y ensayos, edición de Alberto Díaz-Díaz, Madrid: Huerga y Fierro, 2007; «Symposium sobre Paul Valéry», «Claudel o el retorno a la grandeza» recogidos en Gastón Baquero, Fabulaciones en prosa, Madrid: Fundación Banco Santander, 2014.

9 Stéphane Mallarmé (París, 1982-1898), poeta y crítico francés, representante de la culminación y superación del simbolismo, y antecedente de las vanguardias que marcarían los primeros años del siglo xx. Entre sus obras destacan: Herodías (1864), La siesta de un fauno (1865), Divagaciones (1897) Y Una tirada de dados jamás abolirá el azar (1897).

10 A pesar de que Gastón Baquero sólo publicó un poema suyo, el titulado «Canta la alondra a las puertas del cielo» en el primer número de la revista vehicular del grupo, la labor literaria y amistosa con sus miembros se mantuvo de manera más o menos continuada hasta su salida de Cuba en 1959.

11 Entre las referencias a Mallarmé en la revista Orígenes cabe destacar la publicación de su poema «Un golpe de dados jamás abolirá el azar», traducido por Cintio Vitier (Orígenes. Revista de arte y literatura. La Habana 1944-1956, vol. VI, 32, 1952, Edición facsimilar, Madrid: Turner libros, 1989, p. 85-109), así como el texto que Lezama Lima publica sobre este poeta: «El pen Club y Mallarmé» (ibid., vol. IV, 19, 1948, p. 44-48); por su parte, también en la revista Clavileño, nos encontramos con dos textos de este poeta francés «Aparición» y «Brisa marina», traducidos por Alfonso Reyes (Clavileño, Cuaderno mensual de poesía, no 3, octubre de 1942, Sevilla: Renacimiento, 2009, p. 90).

12 Mallarmé, «Aparición», op. cit., p. 90.

13 La referencia al hastío en el poeta que nos ocupa tiene igualmente un precedente en la poesía de Charles Baudelaire y su alusión al spleen de París.

14 Mallarmé, «Aparición», op. cit., p. 90.

15 Gastón Baquero, «Aparición», Magias e invenciones, P.C., p. 171.

16 Ibid., p. 172-173.

17 Ibid., p. 173.

18 Gastón Baquero, «En la noche, camino de Siberia», Magias e invenciones, P.C., p. 212.

19 Gastón Baquero, «La casa en ruinas», Magias e invenciones, P.C., p. 170.

20 Gastón Baquero, «La fiesta del fauno», Magias e invenciones, P.C., p. 168.

21 Stéphane Mallarmé, Poesía, versión de Federico Gorbea, Barcelona: Plaza & Janés, selecciones de poesía universal, texto bilingüe, 1982, p. 93. También en su lengua original: «A l’heure où ce bois d’or et de cendres se teinte / Une fête s’exalte en la feuillée éteinte: / Etna! c’est parmi toi visité de Venus / Sur ta lave posant ses talons ingénus, / Quand tonne un somme triste ou s’épuise la flamme. / Je tiens la reine! / O sûr châtiment... » (Ibid., p. 92).

22 Gastón Baquero, «La fiesta del fauno», Magias e invenciones, P.C., p. 169.

23 Stéphane Mallarmé, Poesía, versión de Federico Gorbea, op. cit., p. 199.

24 Gastón Baquero, «Palabras escritas en la arena por un inocente», Poemas, P.C., p. 43.

25 Felipe Lázaro, Conversaciones con Gastón Baquero, prólogo de Alfredo Pérez Alencart, prefacio de Jorge Luis Arcos y epílogo de León de la Hoz, Madrid: Betania, 2012, p. 54.

26 Ibid., p. 26.

27 Paul Ambroise Valéry (Séte, 1871 – París, 1945). Fue un escritor francés cuya obra poética, prolongación de la tradición de Mallarmé, es considerada una de las más importantes de la poesía francesa del siglo xx.

28 Gastón Baquero, «Al final del camino», Magias e invenciones, P.C., p. 154.

29 Un ejemplo de esta valoración, por ejemplo es el caso de José Lezama Lima, de quien cabe mencionar su texto «Sobre Paul Valéry», publicado en la Revista Orígenes (vol. II, no 7, 1945), op. cit., p. 24-35), o la presencia de sus propios textos en esta publicación: «Extractos del Log-Book de Monsieur Teste», ibid., (vol. I, no 2, 1944), p. 91-97), «Primer fragmento del Narciso», ibid., (vol. IV, no 23, 1949), p. 241-246.

30 Gastón Baquero, Primeros textos, op. cit., p. 93.

31 Gastón Baquero, «Preludio para una máscara», P.C., p. 79.

32 Paul Valéry, El cementerio Marino, Caracas: Caracas Ediciones «grupo Viernes», 1940, p. 3.

33 Gastón Baquero, «Memorial de un testigo», P.C., p. 109.

34 En la revista fundamental del grupo nos encontramos con un «Homenaje a Arthur Rimbaud (1854-1954). Las iluminaciones. Poemas en prosa», en una traducción de Cintio Vitier, Revista Orígenes, (vol. VII, no 35, 1954), op. cit., p. 75-102.

35 Arthur Rimbaud, Obra poética y correspondencia escogida (1864?-1870), México D. F.: UNAM, 1999, p. 122.

36 Ibid., p. 123.

37 Ibid., p. 125.

38 Gastón Baquero, «Relaciones y epitafio de Dylan Thomas», Memorial de un testigo, P.C., p. 139.

39 Virgilio López, «El “Silente compañero” de Gastón Baquero», 25/05 2012, Cuba Literaria, [en línea], en <http://www.cubaliteraria.cu/articuloc.php?idarticulo=14612&idcolumna=40>, (consultado el 22 de abril de 2014).

40 Pío E. Serrano, «En las estrellas», ABC, Madrid, 16/05/1997, p. 58.

41 Charles Péguy (Orleáns, 1873-Villeroy, 1914) fue un poeta y pensador francés, que quiso ser el iniciador de una renovación cristiana y defendió una mística a la vez católica, francesa y republicana. Entre su obra poética destacamos algunos títulos como L´argent (1913) o el ya póstumo Clío (1917).

42 Charles Péguy, «El niño que se duerme» (fragmento de El misterio de los santos inocentes, traducido por Gastón Baquero), aparecido en el número 2 de la revista Clavileño, en septiembre de 1942, accesible en edición facsímil: Clavileño. Cuaderno mensual de poesía, no 1-7, La Habana 1942-1943, edición de Amauri F. Gutierrez Coto, Sevilla: editorial Renacimiento, 2009, p. 81.

43 Gastón Baquero, «Testamento del pez» (no 4 y 5, de noviembre y diciembre de 1943). Para su consulta, Clavileño, op. cit. p. 106-107.

44 Gastón Baquero, «Palabras escritas en la arena por un inocente», Poemas, P.C., p. 44.

45 Ibid., p. 46.

46 Ibid., p. 54.

47 Charles Péguy, El misterio de los santos inocentes, traducción de María Badiola Dorronsoro, Madrid: Ediciones Encuentro, 1993, p. 136.

48 Ibid., p. 140.

49 Gastón Baquero, «Palabras escritas en la arena por un inocente», Poemas, P.C., p. 44.

50 Ibid., p. 48.

51 Ibid., p. 55.

52 Ibid., p. 24.

53 Charles Péguy, «El niño que se duerme», traducción de Gastón Baquero, Clavileño, op. cit., p. 80-81.

54 De la consideración de la inocencia en el francés encontramos algunos ejemplos como «Ese sí me es agradable, dice Dios. / El que se apoya en mi brazo como un bebé que se ríe, / Y que no se ocupa de nada», (Charles Péguy, El misterio de los santos inocentes, op. cit., p. 16) o «Y las almas tan perdidas de desolación que nunca volverán a ser jóvenes. /Que nunca volverán a ser niños» (ibid., p. 46).

55 El sueño como abandono de los problemas de la vida también aparece connotado positivamente en este poeta: «El que se abandona, me gusta. El que no se abandona, no me gusta, es así de sencillo. / El que se abandona no me abandona y es el único que no se abandona. / El que no se abandona se abandona y es el único que se abandona» (ibid., p. 17).

56 Gastón Baquero, «Discurso de la rosa en Villalba», Memorial de un testigo, P.C., p. 151.

57 Charles Péguy, «El niño que se duerme», traducción de Gastón Baquero, en Clavileño, op. cit., p. 80.

58 Aimé Césaire (Aimé Fernand David Césaire, Martinica, 1913-2008), fue un poeta y profesor francés, ideológico del concepto de negritud, cuya obra ha estado marcada por la defensa de sus raíces africanas (En la revista Orígenes, encontramos su poema «Batuc» (vol. I, no 6, 1945), op. cit., p. 296-300).

59 Gastón Baquero, P.C., op. cit., p. 219.

60 Léopold Sédar Senghor (Senegal, 1906-Francia, 2001) fue un poeta que llegó a la Jefatura del Estado, catedrático de gramática, ensayista, político y miembro de la Academia francesa.

61 Paul Louis Charles Claudel (Villeneuve-sur-Fère, 1868-1955) fue un diplomático y poeta francés. La revista homónima del reconocido grupo Orígenes recoge una obra teatral del autor, traducida por Cintio Vitier, y dividida en dos números consecutivos: «El canje» (vol. VII, no 38, 1955, p. 245-267) y «El canje (continuación)» (vol. VII, no 39, 1955, p. 334-356). En Clavileño aparece una versión de Cintio Vitier en los números 6 y 7 (Revista Clavileño, op. cit., p. 116-117. Igualmente en Clavileño publicó los poemas «San José» y «Santa Escolástica», versionados por Cintio Vitier, (op. cit., p. 116-117).

62 Entre los exponentes de la poesía religiosa del autor cabe citar su libro A los mártires españoles, con su uso característico del versículo bíblico, y cuya edición se incluirá en la bibliografía final.

63 Albert Camus publica dos escritos suyos en la revista Orígenes: «Nietzsche y el nihilismo» (vol. V, no 30, 1952, op. cit., p. 368-378), «Viento en Djemila» (vol. III, no 17, 1948, ibid., p. 239-243).

64 Lezama Lima traduce a Perse, concretamente su poema «Lluvias» en la revista Orígenes, concretamente en el número 9, correspondiente al año 1946.

65 Eugène Grindel, conocido como Paul Éluard (1895–1952) fue un poeta francés que cultivó de manera significativo el Dadaísmo y el Surrealismo. En la revista Orígenes, Alberto Baeza traduce sus «Poemas» (vol. I, no 5, 1945, p. 244-246), pero es que además sus textos están presentes también en la revista Clavileño, que contiene dos páginas con poemas de este autor: «Georges Braque», «Georgio de Chirico», «Joan Miró» y «André Massón», traducidos por Guy Pérez Cisneros y Alberto Baeza Flores, y «Fin de un monstruo» y «Apenas una parte de aliento» por el propio Gastón Baquero, en Clavileño, no 3, op. cit., p. 88-89).

66 Paul Éluard: «Fin de un monstruo», Ibid., p. 89.

67 Gastón Baquero: «Homenaje a Jean Cocteau», Memorial de un testigo, P.C., p. 131.

68 Gastón Baquero: «Las fotografías de Berenice» y «La primavera», Poemas primeros no recogidos en libros, P.C., p. 376-377.

69 Gastón Baquero: «La luna es el sol de las estatuas», El álamo rojo en la ventana, P.C., p. 335.

70 Gastón Baquero: «Canción», El álamo rojo en la ventana, P.C., p. 329.

71 Gastón Baquero: «Homenaje a Jean Cocteau», Memorial de un testigo, P.C., p. 131.

72 Gastón Baquero: «Versos a María», Poemas primeros no recogidos en libros, P.C., p. 262.

73 Glosando a Ronsard, construirá Baquero los siguientes versos: «¡Toda mi miel / y toda mi delicia! /¡Toda mi infantil malicia! / ¡Toda alegría / y todo desazón! / Todo lo que es noble / y todo lo que es fino, / con el agua toda / y todo el corazón» (Gastón Baquero: «Canción», Canciones de amor de Sancho a Teresa, P.C., p. 95).

74 Gastón Baquero: «Marcel Proust pasea en barca por la bahía de Corinto», Magias e invenciones, P.C., p. 159.

Pour citer ce document

Diana Aradas Blanco, «Francia en España: La poesía francesa en el exilio madrileño de Gastón Baquero», Líneas [En ligne], Numéros en texte intégral /, Gastón Baquero, mis à jour le : 27/11/2017, URL : https://revues.univ-pau.fr/lineas/1483.

Quelques mots à propos de :  Diana  Aradas Blanco

Diana Aradas Blanco (1977), A Coruña (España). Es licenciada en Filología Hispánica y Gallega (1999 y 2002, A Coruña), en Filología Románica (2010, Santiago de Compostela), en Teoría de la Literatura y literatura comparada (2007, Valladolid) y Doctora en Filología Hispánica (2014, Salamanca). Desde 2007 es profesora de Lengua Castellana y literatura de Enseñanza Secundaria.

diana.aradas@gmail.com