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Revue interdisciplinaire d'études hispaniques

Gastón Baquero

Marta Rita Aguila Ajón

El ajiaco que se cuece en el “caldero de América”: itinerario transcultural de la prosa al verso en la obra de Gastón Baquero.

Article

Cette étude explore les notions de métissage et d’hétérogénéité culturelles dans l’œuvre de Gastón Baquero. Pour ce faire nous nous consacrons à l’étude de la collection de ses essais (1995) et de sa poésie afin de rendre plus visibles les liens entre la pensée et la substance poétiques de Baquero quant à sa perception de l’être hispano-américain. En ce sens, le dialogue entre la prose et le vers devront faciliter une cosmovision d’ensemble autour du thème proposé et mieux orienter la lecture de l’œuvre.

This study discusses issues of interbreeding and cultural heterogeneity as distinctive features in the works of Gastón Baquero. In order to trace the correspondence between Baquero’s thought and poetic substance, we analyze several essays and poems published by the author during his exile in Madrid. We contend that the dialogue between his prose and verse enables a comprehensive perspective with regards to the proposed topic and orientates a novel reading of his works.

En el presente estudio se analizan el mestizaje y heterogeneidad cultural como rasgos distintivos en la obra de Gastón Baquero. Para trazar las correspondencias entre el pensamiento y la sustancia poética baqueriana se analizan varios de los ensayos y poemas publicados por el autor durante su exilio madrileño. Se espera que el presente diálogo entre la prosa y el verso facilite una cosmovisión de conjunto en torno al tema propuesto, y oriente la lectura de su obra.

Texte intégral

Consideraciones preliminares

  • 1 Felipe Lázaro, «Gastón Baquero: maestro y amigo», Gastón Baquero: la inven...

  • 2 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», Indios, b...

  • 3 Ibid.

1Se le veía andar parsimoniosamente por la calle Acuña, probablemente rumbo a su trabajo en el Instituto de Cultura Hispánica. Era un mulato corpulento, de elevada estatura, elegantemente vestido, de bellísimas manos y con aspecto de «patricio cubano del siglo xix»1. Algo encorvaba ligeramente su andar, tal vez porque llevaba Cuba a cuestas, ese camaleón caribeño de las razas en el que Gastón Baquero se reconoció siempre completo «mestizo en todos los sentidos y en todos sus sentidos… por fuera y por dentro»2. Como el exquisito gourmet de palabras y sonidos que era, degustaba la palabra mestizaje como «una de las más bellas del idioma… la representación semántica y sonora del hecho producido en el Nuevo Mundo a partir del 12 de octubre de 1492»3.

2En el presente estudio se analizarán algunas nociones de mestizaje y heterogeneidad cultural en la obra de Gastón Baquero posterior a 1959. Para trazar las concomitancias entre el pensamiento y la sustancia poética baqueriana se analizarán varios de los ensayos y poemas publicados durante la etapa del exilio madrileño. Se espera que el presente diálogo entre la prosa y el verso facilite una cosmovisión de conjunto en torno al tema propuesto, y oriente la lectura de su obra.

3La mayoría de las claves del pensamiento de Gastón Baquero sobre el mestizaje y la heterogeneidad cultural, podrán encontrarse en la compilación Indios, blancos y negros en el caldero de América (1991). El título que agrupa este conjunto de ensayos expresa una suerte de metáfora en la que América es comparada con un burbujeante caldero. En él se cuecen los múltiples ingredientes raciales y culturales que han ido dándose cita al fuego lento de los siglos. Esta imagen nos remite al emblemático ajiaco de Fernando Ortiz. Si bien en la obra de Gastón Baquero no se perciben demasiadas referencias explícitas a los estudios de Fernando Ortiz, (no así a los de Lydia Cabrera) consideramos que el concepto de transculturación está visiblemente encarnado. Ortiz, tan excelente comensal como Baquero, así traduce culinariamente su concepto de transculturación:

  • 4 Fernando Ortiz, Los factores humanos de la cubanidad, La Habana: Editorial...

A la cazuela iba todo lo comestible, las carnes sin limpiar y a veces ya en pudrición, las hortalizas sin pelar y a menudo con gusanos que les daban más sustancia. Todo se cocinaba junto, y todo se sazonaba con fuertes dosis de ají, los cuales encubrían todos los sinsabores bajo el excitante supremo de su picor. De esa olla se sacaba cada vez lo que se quería comer, lo sobrante allí quedaba para la comida venidera… Al día siguiente el ajiaco despertaba a una nueva cocción; se le añadía agua, se le echaban otras viandas y animaluchos y se hervía de nuevo con más ají. Y así, día tras día, la cazuela sin limpiar, con su fondo lleno de sustancias deshechas en caldo pulposo y espeso.4

  • 5 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit....

  • 6 José Martí, “Nuestra América”, disponible en: http://jose-marti.org/jose_m...

4El aderezado caldo que tan bien ilustra la identidad americana, constituye uno de los ejes vitales que articula la obra ensayística y poética de Gastón. Esta noción de la mezcla de elementos culturales «cocidos y recocidos todos en el mismo caldero»5 que da origen a lo nuevo con un sabor propio cobra vitalidad en la obra de Baquero, pero desde un punto de vista más humanista, que toma sus referentes más próximos del pensamiento martiano. Fue José Martí el guía espiritual y ético no sólo de Gastón sino también de sus compañeros origenistas. De Martí habían aprendido que «No hay odio de razas porque no hay razas… el alma emana igual y eterna, de los cuerpos diversos en forma y en color. Peca contra la humanidad el que propague la oposición y el odio de las razas»6.

  • 7 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit....

5Las anteriores ideas se resumen en el supuesto de que «Indios, blancos y negros, hierven en el mismo caldero. De la hervidura ha de salir, tiene que salir lo antes posible, un sistema de sociedad donde queden abolidos los privilegios de raza y de casta»7. Veamos cómo ello cobra relieve en el corpus de su obra ensayística y poética posterior a 1959.

Exploración de las nociones de mestizaje y heterogeneidad cultural en Indios, blancos y negros en el caldero de América

6En ese volumen, el autor reúne parte de los estudios y reflexiones que hiciera en el transcurso de 1962 a 1990, período de tiempo suficiente para apreciar la continuidad y evolución de lo que para Gastón significaba el ser cubano e hispanoamericano. Los textos han sido organizados temáticamente en el descubrimiento de América, el fracaso en el proyecto panamericanista, disquisiciones sobre la raza y semblanzas de hombres notables. A partir de este conjunto de tópicos (recurrentes en la obra ensayística de Baquero) se teje una visión un tanto particular y polémica de la historia y la cultura del continente americano.

  • 8 Gastón Baquero, «El pasado es irreversible», Indios, blancos y negros, Mad...

  • 9 Ibid.

7En su exploración de la Historia de América Gastón Baquero parte de la premisa de que «el pasado es irreversible»8. Esta afirmación da título a un breve ensayo que traduce todo debate o polémica histórica como «un forcejeo dialéctico, una crispación en torno a la presencia, la obra, y los resultados de la conquista española en América... en definitiva, siempre hallamos en la historia lo que queremos, lo que vamos a buscar en ella, a confirmar»9. La historia no es un método seguro para acceder a la realidad, la verdad histórica es una falacia personal y en torno a la conquista y colonización del Nuevo Mundo hay demasiadas pasiones involucradas como para fiarse de los historiadores. El autor no cree en la controvertida objetividad histórica, por tanto no se encontrarán en su discurso afirmaciones rotundas sino reflexiones personales, ideas que invitan cortésmente al diálogo.

  • 10 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit...

  • 11 Ibid.

8El autor percibe en el hombre hispanoamericano una actitud de rechazo ante la historia propia y una victimización de sí mismo, que se traducen en una incapacidad para entender la realidad más allá de sus prejuicios. Gastón antepone a estas limitaciones un «amor a Hispanoamérica y a España más allá de las razas, de las situaciones sociales y de los fanatismos políticos y religiosos»10. Su ímpetu conciliatorio lo llevan a colocar en una misma balanza a Bolívar y a Cortés, a conquistadores y conquistados. Afirma que cada uno de ellos cumplió la función histórica que le correspondió de acuerdo con sus circunstancias y enfatiza «Son el pasado. Queriéndolo o no, entre todos hicieron el mestizaje americano, el hombre nuevo del Nuevo Mundo, que aún está dorándose en el horno»11. Gastón, al igual que sus compañeros origenistas, orgulloso de su fe católica y su lengua, veía en el legado cultural de España un tesoro que no pudo haber venido de otra parte:

  • 12 Gastón Baquero, «¿Y qué tal si nos hubiéramos quedado con los ingleses?»,...

España nos enseñó el valor teológico y universal de la libertad. Inglaterra enseña en sus colonias el valor pragmático de la obediencia… Bolívar saca su espada y de ex paje de un rey de España pasa a quitarle en combate la corona a ese rey… Es que Martí y Bolívar son puros productos de lo hispánico, grandilocuentes, apasionados, incontenibles; son espíritu y raza y floración de España. Alpargatas llevaba Martí en el momento de morir, y quienes le dieron sepultura sabían que aquel hombre no los odiaba; era un hermano en discordia pero no un enemigo.12

  • 13 Ibid., p. 126.

9Declaraciones como éstas, unidas al hecho de haber sido redactor jefe del conservador Diario de la Marina, debieron motivar gran parte de las ácidas críticas que lo tildaron peyorativamente de hispanófilo. Tales acusaciones le hacían preguntarse retóricamente: «¿No será que Hispanoamérica es un proyecto no concluido todavía? Lo indígena, lo hispánico, lo africano, lo europeo, ¿han cristalizado ya, están fundidos de manera que integran un cuerpo definido, un proyecto concluido?»13.

  • 14 Gastón Baquero, «¿Hay razas o no hay razas?», p. 78.

10Para Baquero las razas dejaron de existir hace siglos cuando se perdió su pureza. Esta tesis expuesta desde el siglo xix por pensadores como González Prada y que tuvo un fiel defensor en Martí, a tales alturas del siglo xx estaba más que aceptada. Entonces ¿por qué el racismo continuaba existiendo? El autor explica esta paradoja a partir de consideraciones marcadamente económicas, en las que se reconoce nuevamente parte de la impronta de Fernando Ortiz. Sin hacer un tratado económico de las dimensiones del Contrapunteo… Gastón resume su tesis en unas pocas palabras, el racismo es una «plaga nacida del matrimonio del hambre con el miedo»14 y la explica a través de la elocuente imagen del intruso sentado al banquete:

  • 15 Ibid.

En los países donde conviven distintas razas, inexorablemente una de ellas acaba por ver en la otra al intruso, al estorbo, al enemigo. ¿Por qué? Porque dada la distribución aún prevaleciente en la economía, resulta casi imposible que la comida alcance para todos los hijos de un país. Comiénzale a mirar en derredor para ver quienes están indebidamente sentados a la mesa… se arroja de la mesa a los que sobran.15

  • 16 Ibid., p. 88.

11El criterio que se toma para expulsar al intruso es la raza, las diferencias externas son fácilmente identificables por lo que ofrecen un cómodo pretexto para segregar. Este fenómeno se manifiesta en Hispanoamérica, no por la discriminación racial, algo que no tiene sentido siendo el mestizaje un hecho consumado, sino por la discriminación del color de la piel. Completa su tesis con una crítica a la estética dominante que se percibe en siglos de arte marcados por una especie de «blanca jerarquía de la belleza que tiende a hacerse absoluta»16 y concluye:

  • 17 Ibid., p. 90.

El drama del paraíso, en el fondo, no fue sino una lucha entre los representantes de dos razas espirituales y de dos tipos estética y éticamente contrapuestos. Caín era feo, de piel oscura, poco agradable a la vista. Abel era tierno, luminoso, claro como un rayo de sol. Abel era bueno. Tenía uno su destino escrito en la cara, tatuado en el color de la piel. Y cada uno supo cumplir a plenitud con la función que le fuera encomendada.17

  • 18 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit...

  • 19 Ibid.

12No obstante el autor muestra un optimismo que define «de largo alcance»18. Augura un gran cambio en camino y -sosteniéndose en el discurso martiano de Nuestra América- declara que para lograrlo todos deben andar unidos más allá de las diferencias de colores: «No se trata de cambiar el color del amo, sino de que no haya amos»19.

  • 20 Gastón Baquero, «Los Estados Desunidos del Sur, ¿eternamente desunidos?»,...

13En «Los Estados Desunidos del Sur, ¿eternamente desunidos?»20 Gastón Baquero se adentra en la polémica discusión en torno al fracaso del proyecto panamericanista. Hispanoamérica antes unificada bajo el gobierno de la corona española, una vez emancipada, rompió los lazos que debieron haberse fortalecido en una nueva alianza. Ni siquiera la amenaza del vecino del norte, advertida por Martí tempranamente, logró cambiar este hecho. El autor no ofrece una respuesta definitiva a las causas de esta balcanización, aunque presume que pueden ser el regionalismo, la poca solidaridad, la inmadurez política… Ante la incertidumbre propone como posible solución la necesidad de una autocrítica objetiva, que enmiende la actitud de victimización y de culpar al otro para excusar las incapacidades propias. Lamenta el estado de narcisismo y autoengaño en el que se han adormecido las naciones americanas como reacción al menosprecio recibido durante siglos por el resto del mundo:

  • 21 Gastón Baquero, «Ludwing Erhad diagnostica a Iberoamérica», ibid., p. 145.

A Iberoamérica hay que tratarla como trataban antes los caballeros a las damas: flores, piropos, bombones, cintas, pero ni la sombra de una verdad desagradable jamás… No toleramos la menos crítica adversa. Nos gusta que nos echen elogios desmesurados, mentiras con sabor a fresa, ditirambos en los que nadie cree… Es cierto que durante mucho tiempo no recibíamos sino pedradas.21

14En la luz que arrojaron los hombres notables de Hispanoamérica pueden hallarse unas cuantas certezas para enmendar el rumbo de esta conducta ante la historia. Hay en sus evocaciones a Bolívar y Martí un afán de rescatarlos de sus «soledades póstumas». Intenta moverlos de los lugares comunes donde han sido situados reactualizándolos, para ello escarba en sus vidas en busca de datos poco recorridos. No es únicamente el gusto por la curiosidad histórica lo que lo lleva a indagar por las raíces mulatas de Bolívar o las páginas pérdidas del diario martiano. Baquero, avezado periodista, conoce los recursos para llamar la atención del lector, detrás de del dato inaudito domina la reflexión inteligente y útil.

  • 22 Puede notarse en Baquero una cierta antipatía por el pensamiento lascacia...

15La mirada de Baquero sobre estas figuras históricas siempre reclama una perspectiva diferente de la habitual. Resarce a Maceo del acostumbrado marco del general implacable para mostrarnos a un hombre con pleno dominio de sus pasiones. Prefiere a Fray Toribio (Motolinía) que a Bartolomé de Las Casas22. Distingue en la figura de Vasco de Quiroga, a quien los indios michoacanos llamaban Tatita, un ejemplo a seguir. Otros hombres notables engrosan esta lista, pero más que su detallada mención, lo que nos interesa es tantear como se da relieve a la memoria histórica. Baquero persevera en conciliar a España y América, dos porciones de tierra separadas por el océano y unidas en la heterogeneidad de sus culturas.

  • 23 Pedro Shimose, «Gastón Baquero, Ensayista», Celebración de la existencia,...

16La nobleza de espíritu y la excesiva modestia de este autor salvaron su escritura de caer en los embistes arquetípicos y la polémica historiográfica per se. Pedro Shimose advierte la presencia de una prosa que ubica dentro de lo mejor de la tradición ensayística hispanoamericana que «corrige sin agredir ni humillar, informa sin pedantería, señala caminos y posibilidades, respetando al lector en su inteligencia, con humildad, sin altanería; con sentido del humor, sin grosería; con tolerancia, sin fanatismo»23.

17Gastón no conceptúa, reflexiona; no da respuestas, interroga; no escribe tratados, discurre por la cultura iluminando aquellos tramos menos visibles que considera pueden orientar las búsquedas de nuestra identidad. Es su forma de invitarnos amablemente a abandonar los sesgos, para que podamos apropiarnos de una forma personal de la historia iberoamericana. Resta entonces comprobar cómo estas ideas hacen eco visible en su poesía.

Poética del mestizaje

  • 24 Felipe Lázaro, «Conversación con Gastón Baquero», Entrevistas a Gastón Ba...

18Para hallar signos del mestizaje y la heterogeneidad cultural en la poesía de Gastón habrá que ir más allá de la superficie visible y penetrar en la profundidad de su corpus poético. El autor vela tras la apariencia del motivo, la esencia de lo que intenta decir. El tema muchas veces no es más que leitmotiv, llave de acceso a la certeza última. Hablamos de una poesía que sin llegar a ser a ser hermética es siempre pudorosa, no gusta de la analogía fácil o la referencia directa. Lo que se propone es crear «una entidad rigurosamente autónoma, desprendida por completo de la anécdota, de las ideas, de los antecedentes no poéticos que tantas veces pueden estar en el trasfondo de un poema»24.

  • 25 Cintio Vitier, «Venturas de Gaztelu. El reverso vacío. La visión poética ...

  • 26 Efraín Rodríguez, «La primera mirada, apuntes de un lector deslumbrado», ...

19No hay un propósito explícito de simbolizar esto o aquello, no se rastrearán las marcas del ser americano e insular, a la manera de la poesía negrista, estética que rechazaba rotundamente. Las claves se encontrarán en lo íntimo, en la reinvención de la historia a través del mito y la fabulación. Cintio Vitier definió esta elección temática como «el sueño de la formas»25. Efraín Rodríguez explica este gusto por la mitificación y la construcción de espacios inauditos en un intento por recuperar «las esencias espirituales y de existencia en una especie de evolución humana muy decantada»26.

  • 27 Juan Gustavo Cobo, «Gastón Baquero o la sabrosa poesía del mestizaje», Ce...

  • 28 Gastón Baquero, «Testamento del pez», Poesía completa, Madrid: Editorial ...

20Para entender la «sabrosa poesía del mestizaje»27 de Gastón hay que comenzar por escuchar su música, una música íntimamente ligada su tierra, a la que reconoce como la «patria sonora de los frutos»28. En Cuba la música se respira, la cadencia camina en sus calles, el ritmo ocurre al hablar y los pentagramas son mestizos. Todo se argamasa, lo culto y lo popular, sin importar de qué lugar venga: arias, cuplés y pregones callejeros. Se dice danza, contradanza, danzón, son, danzonete… guajira, guaracha, cha-cha-cha... y al nombrarlos ya se canta y van moviéndose los pies. Lo mismo ocurre al leerse en voz alta estos versos:

  • 29 Gastón Baquero, «Canción sobre el nombre de Irene», Poesía completa, ibid...

Yo paseaba un día por el Tíber,
-Tíber de cascabeles ahogados, Tíber de pececitos oscuros
Tíber meado por Tiberio-,
y vi en medio del río una isla verdeante,
trabajada en la materia de las madréporas o de las malaquitas,
¡vaya usted a saber!, pero pequeñita y completamente real;
y vi en la orilla
una de esas estatuas del Tíber sumergidas por siglos,
donde el mármol se ha hecho róseo, y carnal, y blando;
y con mucho temor, con una reverencia, pregunté a la estatua:
-Perdone usted, señor, ¿cómo se llama esta isla?
Y con un gran desdén, entreabriendo apenas los labios y mirándome para nada,
dijo suavemente:
¿Cómo va a llamarse esta isla? Esta isla se llama Irene.
29

  • 30 Efraín Rodríguez, « La poesía como un viaje», Entrevistas a Gastón Baquer...

21El poema va más allá de esa fuerza rítmica inherente al género, para regodearse en la sonoridad de las palabras. El sujeto lírico se deleita en la euritmia de un nombre Irene, y afina el ritmo interno del verso Tíber, Tiberio, madréporas, malaquitas, isla, Irene… una acrobacia modernista que rescata lo mejor del idioma. La poesía de Gastón entra por el oído, hay en él una musicalidad innata que hacía a Lezama corregir «Lo malo de usted es que escribe con el oído»30.

  • 31 Carlos Espinosa, «La poesía es magia e invención», Entrevistas a Gastón B...

22Gastón reconocía esta relación intrínseca de su poesía con la música, era consciente de que escribía con el oído. Aceptaba los ritmos que le llegaban de alguna parte y se apegaban a sus versos de forma natural sabiendo que «Existe un problema muy importante en la poesía, digamos antillana, del Caribe, la mía. El verbo tiende a desatarse, es como una especie de furia y en nosotros se produce un exceso de verbalidad»31. Ansía escribir como Novalis pero no puede, como Novalis no hubiese podido nunca escribir «Manuela Saénz baila con Giuseppe Garibaldi el rigodón final de la existencia».

23Lo que la musicalidad era en «Canción sobre el nombre de Irene» aquí es el movimiento, pero no solo porque el motivo temático se anuncie en ambos títulos. Baquero trabaja laboriosamente en las trastiendas del idioma, explota las capacidades sensoriales de cada palabra hasta colocarla en el poema de forma tal, que su lectura conduzca por igual a los sentidos y al concepto. Así Manuelita es mecida por las olas, por su sillón, por los apasionados brazos de Garibaldi. El poema se llena de vaivenes acompasados por los «ecos del mar», la «cantinela de Manuelita», la «voz de contra alto» de Garibaldi o el ímpetu oratorio con que habla, mientras se escucha al fondo la música del violonchelo o de la quena:

  • 32 Gastón Baquero, «Manuela Saénz baila con Giuseppe Garibaldi el rigodón fi...

El mar ya estaba acostumbrado a adormecerse junto al puerto de Paita
con la cantinela armoniosa de aquella voz de mujer hecha seguramente
al mando y a la declaración impetuosa de sus pasiones.
Aquella voz entraba en el mar con la autoridad de quien está acostumbrado a dominar los cuerpos y las almas de los hombres, mujeres, caballos, arcabuces, espadas.
Párrafos enteros de Plutarco fascinaban desde aquel violoncelo los entresijos del mar; y los peces de Paita,
familiarizados con páginas de Tácito y cartas de Bolívar, iban y venían por el océano del Sur, como van y vienen llenos de orgullo por su belleza los leopardos de Kenia.
32

24La historia se da cita al compás de la contradanza francesa que en los salones de América habría de permutar su antigua fisonomía. Los dos líderes independentistas que lucharon por la unidad de los pueblos tejen un laberinto pasional en el cuerpo de la sensual mestiza. Manuelita se abre fértil, toda dádiva en su feminidad y de ella se extraen el furor y la savia suficiente para fundar naciones. América o Europa, no importa, la libertad es la misma en todas partes y todos pueblos se nutren entre sí. La historia es una sinfonía, de ella Baquero saca los acordes que se requieren para contarla a través de la poesía, para él forma idónea de conocimiento:

  • 33 Gastón Baquero, Ensayos, Madrid: Editorial Verbum, 1995, p. 56.

El hombre es sonoro, como es sonora la estrella. Esa música lejana que nos llega subterráneamente del pasado, esa remota melodía que denominamos ‘La Historia’, sólo es apresable bajo especie de ‘forma’. Y de forma audible, por supuesto, aunque los materiales empleados por el hombre para darle caza sean –a tenor de la vocación de cada cual– la palabra o la piedra, el color o el sonido.33

  • 34 Carlos Espinosa, «La poesía es magia e invención», Entrevistas a Gastón B...

25La génesis del texto la explica Gastón en su pasión por un personaje como Manuela Saénz (opacada por desmedida estatura de Bolívar y vilipendiada repetidamente por haberse atrevido a estar tan cerca) y asevera que, efectivamente, Garibaldi la visitó en Paita34. Se palpa aquí al ensayista visto, conocedor de la historia y sus recovecos; reivindicador de figuras dejadas al borde del camino. En la ligazón de referencias culturales, el clasicismo latino y lo americano, se igualan en valor y belleza.

  • 35 Gastón Baquero, «Memorial de un testigo», Poesía completa, op. cit., p. 106.

26El testimonio histórico también puede escribirse desde la orilla. En «Memorial de un Testigo» se contemplan grandes hitos culturales desde la discreta mirada de una suerte de page, sirviente, aprendiz, lacayo… que en su aparente marginalidad se nos revela ubicuo y extraordinariamente poderoso. Por su boca habla la historia « ¡Ay las cosas que he visto sirviéndole de distracción al hombre y engañándole sobre su destino» 35. Allí lo vemos alcanzando a Rafael los colores para pintar las cameratas vaticanas, sosteniendo el candelabro a Mozart, secando la tinta sobre las hojas en las que se escribe Elegía de Marienbad, poniendo los calzones al Rey Sol… no es otro sino él quien reconstruye la memoria. Una memoria plural, donde cada quien –protagonista, secundario o espectador– desempeña el papel que le fue asignado y entre todos hacen posible la puesta en escena.

27Así se deshacen las jerarquías sociales, también las raciales o religiosas. Cuba y España se saludan en el espacio sincrético de «Negros y gitanos vuelan por el cielo de Sevilla» o «Himno y escena del poeta en las calles de La Habana». Vuelven el canto y la danza a recordar lo mestiza y heterogénea del alma americana. El zapateo es diálogo de bailes e instrumentos musicales:

  • 36 Gastón Baquero, «Negros y gitanos vuelan por el cielo de Sevilla», Poesía...

… tacatac, tacatac, tacataca, tacatac, tacatac, tacataca ¡tac tacataca!,
Es, ¿a quién llama desesperadamente?

Gitanos y negros tienen lenguaje en el tacón,
lenguaje de hablar con sus dioses secretos, con sus bisabuelos
transformados en piel de tambor o en media luna de castañuelas.
36

28Federico camina por la Habana mientras se pregunta:

  • 37 Gastón Baquero, «Himno y escena del poeta en las calles de La Habana», Po...

¿Pero dónde, dónde estoy? ¿De dónde aprendió esta gente
a marcar ritmos así, a trenzar de ese modo las piernas, a mover
la cintura con la exactitud de una melodía enmendada por Manuel de Falla? ¿Será que estos no son sino
andaluces disfrazados de niños de azabache,
y nosotros
no somos sino esclavitos de ébano disfrazados de andaluces?
37

29Los orishas avisan a Federico de su fatal destino, la negra vidente pide la guitarra y con voz de cantaora flamenca le advierte:

¡No te fíes de la noche
que la noche es muy gitana
y al que le siguen de noche
muerto está por la mañana!...

30Luego retorna el acento bozal y la palabra percute:

  • 38 Ibid.

¡Con rompesaragüey
y con amansa-guapo
con polvo de carey
y humo de tabaco
con Iemón
y San Pascual Bailón
con el manajú, y con el ponasí, cada luna llena
rezaré por ti!
38

  • 39 Efraín Rodríguez, «La poesía como un viaje», Entrevistas a Gastón Baquero...

31La libertad personal de este poeta, profundamente católico, le permitió dialogar con Juliano el apóstata en «Palabras escritas en la arena por un inocente» o escribir la «Charada para Lydia Cabrera» y el «Nacimiento de Cristo» con igual pasión, asimismo el símbolo cristiano se reviste de significaciones heterogéneas. Efraín Rodríguez explica tal diversidad a partir del hecho de que Baquero no se ciñe a una simbología única: «los símbolos pasan por la matización de los mitos domésticos de la tierra oriental de la infancia, del mestizaje visto y escuchado a través de su flamante sensualidad, de la rica trabazón de ambientes y costumbres hispano-cubanos, y de la copiosa y universal cultura con la cual recrea»39.

32La raíz hispana está presente en sus textos, no como reflexión sino como sustancia misma. En la sustancia poética se modela la esencia de sus relaciones con la península que puede ser tema, referente, cita oblicua o canto en el idioma. La herencia hispánica viaja en las bodegas hinchadas de un galeón, calidoscopio de razas y culturas:

  • 40 Gastón Baquero, «El galeón», Poesía completa, op. cit., p. 174.

Desde Manila hasta Acapulco
el poderoso galeón venía lleno de perlas,
y traía además el olor del ilang-ilang,
y las diminutas doncellas de placer criadas por Oriente,
y todo el aire de Asia pasando por el tamiz mejicano,
para derramarse un día sobre las severas piedras de Castilla,
como un extraño óleo de tentación y desafío.
40

  • 41 Alberto Díaz, «La poesía negrista», Entrevistas a Gastón Baquero, op. cit...

  • 42 Gastón Baquero, «Prólogo a Poemas Africanos», Poesía completa, op. cit., ...

33Se muestra conscientemente respetuoso en el tratamiento del tema racial e hipersensible en las alusiones al negro que se hicieron a través de la poesía negrista «esa moda hacía reír mucho y cuando la risa es a costa de una raza es mortífera». Opina que dicha estética trazó un «retrato chacotero, vulgar, burlón»41 del negro, dañino para su reivindicación social. En tal sentido Baquero prefiere volver la mirada a las raíces de forma reverencial e íntima. Al publicar Poemas africanos, una selección de textos escritos por autores de esta tierra que dedica a Lydia Cabrera, lo mueve su interés por «añadir un argumento más en contra de esa estulticia llamada poesía negra, afroantillana, afrobasileira, etc…, que, salvo excepciones contadísimas, ni es negra, ni es poesía… [Pretende con ello] exaltar la belleza y la sensibilidad de una poesía que muestra a la perfección… la conmovedora y magnifica espiritualidad del hombre negro»42.

34Baquero adapta a los poetas africanos tal vez porque reconoce que África en él está difuminada, no pura. A modo de autoconocimiento acepta la invitación de La Reina del Leopardo para viajar a la tierra de sus ancestros, ella promete exorcizarlo de la penosa muerte que corresponde a quienes extravían sus orígenes. La estirpe africana se exhibe con la altivez y elegancia de este leopardo pasado por el tamiz de la mirada occidental que lo reviste de modos y maneras ajenos a su naturaleza salvaje:

  • 43 Gastón Baquero, «Invitación a Kenya», Poesía completa, op. cit., p. 218.

Bello leopardo de Kenia me visita.
Comedido y amable, como educado que fuera
por Alexandra David-Neel en persona me saluda:
amigo, buenas noches, ¿por qué no has ido
a acompañarte de nosotros a los bosques de Kenia?
43

  • 44 José Prats Sariol ha advertido múltiples confluencias entre la obra de Ga...

35Aunque en menor medida, también existe en la poesía de Baquero cierta aproximación a lo indígena, lo hace desde la hondura misma de la tristeza de esta raza. Para ello asume el desafío creador de captar la voz de Cesar Vallejo, a quien consideraba el poeta del dolor humano, y lo consigue de una manera muy intensa y personal tomando prestados sus acordes44:

  • 45 Gastón Baquero, «Con Cesar Vallejo en París —mientras llueve», Poesía com...

Metido bajo un poema de Vallejo oigo pasar el trueno y la centella.
Hay bochinche en el cielo, dice impasible el indio acorralado
en callejón de París. Furiosa el agua retumba sobre el techo
blindado del poema. Emprésteme Abraham, le digo, un paraguas, un cacho
de nube seca como el chuño enterrado en la nieve. Estoy harto
de no entender el mundo, de ser el pararrayos del sufrir, de la frente al talón.
Alguien tiene que tenderme una mano que sea como un túnel/ por donde al final no haya un cementerio. Dígame, Abraham,
cómo se las arregla para parir el poema que es ruana recia del indio,
y es al mismo tiempo hombreante poema panadero, padrote, semental poema.
45

36Por último nos gustaría comentar lo que tal vez sea el rasgo que represente con mayor énfasis la heterogeneidad que conforma la poética de Baquero. Nos referimos a ese «juego de permutas histórico-culturales» que atraviesa toda su obra. En su poesía coexisten múltiples referencias que trascienden el artífico literario para generar nuevos sentidos, siendo este atributo distintivo de su poética:

  • 46 Efraín Rodríguez, «La poesía como un viaje», Entrevistas a Gastón Baquero...

Síntesis pluralizada y reordenada libremente a partir de los códigos culturales, sociales, religiosos, filosóficos y estéticos vigentes…para, con afán deleitoso y ejemplar, demostrar que esos códigos, todos los códigos, pueden ser trastocados, subvertidos, reemplazados y así poder llegar a una lectura nueva de los acontecimientos.46

  • 47 Juan Gustavo Cobo, «Gastón Baquero o la sabrosa poesía del mestizaje», op...

37Se trata de una escritura híbrida, que gusta del juego palimpséstico, que traza complejas redes de intertextualidades, que es sinfonía de voces plurales y entrecruzamiento de la mejor herencia de la poesía universal (Baudelaire, Pound, Rilke, Juan Ramón, Vallejo…). Todo en Gastón ha fermentado lentamente en lo profundo, hasta obtenerse una sustancia poética que tiene como el ajiaco un gusto propio, mulata como su autor. Más allá del motivo temático, su poética da cuenta de la multiplicidad en su factura. Según Cobo la poesía de Gastón «no elude ni el refinamiento ni la elegancia y ama el palisandro, la tarea, el primor, consciente de cómo esos lujos verbales terminan por ser algo más que superficie decorativa. Remiten a una raíz rica y opulenta, de entrecruzamiento y mestizaje»47.

A manera de epílogo

  • 48 Este rasgo ha sido advertido por Cornejo Polar como recurrente en la lite...

38El discurso del mestizaje en la obra de Gastón funciona como una representación del ser cubano e hispanoamericano y al mismo tiempo como un elemento liberador que le permite redimirse de las disputas históricas del pasado, el odio entre razas y pueblos, las jerarquías sociales y culturales48. Porque el mestizaje da origen a lo nuevo, y de la unidad de esta mezcla -siguiendo las huellas del humanismo martiano- ha de surgir una nueva América.

39Entre los rasgos principales que cobran relevancia en el conjunto de ensayos analizados se advierte una forma muy personal de interpretar la historia que no intenta ser rotunda o conclusiva sino más bien dialogar con la memoria histórica como forma de autoconocimiento. Hay un gusto por explorar las periferias de la historia, por iluminar otros ángulos ajenos a la mirada acostumbrada o el discurso dominante. No por ello los énfasis están puestos en la novedad histórica o el dato bizarro, lo que pretende es desestructurar arquetipos, sustraernos del lugar común para abrirnos a una nueva perspectiva emancipadora, alejada de victimizaciones o leyendas negras, y donde la herencia hispánica es aceptada como esencia del ser latinoamericano. Tal vez esta fuerte presencia de lo hispánico en su obra.

40Estas ideas entretejen uno de los ejes fundamentales de su obra ensayística y se filtran en su poesía difuminándose en imagen, sonido, arquitectura poética, rehusando a lo retórico y aparente. No olvidemos que para Gastón la poesía es siempre una forma prístina de conocimiento y la verdad más absoluta. Por ello, a pesar de las correspondencias que hemos intentado trazar entre la prosa y el verso, es en este último donde habremos de buscar los verdaderos sentidos.

  • 49 Felipe Lázaro, «Conversación con Gastón Baquero», Entrevistas a Gastón Ba...

41Somos conscientes de que los textos aquí citados no alcanzan para dar cuenta en profundidad de todas nociones en torno a la heterogeneidad y el mestizaje presentes en la obra de Gastón Baquero. Sin embargo, el carácter introductorio de este trabajo no pretende otra cosa que abrir la lectura a nuevas interpretaciones. Comentaba Felipe Lázaro que en los últimos años de su vida Baquero andaba desarrollando una curiosa tesis, que proponía una relación trófica entre lo que se ingiere y lo que se escribe: «Mallarmé, estoy seguro, devoraba grandes cantidades de ostras. Verlaine llevaba los bolsillos llenos de cerezas»49. ¿Qué podría haber comido Gastón para escribir una obra como la suya? Esperemos que la respuesta emerja por sí misma de esta aproximación a su obra.

Bibliographie

Baquero, Gastón, Ensayo, ed. Alfonso Ortega Carmona y Alfredo Pérez Alencart, Salamanca: Fundación Central Hispano, 1995, 326 p.

Baquero, Gastón, Indios, blancos y negros en el caldero de América, Madrid: Ediciones de cultura Hispánica, 1991, 289 p.

Cobo Borda, Juan Gustavo, «Gastón Baquero o la sabrosa poesía del mestizaje» in Celebración de la existencia, Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca, 1994, p. 19-27.

Cornejo Polar, Antonio, «Mestizaje, transculturación, heterogeneidad» disponible en línea en http://iberoamericanaliteratura.files.wordpress.com/2012/09/tucuman.pdf (última consulta el 27 de diciembre de 2014).

Lázaro, Felipe, Entrevistas a Gastón Baquero, Madrid: Editorial Betania, 1998, 104 p.

Lázaro, Felipe, Gastón Baquero: la invención de lo cotidiano, Madrid: Editorial Betania, 2001, 86 p.

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Ortiz, Fernando, «Los factores humanos de la cubanidad», Revista Bimestre Cubana, La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1991, p. 161-186.

Palmié, Stephan, «Fernando Ortiz y la cocción de la historia», disponible en línea en http://www.istor.cide.edu/archivos/num_40/dossier3.pdf (última consulta el 23 de diciembre de 2014).

Prats Sariol, José, «Baquero, el instinto indomable», in: Felipe Lázaro, Conversación con Gastón Baquero, Madrid: Editorial Betania, 1994, p. 53-75.

Prats Sariol, José, «De cuando Gastón Baquero se sentaba a caminar con César Vallejo», in: Encuentro con la Cultura cubana, Madrid: Invierno 2007, p. 6-10.

Rodríguez Santana, Efraín, «La primera mirada, apuntes de un lector deslumbrado», in: Encuentro con la Cultura cubana, Madrid: Otoño 1996, p. 14-21.

Shimose, Pedro, « Gastón Baquero, Ensayista», in: Celebración de la existencia, Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca, 1994, p. 163-169.

Vitier, Cintio, Lo cubano en la poesía, La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1998, 406 p.

Notes

1 Felipe Lázaro, «Gastón Baquero: maestro y amigo», Gastón Baquero: la invención de lo cotidiano, Madrid: Editorial Betania, 2001, p. 29.

2 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», Indios, blancos y negros, Madrid: Ediciones de cultura Hispánica, 1991, p. 15.

3 Ibid.

4 Fernando Ortiz, Los factores humanos de la cubanidad, La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1991, p. 16.

5 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit., p. 18.

6 José Martí, “Nuestra América”, disponible en: http://jose-marti.org/jose_marti/obras/articulos/nuestramerica/09nuestramerica.htm (consultado el 20/05/2013).

7 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit., p. 17.

8 Gastón Baquero, «El pasado es irreversible», Indios, blancos y negros, Madrid: Ediciones de cultura Hispánica, 1991, p. 277.

9 Ibid.

10 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit., p. 17.

11 Ibid.

12 Gastón Baquero, «¿Y qué tal si nos hubiéramos quedado con los ingleses?», Indios, blancos y negros, Madrid: Ediciones de cultura Hispánica, 1991, p. 158.

13 Ibid., p. 126.

14 Gastón Baquero, «¿Hay razas o no hay razas?», p. 78.

15 Ibid.

16 Ibid., p. 88.

17 Ibid., p. 90.

18 Gastón Baquero, «Presentación realizada por al autor del libro», art. cit., p. 17.

19 Ibid.

20 Gastón Baquero, «Los Estados Desunidos del Sur, ¿eternamente desunidos?», Indios, blancos y negros, op. cit., p. 119.

21 Gastón Baquero, «Ludwing Erhad diagnostica a Iberoamérica», ibid., p. 145.

22 Puede notarse en Baquero una cierta antipatía por el pensamiento lascaciano como promotor de la esclavitud africana y la llamada leyenda negra.

23 Pedro Shimose, «Gastón Baquero, Ensayista», Celebración de la existencia, Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca, 1994, p. 164.

24 Felipe Lázaro, «Conversación con Gastón Baquero», Entrevistas a Gastón Baquero, Madrid: Editorial Betania, 1998, p. 26.

25 Cintio Vitier, «Venturas de Gaztelu. El reverso vacío. La visión poética de Baquero», Lo cubano en la poesía, La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1998, p. 340.

26 Efraín Rodríguez, «La primera mirada, apuntes de un lector deslumbrado», Encuentro con la cultura cubana. Madrid: Otoño 1996, p. 17.

27 Juan Gustavo Cobo, «Gastón Baquero o la sabrosa poesía del mestizaje», Celebración de la existencia, Salamanca: Universidad Pontificia de Salamanca, 1994, p. 19.

28 Gastón Baquero, «Testamento del pez», Poesía completa, Madrid: Editorial Verbum, 1998, p. 86.

29 Gastón Baquero, «Canción sobre el nombre de Irene», Poesía completa, ibid., p. 128.

30 Efraín Rodríguez, « La poesía como un viaje», Entrevistas a Gastón Baquero, Madrid: Editorial Betania, 1998, p. 63.

31 Carlos Espinosa, «La poesía es magia e invención», Entrevistas a Gastón Baquero, op. cit., p. 43.

32 Gastón Baquero, «Manuela Saénz baila con Giuseppe Garibaldi el rigodón final de la existencia», Poesía completa, op. cit., p. 259.

33 Gastón Baquero, Ensayos, Madrid: Editorial Verbum, 1995, p. 56.

34 Carlos Espinosa, «La poesía es magia e invención», Entrevistas a Gastón Baquero, op. cit., p. 39.

35 Gastón Baquero, «Memorial de un testigo», Poesía completa, op. cit., p. 106.

36 Gastón Baquero, «Negros y gitanos vuelan por el cielo de Sevilla», Poesía completa, op. cit., p. 122.

37 Gastón Baquero, «Himno y escena del poeta en las calles de La Habana», Poesía completa, op. cit., p. 253.

38 Ibid.

39 Efraín Rodríguez, «La poesía como un viaje», Entrevistas a Gastón Baquero, op. cit., p. 18.

40 Gastón Baquero, «El galeón», Poesía completa, op. cit., p. 174.

41 Alberto Díaz, «La poesía negrista», Entrevistas a Gastón Baquero, op. cit., p. 72.

42 Gastón Baquero, «Prólogo a Poemas Africanos», Poesía completa, op. cit., p. 218.

43 Gastón Baquero, «Invitación a Kenya», Poesía completa, op. cit., p. 218.

44 José Prats Sariol ha advertido múltiples confluencias entre la obra de Gastón y Cesar Vallejo. En lo formal advierte coincidencias en el uso del diminutivo y manera más general en « las llamadas rupturas de sistemas, los neologismos y provincianismos, la asociación insólita de palabras por su sonoridad, la deslexicalización de frases coloquiales, el magistral uso del endecasílabo». De cuando Gastón Baquero se sentaba a caminar con César Vallejo, Encuentro con la Cultura cubana. Madrid: Invierno 2007, p. 7.

45 Gastón Baquero, «Con Cesar Vallejo en París —mientras llueve», Poesía completa, op. cit., p. 250.

46 Efraín Rodríguez, «La poesía como un viaje», Entrevistas a Gastón Baquero, op. cit., p. 17.

47 Juan Gustavo Cobo, «Gastón Baquero o la sabrosa poesía del mestizaje», op. cit., p. 23.

48 Este rasgo ha sido advertido por Cornejo Polar como recurrente en la literatura hispanoamericana. Ver en Antonio Cornejo Polar «Mestizaje, transculturación, heterogeneidad» disponible en línea en http://iberoamericanaliteratura.files.wordpress.com/2012/09/tucuman.pdf .

49 Felipe Lázaro, «Conversación con Gastón Baquero», Entrevistas a Gastón Baquero, op. cit., p. 29.

Pour citer ce document

Marta Rita Aguila Ajón, «El ajiaco que se cuece en el “caldero de América”: itinerario transcultural de la prosa al verso en la obra de Gastón Baquero.», Líneas [En ligne], Numéros en texte intégral /, Gastón Baquero, mis à jour le : 29/04/2017, URL : https://revues.univ-pau.fr/lineas/1507.

Quelques mots à propos de :  Marta Rita  Aguila Ajón

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