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Revue interdisciplinaire d'études hispaniques

| 2016 Partie 3 - Engagements

Elena Trapanese

María Zambrano y Albert Camus: exilio y alteridad

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The paper offers an approach to the writings of Maria Zambrano and Albert Camus, based on the reconstruction of the friendship and intellectual dialogue between the Spanish philosopher and the French writer, which developed at the same time as Camus’ friendship with René Char, reaching its peak between June 1950 and April 1951. Through a cross-analysis of the texts of both authors, the paper emphasizes the points of contact and divergence on issues such as otherness –as a constitutive part of the self, exile in its different forms, illness, and the role of the intellectual.

El ensayo propone un acercamiento a los escritos de María Zambrano y Albert Camus, a partir de la reconstrucción de la amistad y del diálogo intelectual entre la filósofa española y el escritor francés, que se gestaron al mismo compás que las de aquel con René Char y que hallaron su momento culminante entre junio de 1950 y abril de 1951. A través de un análisis cruzado de los textos de ambos autores, el ensayo subraya los puntos de contacto y de divergencia sobre temas como la alteridad –como rasgo constitutivo del yo–, el exilio en sus diferentes formas, la enfermedad y el papel del intelectual.

Texte intégral

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René
Char

  • 1 Albert Camus, Carnets, 3 (marzo 1951 – diciembre 1959)...

1En sus Carnets, Albert Camus escribía: «Respuesta a la pregunta de cuáles son las diez palabras que prefiero: “Mundo, dolor, tierra, madre, hombres, desierto, honor, miseria, verano, mar”»1.

  • 2 Ver Jesús Moreno Sanz, «Tres cartas de Camus a María Z...

  • 3 Jesús Moreno Sanz, Tres cartas…, op. cit., p. 307.

2María Zambrano nunca escribió su «respuesta», mas compartiría gran parte de las preferencias de Camus, con quien trabó una amistad que data de entre 1946-19482 y que halló su mejor momento entre junio de 1950 y abril de 1951. En aquellos años se creó una red de lazos de amistad que vinculaba a ambos con René Char, con el crítico de arte Christian Zervos y su esposa, y con la hermana de María, Araceli. Y, como recuerda Jesús Moreno Sanz, «por momentos, Octavio Paz y su esposa de entonces Elena Garro»3.

  • 4 Ibid., p. 307-308.

3En aquel entonces la filósofa española estaba escribiendo algunos ensayos de su obra El hombre y lo divino, que «pasó por tres definidas etapas y cuatro títulos: Historia de la Piedad, Filosofía y cristianismo, La ausencia, y finalmente aquel que hoy conocemos»4. Es con el título La ausencia que Zambrano entregará a Camus su libro para que se publicara en la editorial Gallimard, proyecto finalmente malogrado.

4Probablemente Camus y Zambrano volvieron a encontrarse en París en abril de 1957. Entonces Camus acababa de publicar El exilio y el reino, su libro de relatos.

  • 5 Ibid., p. 319.

5Jesús Moreno Sanz escribió que fue Zambrano misma quien le dijo que en sus últimos días el escritor francés había vuelto a leer El hombre y lo divino, cuyo manuscrito completo –siempre según Zambrano– Camus llevaba consigo, en su cartera de cuero negro, el 4 de enero de 1960, día en que murió en un accidente de coche (esta versión no se ha podido corroborar y todos los biógrafos de Camus reseñan que en su cartera de cuero «junto con algunos objetos personales como su diario, algunas cartas y su pasaporte, se hallaba la novela en la que estaba trabajando […]. Este libro se hubiera llamado El primer hombre»5).

6En una carta del 12 de agosto de 1951, Camus escribe a Zambrano, refiriéndose a la publicación de El hombre y lo divino por Gallimard:

  • 6 Ibid., p. 315.

Aunque la edición de la literatura filosófica encuentre hoy en día muchas dificultades, le puedo prometer que voy a ayudarla cuanto esté en mi poder. Y no solamente a causa de nuestros amigos comunes, ni de mi fiel afecto por vuestra España. Basta en realidad el hecho de que yo me encuentro muy cercano, aunque en un contexto no-religioso, de lo que usted piensa, y tan bien expresa.6

  • 7 Ibid. En otra carta, fechada 29 de febrero de 1952, Ca...

7Y, al final de la carta añade: «La Ausencia [L’Absence] es, en francés, un muy hermoso título»7.

8¿Cuáles fueron los puntos de contacto y de divergencia entre los dos pensadores? A pesar de la perspectiva no-religiosa de Camus, él afirma sentirse muy cercano al pensamiento de la filósofa española, que él define como «literatura filosófica». No estoy segura de que Camus acertara con esta definición, pero sin duda su comentario acierta en el darse cuenta de que el pensamiento de Zambrano, cuyo núcleo puede individuarse en su propuesta de una «razón poética», lejos de buscar definiciones de género, siempre buscó que la filosofía dialogara con géneros literarios como la poesía, la novela, la guía, el tratado, la epístola, la confesión.

9Un primer importante tema de interés que Camus y Zambrano compartieron fue el relativo a España y a la causa republicana y, más en general, la aversión hacia los fascismos. A este propósito, es curioso confrontar algunos textos de Camus y Zambrano, cuyo origen es anterior a su encuentro y a su amistad.

10En una alocución pronunciada durante la reunión organizada por L’Amitié Française en el salón de la Mutualité el 15 de marzo de 1945, Camus decía que, para que existiera una amistad francesa capaz de transformar la sed de odio en deseo de justicia, habría que

rehacer nuestra mentalidad política.

¿Qué significa todo esto? Si reflexionamos sobre ello, significa que debemos preservar la inteligencia. Porque estoy convencido de que allí está el problema. Hace algunos años, cuando los nazis acababan de tomar el poder, Goering daba una idea precisa de su filosofía al declarar: «Cuando se me habla de inteligencia, saco el revólver». Y esa filosofía invadía Alemania. Al mismo tiempo y en toda la Europa civilizada se denunciaban los excesos de la inteligencia y los defectos de los intelectuales. Los intelectuales mismos, no eran los últimos en dirigir ese proceso. Por todos lados triunfaban las filosofías del instinto y, con ellas, ese romanticismo de mala calidad que prefiere sentir a comprender como si ambas cosas pudieran separarse. Desde entonces, se sigue acusando a la inteligencia. […]

  • 8 Albert Camus, Defensa de la inteligencia, Obras, II, o...

Aun ahora se maltrata a la inteligencia. Eso sólo prueba que el enemigo no ha sido aún vencido. Basta con que hagamos el esfuerzo de comprender sin ideas preconcebidas, basta con que hablemos de objetividad para que se nos acuse de sutiles, y se enjuicien todas nuestras pretensiones. ¡Pues bien, no! Esto es lo que hay que reformar.8

  • 9 Ibid.

11Sólo reformando nuestra mentalidad política, conseguiremos que la inteligencia no se apague, pues cuando la «inteligencia se apaga, llega la noche de las dictaduras»9. Y concluyendo, Camus se dirige directamente a sus interlocutores y les dice:

  • 10 Ibid., p. 689.

Quisiera que no cediesen cuando se les diga que la inteligencia está siempre de más, cuando se les pretenda probar que es lícito mentir para triunfar más fácilmente. Quisiera que no cediesen ante la astucia, ni ante la violencia, ni ante la abulia. Entonces, quizá sea posible una amistad francesa porque será algo más que vana palabrería. Entonces, quizá en una nación libre y apasionada por la verdad, el hombre vuelva a sentir ese amor por el hombre sin el cual el mundo sólo sería una inmensa soledad.10

12Las reflexiones acerca de lo «político» y del papel de los intelectuales han sido una constante también en las reflexiones de María Zambrano, antes y después de su encuentro y amistad con Albert Camus. En su primer libro titulado Horizonte del liberalismo, Zambrano se preguntaba:

  • 11 María Zambrano, Horizonte del liberalismo, Obras comp...

¿Qué es la política? ¿De qué raíz emana?
¿Qué significa la política frente a la vida: la sigue, o la detiene? ¿La afirma, o la niega? […]
¿Qué papel tiene la política en los distintos modos que existen de enfrentarse con la vida? […]
¿Qué valor puede tener la política en los momentos actuales? ¿Puede resolver algún problema de los que hay planteados? El problema económico y la cultura. ¿Es posible una política que salve a los dos?
11

  • 12 Ibid., p. 58.

  • 13 Ibid., p. 64.

13La originalidad de la propuesta zambraniana consiste ante todo, como es posible ver en estas preguntas preliminares, en su punto de partida: no la «política» como tal, sino que más bien las relaciones de la política con la vida; es decir, la «actitud política ante la vida», «el intervenir en ella con un afán o voluntad de reforma. Se hace política siempre que se piensa en dirigir la vida»12. Esta es la razón por la cual la política existe «aun en los casos en los que se niega a sí misma»13 –advertencia zambraniana contra un género de ingenuidad que hoy en día ya no podemos permitirnos: el contar con un presupuesto carácter «neutral» o «a-político» de nuestras acciones y decisiones.

14Años más tarde, en Los intelectuales en el drama de España, Zambrano escribía que en épocas de guerra y para luchar contra la utilización de la historia y su enmascaramiento por parte de la inteligencia fascista,

  • 14 María Zambrano, Los intelectuales en el drama de Espa...

de lo primero que la razón se ve necesitada es de fe y humildad a un tiempo. La anterior confianza en su poder y en la consistencia racional del mundo la hizo ensoberbecerse. La hostil realidad violenta de ahora la acobarda y aun desespera; le hace detenerse y aun hacerse traición. Es la desesperación intelectual del fascismo, pues del desesperar al regenerar de sí mismo hay sólo un paso. Evitemos este paso y en su hueco encontremos el valor que se necesita para afrontar las tinieblas con la razón más despierta que nunca.14

15Hay que acompañar la inteligencia, no hay que abandonarla a sí misma.

  • 15 Ibid., p. 132.

Sólo se justifica y vivifica la inteligencia cuando por sus palabras corre la sangre de una realidad verdadera. Pero la verdad es siempre cosa para todos los hombres, por lo menos de muchos, cuya voz suena terrible para oídos desacostumbrados. Es hora ya que el intelectual escuche esta voz y la haga inteligible, actual e inolvidable; es hora de que renuncie a la alevosa e hipócrita libertad burguesa para servir a la verdadera libertad humana, que sólo es posible desenmascarando hasta lo último los restos inservibles de un pasado que no quiere pasar y acepte, alumbrándola, esta verdad que sólo al pueblo puesto en pie se muestra.15

  • 16 Ibid., p. 133.

  • 17 Ibid., p. 155.

16En todos los grandes momentos históricos se necesita –escribe Zambrano– de una «reforma del entendimiento»16 que deje ver que los conceptos no son absolutos, sino que son más bien zonas de seguridad que el hombre construye en la inseguridad de la vida. Hay que encontrar un nuevo uso de la razón que nos permita salvar la cultura y algo más urgente aún: «la convivencia humana»17.

  • 18 Cristina Campo, «Atención y poesía», Aurora. Papeles ...

17Compromiso, responsabilidad y relación con el otro ser humano parecen preocupaciones compartidas por Camus y Zambrano. Como escribirá Cristina Campo, escritora y amiga italiana de Zambrano –además que gran estimadora, como Camus, de la obra de Simone Weil–, la responsabilidad ha de ser entendida en su sentido etimológico: es decir, como «la capacidad de responder por algo o alguien», factor indispensable para que haya «entendimiento entre los seres»18.

18Desde esta perspectiva, tanto Camus como Zambrano compartirían, a mi parecer, esta sutil reflexión ofrecida por el escritor italiano Giancarlo Vigorelli, quien en 1960 afirmaba:

  • 19 Giancarlo Vigorelli, «L’Europa questo rapporto», L’Eu...

Decir que la nuestra es una edad política, tal vez consiste sólo en confirmar que vivimos en una época de extrema responsabilidad, dado y no concedido el hecho de que un escritor pueda, y peor aún quiera, destituir su propia libertad creadora en una irresponsabilidad moral y social; y es verdadero lo contrario hasta tal punto que sus mismas legítimas anarquías condicionan siempre, sin equívocos, un orden indefectible. El arbitrio –mas yo diría de verdad el error– de un escritor empieza allí donde se ilusiona que le es suficiente hallar y transferir dentro de sí mismo aquel orden, y no en los demás, como si la poesía fuera un particular privilegio suyo, y la vida –de tal manera separada– tuviera que repetir más o menos sus desordenes tiránicos, que el arte (o de manera diferente la religión o la política) tendrían que rescatar o por lo menos consolar.19

19El arte, la literatura y la filosofía son, ante todo, relación. Y decir relación –según Vigorelli– es decir algo más que compromiso: significa huir del error de confundir la participación con la inserción en un orden ya ofrecido. La responsabilidad del artista, del literato, del filósofo, consistiría entonces no en crear obras a medida del hombre, sino obras capaces de dar cuenta de su «desmesura», del carácter relacional de su existencia, de la otredad que inevitablemente habita en ella.

20Un segundo punto de contacto entre los dos pensadores puede encontrarse en una experiencia vital crucial para ambos: la experiencia de la enfermedad y, en particular, de la tuberculosis.

  • 20 La enfermedad –recuerda José Luis Mora García– le fue...

21La enfermad pulmonar fue diagnosticada a Albert Camus cuando tenía 17 años y el escritor sufrió otras recaídas a lo largo de su vida. María Zambrano contrajo la tuberculosis en 192820; no sufrió otras recaídas, pero la experiencia de la enfermedad fue para ella, y creemos también para Camus, fundamental.

  • 21 Paul Ricœur, Tiempo y narración (1984), v. II, trad. ...

22Lejos de querer aquí ofrecer reflexiones de tono romántico-decadente, o panegíricos sobre la muerte y la enfermedad, se trata más bien de tener en cuenta la experiencia personal de la enfermedad como oportunidad de experiencias otras, en particular por lo que se refiere a la experiencia del tiempo. Desde la enfermedad, Camus y Zambrano pudieron sentir un tiempo diferente, tuvieron que practicar una mirada diferente, aprendieron a escuchar su cuerpo, a escucharse con el cuerpo y con la respiración y a relacionarse al mundo desde la soledad. Un tiempo «corto» y «largo» a la vez (y dependiendo del estadio de la enfermedad), suspendido, como en el sanatorio de Davos de La montaña mágica, donde reina la «abolición del sentido de las medidas del tiempo», una anulación del tiempo cronológico «subrayada claramente por el contraste entre “los de arriba”, aclimatados a este “fuera-del-tiempo”, y “los de abajo”, los del país llano, que vagan al ritmo del calendario y de los relojes»21.

  • 22 Soledad de Andrés Castellanos y José Luis Mora García...

  • 23 Elena Laurenzi, María Zambrano. Nacer por sí misma, M...

  • 24 María Zambrano, Delirio y destino, Madrid: Mondadori,...

23En una carta del 5 de febrero de 1964, Zambrano escribe a su amigo Pablo de Andrés Cobos palabras que creo significativas: «El orden y armonía del pensamiento proviene o está ligado al menos con el saber respirar. Con el respirar ancho, hondo, con todo el tiempo»22. La tuberculosis, enfermedad pulmonar que en Italia se denomina «mal sottile» y en España «mal del rey» o «plaga blanca», tuvo que revelarles la existencia de una multiplicidad de tiempos de la respiración, la existencia de otra manera de respirar, de acoger el aire dentro de sí, de acoger la alteridad. De este modo, pudieron tener experiencia del «poder revolucionario de la enfermedad»23, que se configura como una especie de estado en que es posible pensar en volver a nacer. «Y ahora –escribe Zambrano–, al no haber podido morir sentía que tenía que nacer por sí misma»24.

24Enfermedad y vuelta a la vida. La enfermedad se configura como un pre-exilio, un exilio interior de quien sabe que la alteridad es parte constitutiva de nuestra existencia y que hasta puede ser el punto de partida, aunque trágico, para volver a nacer. Un exilio del que el escritor polaco Joseph Wittlin hablaba recurriendo a la noción de «destiempo» y que podríamos utilizar también para referirnos a la enfermedad, en cuanto prefiguración del exilio que Camus y Zambrano padecieron: Camus dejaría Argelia en 1940 y Zambrano cruzaría la frontera francesa en 1939, junto a muchos otros españoles. En su correspondencia privada de 1932 Camus había escrito, refiriéndose a su Argelia, estar seguro que fuera de ella estaría siempre exiliado. Sabemos que el exilio de Zambrano duró 45 largos años y que llegó a ser para ella una experiencia fundamental, figura de un desgarramiento radical, pues el exiliado asume sobre sí mismo toda la ambigüedad humana.

  • 25 Ver Jesús Moreno Sanz, El logos oscuro…, op. cit., p....

25Ambigua y absurda condición la del exiliado, quien se encuentra en el medio de una oposición, diría Camus, entre la pasión del hombre y el silencio del mundo. La filósofa española dedica varias páginas a la figura del exiliado y del exilio y Camus da el título El exilio y el reino a su libro de relatos de 1957, cuyas intenciones aparecen cercanas a los intereses de la pensadora española, sobre todo si leemos lo que su autor escribió en la contraportada del libro: «[el reino] coincide con una determinada vida libre y desnuda que tenemos que recuperar para renacer por fin. El exilio nos enseña el camino a su manera, únicamente con que sepamos rechazar a la vez la servidumbre y la posesión»25.

26Hay reinos prometidos que no sentimos como nuestros, excepto en breves instantes, como Janine –la mujer francesa en un viaje de negocios de su marido– en el cuento «La mujer adúltera»:

  • 26 Albert Camus, «La mujer adúltera», El exilio y el rei...

Desde siempre, sobre la tierra seca, raspada hasta el fondo, de este país desmesurado, algunos hombres caminaban sin tregua, hombres que no poseían nada, pero que no servían a nadie, señores miserables y libres de un extraño reino. Janine no sabía por qué esta idea la colmaba de tristeza tan dulce y tan profunda que le hacía cerrar los ojos. Sabía tan sólo que este reino le había sido prometido desde siempre y que sin embargo nunca sería el suyo, nunca, sino en este fugitivo instante, quizá, en que ella volvió a abrir los ojos al cielo súbitamente inmóvil […]. Le pareció que el movimiento del mundo acababa de detenerse y que nadie, a partir de ese instante, envejecería ni moriría.26

27Hay reinos imposibles, para quienes, como el protagonista del cuento «El renegado», piensan que la verdad es

  • 27 Albert Camus, «El renegado o Un espíritu confundido»,...

cuadrada, pesada, densa, no admite matices. El bien es un ensueño, un proyecto sin cesar postergado y perseguido con esfuerzo extenuante, un límite al que nunca se llega. Su reino es imposible. Únicamente el mal puede llegar hasta sus límites y reinar absolutamente.27

  • 28 Albert Camus, «El huésped», ibid., p. 74.

  • 29 Ibid., p. 85.

28Hay reinos familiares fuera de los que, como piensa el maestro Daru, el hombre «se sentiría un desterrado»28, pese a que su reino se configure como un desolado desierto. Un desierto en el que Daru no se encuentra totalmente solo, sino que tiene un «huésped», cuya presencia impone aquella «fraternidad», aquella intimidad en la alteridad que Daru conocía bien: «los hombres que comparten las mismas piezas, soldados o prisioneros, establecen entre sí un extraño lazo, como si, habiéndose quitado las armaduras con las ropas, se reunieran cada noche, por encima de sus diferencias, en la vieja comunidad del sueño y del cansancio»29.

29Exiliados en tierras extranjeras, o en nuestra propia patria, tierra natal. No simples extranjeros en una existencia que no controlamos, sino exiliados que no salen de la ambigüedad y de lo absurdo de la apariencia humana, que se quedan en el confín entre el fuera y el dentro.

  • 30 María Zambrano, «Carta sobre el exilio», Cuadernos de...

Cargarse de razón y de razones es cosa fácil para el exiliado, pues la vía de la justificación es la que inmediatamente se abre como salida de la ambigüedad. Y no sólo una vía, sino propiamente una vía triunfal, esa por donde desfilan los justificados que así se separan del resto de los mortales. Era lo que esperaban y temían de nosotros todos los aludidos y otros expresamente omitidos hasta ahora: los que ocasionaron nuestro exilio. Pero no.30

30En un artículo de 1989, Zambrano confiesa: «amo mi exilio».

  • 31 María Zambrano, «Amo mi exilio», Las palabras del reg...

El exilio ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida, pero que una vez que se conoce, es irrenunciable. […] Creo que el exilio es una dimensión esencial de la vida humana, pero al decirlo me muerdo los labios, porque yo querría que no volviese a haber exiliados, sino que todos fueran seres humanos y a la par cósmicos, que no se conociera el exilio.31

  • 32 María Zambrano, Notas de un método, Madrid: Mondadori...

  • 33 Ibid., p. 63.

31La existencia no es para Zambrano y Camus algo abstracto, no admite abstracciones ni tampoco dudas metódicas: la existencia se da en la relación con el otro, cuando nos sentimos mirados por el otro hombre. La existencia se da en la alteridad, pues también nosotros somos otros para el otro. El otro, comentará Zambrano en los años noventa, «es la compañía que todo ser necesita. Nadie va solo –eso es una abstracción–, va acompañado del otro, sin el cual no podría hablar»32. Y añadirá: «Siempre hay que salir en busca del otro. La maravilla es salir con el otro»33.

  • 34 Albert Camus, «La mujer adúltera», op. cit., p. 11.

32Así Janine, la mujer adúltera del cuento de Camus, reflexionando sobre sí misma y sobre su marido piensa que este, al hacerle sentir «que para él ella existía, la hacía existir realmente. No, no estaba sola…»34.

  • 35 Albert Camus, El malentendido, Obras, II, op. cit., p...

33La persistencia de lo otro, su resistencia, es algo con que el pensamiento ha tenido siempre que enfrentarse, mas cayendo a menudo en la tentación de negarlo. La madre, personaje de la obra teatral El malentendido, dice: «Es más fácil matar lo que no se conoce»35. Y no conociéndole, terminará matando a su propio hijo.

  • 36 María Zambrano, «Roma, ciudad abierta y secreta», Las...

34También Zambrano, con otras palabras y otro estilo, denunciará la tendencia que la cultura occidental ha tenido de eliminar a lo otro, negándole previamente dignidad cognoscitiva. Y hablando de Giordano Bruno y de su condena, la filósofa española se pregunta si no se tratará de la necesidad que el hombre occidental ha tenido «de ver arder al heterodoxo –no al enemigo: al heterodoxo–, al diferente, al distinto, al que se ha atrevido a ser él, a pensar y a sentir»36.

35Heterodoxos, en este sentido, fueron tanto Camus como Zambrano, por haberse atrevido a pensar, a escribir y a sentir no en herméticas torres de marfil, sino que siempre en relación con el mundo, con las circunstancias en las que les tocó vivir.

36Camus y Zambrano durante su existencia no hicieron otra cosa que intentar conocer a los otros, a la otredad, sin querer por esto asimilarla, reducirla a la esfera de lo propio, de lo uno. Pensemos en el compromiso de Camus por los árabes de Argelia; pensemos en los textos que Zambrano dedica a la piedad, definiéndola como el sentimiento de la heterogeneidad del ser, manera adecuada de tratar a lo otro que está fuera, pero también dentro de nosotros mismos. Pensemos en el capítulo «Oscuro para sí mismo» de El primer hombre; pensemos en la exigencia que ambos pensadores sintieron de reflexionar sobre la importancia de crear un nosotros, una dimensión espacio-temporal para la convivencia solidaria que permita al hombre si no salir de su soledad, por lo menos hacer que esta se haga comunicable.

37Y termino citando un cuento de Camus, «Jonas o el artista en el trabajo»:

  • 37 Albert Camus, «Jonas o el artista en el trabajo», El ...

Rateau [amigo de Jonas] miraba la tela, enteramente en blanco, en cuyo centro Jonas había escrito, con caracteres muy menudos, tan sólo una palabra que podía descifrarse, pero que no se sabía si leer como solitario o solidario»37.

Bibliographie

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Notes

1 Albert Camus, Carnets, 3 (marzo 1951 – diciembre 1959), Cuaderno VII (marzo 1951 – julio 1954), Obras, V, Madrid: Alianza, 1996, p. 200.

2 Ver Jesús Moreno Sanz, «Tres cartas de Camus a María Zambrano: breve historia de una amistad y una publicación malogradas», in: Jesús Moreno Sanz (coord.), María Zambrano, 1904-1991: de la razón cívica a la razón poética, Madrid: Amigos de la Residencia de Estudiantes, 2004, p. 307-321; del mismo autor, «Breve historia de fallidas correspondencias parisinas y mejores comprensiones habaneras», El logos oscuro: tragedia, mística y filosofía en María Zambrano, v. I, Madrid: Verbum, 2008, p. 202-216.

3 Jesús Moreno Sanz, Tres cartas…, op. cit., p. 307.

4 Ibid., p. 307-308.

5 Ibid., p. 319.

6 Ibid., p. 315.

7 Ibid. En otra carta, fechada 29 de febrero de 1952, Camus autoriza a Zambrano a publicar su capítulo sobre Nietzsche, y efectivamente en la revista cubana Orígenes (vol. 5, núm. 30, p. 368-378, con traducción de J. Rodríguez Feo) aparecerá «Nietzsche y el nihilismo», que formaba parte de El hombre rebelde (publicado en 1951).

8 Albert Camus, Defensa de la inteligencia, Obras, II, op. cit., p. 687-688.

9 Ibid.

10 Ibid., p. 689.

11 María Zambrano, Horizonte del liberalismo, Obras completas, vol. I, Barcelona: Galaxia Gutenberg, 2015, p. 57.

12 Ibid., p. 58.

13 Ibid., p. 64.

14 María Zambrano, Los intelectuales en el drama de España y escritos sobre la guerra civil, Madrid: Trotta, 1998, p. 89.

15 Ibid., p. 132.

16 Ibid., p. 133.

17 Ibid., p. 155.

18 Cristina Campo, «Atención y poesía», Aurora. Papeles del Seminario María Zambrano, no. 11, 2010, Barcelona, p. 119.

19 Giancarlo Vigorelli, «L’Europa questo rapporto», L’Europa Letteraria, a. I, no. 1, 1960, p. 7. [La traducción es mía].

20 La enfermedad –recuerda José Luis Mora García– le fue diagnosticada por el médico Carlos Díez Fernández, futuro marido de la hermana Araceli, en Valladolid, donde la joven María Zambrano había sido invitada por la Asociación «Caminar» (ver José Luis Mora García, «Prefazione», in: Elena Trapanese, Memoria e entrañamiento. La parola in María Zambrano, S. M. Capua Vetere (CE): Ipermedium libri, 2010, p. 10-11).

21 Paul Ricœur, Tiempo y narración (1984), v. II, trad. de A. Neira, Madrid: Siglo XXI, 2008, p. 554.

22 Soledad de Andrés Castellanos y José Luis Mora García (eds.), De ley y de corazón. Historia epistolar de una amistad. María Zambrano Alarcón y Pablo de Andrés Cobos. Cartas (1957-1976), Madrid: Caja Segovia. Obra Social y Cultural / UAM, 2011, p. 101.

23 Elena Laurenzi, María Zambrano. Nacer por sí misma, Madrid: Horas y Horas, 1995, p. 23.

24 María Zambrano, Delirio y destino, Madrid: Mondadori, 1989, p. 17.

25 Ver Jesús Moreno Sanz, El logos oscuro…, op. cit., p. 212.

26 Albert Camus, «La mujer adúltera», El exilio y el reino, Buenos Aires: Losada, 1957, p. 25.

27 Albert Camus, «El renegado o Un espíritu confundido», ibid., p. 48.

28 Albert Camus, «El huésped», ibid., p. 74.

29 Ibid., p. 85.

30 María Zambrano, «Carta sobre el exilio», Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura, n° 49, junio 1961, París, p. 65-70; citado en la edición La razón en la sombra, Madrid: Siruela, 1993, p. 382.

31 María Zambrano, «Amo mi exilio», Las palabras del regreso, Salamanca: Amarú, 1995, p. 14.

32 María Zambrano, Notas de un método, Madrid: Mondadori, 1989, p. 62.

33 Ibid., p. 63.

34 Albert Camus, «La mujer adúltera», op. cit., p. 11.

35 Albert Camus, El malentendido, Obras, II, op. cit., p. 20.

36 María Zambrano, «Roma, ciudad abierta y secreta», Las palabras…, op. cit., p. 89.

37 Albert Camus, «Jonas o el artista en el trabajo», El exilio y el reino, op. cit., p. 128.

Pour citer ce document

Elena Trapanese, «María Zambrano y Albert Camus: exilio y alteridad», Líneas [En ligne], Numéros en texte intégral /, L’existentialisme en Espagne, Partie 3 - Engagements, mis à jour le : 29/04/2017, URL : https://revues.univ-pau.fr/lineas/1830.

Quelques mots à propos de :  Elena  Trapanese

Becaria FPI Universidad autónoma de Madrid

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