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Revue interdisciplinaire d'études hispaniques

| 2017 Partie III - Les récits de filiation : entre quête familiale et investigation historique

Carole Vinals

Filiación, herencia y afiliación en El corazón helado de Almudena Grandes

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Le cœur glacé de Almudena Grandes appartient à un nouveau genre que Dominique Viart appelle le «récit de filiation». Dans le cas du roman de Grandes, l’histoire de Raquel et Álvaro, ainsi que celle de leurs deux familles peut se lire comme une tentative de combler les vides de l’Histoire espagnole récente tout en s’inscrivant dans la filiation romanesque du Galdós de Fortunata y Jacinta. Le récit de filiation obéit à un désir de quête identitaire. La filiation permet aussi les retrouvailles avec le passé républicain, établissant ainsi une affiliation à une cause.

El corazón helado de Almudena Grandes pertenece a un nuevo género que Dominique Viart denomina el «relato de filiación». En el caso de la novela de Grandes, la historia de Raquel y Álvaro y sus dos familias puede leerse como una tentativa para rellenar los blancos de la Historia española reciente inscribiéndose en la filiación novelesca galdosiana de Fortunata y Jacinta. El «relato de filiación» entronca aquí con la búsqueda identitaria. La filiación permite también el reencuentro con el pasado republicano afiliándose a una causa.

Texte intégral

  • 1 Hans Lauge Hansen, Juan Carlos Cruz Suárez (eds.), La ...

  • 2 Ibid.

  • 3 José Carlos Mainer, «Para un mapa de lecturas de la gu...

  • 4 Dominique Viart, «Filiations littéraires», in: Jan Bae...

  • 5 Francisco Javier Díez de Revenga, La novela política: ...

1Hans Lauge Hansen y Juan Cruz subrayan en la introducción a su libro sobre la ficcionalización de la memoria que a partir del 2000 han emergido en España discursos culturales con nuevos paradigmas narrativos1. De hecho, la narrativa sobre la memoria vendría a ser un «hecho social total»2. El corazón helado de Almudena Grandes entronca, según Mainer3, con «la corriente denominada una nueva novela de la guerra civil a la que pertenecen Manuel Rivas o Dulce Chacón». A este nuevo género que, en un artículo publicado en 1999 y titulado «Filiations littéraires»4, Dominique Viart llama el «relato de filiación», creemos pertenece El corazón helado, una novela donde tenemos «personas con sus familias»5 antitéticas. Según el crítico francés, este tipo de relato se inscribe en la continuación de los frescos familiares de Zola en Francia. En el caso de El corazón helado (2007), la filiación galdosiana fue incluso reconocida por la propia autora.

2La emergencia de este tipo de relato puede entenderse como un afán por reanudar con huellas perdidas. Las historias familiares de Raquel y de Álvaro son las de muchas familias españolas. En El corazón helado transcurre un siglo, hay dos familias y decenas de personajes que conforman un relato coral. Se trata de una novela sobre la filiación: los árboles genealógicos desempeñan un papel esencial en la trama narrativa. Esta novela publicada en 2007, año del proyecto de Ley de Memoria histórica, opone dos formas de filiación: el pasado que se transmite y el pasado ocultado a través de dos familias cuyos descendientes se ven enfrentados a una filiación dolorosa. Mientras Raquel Fernández Perea, hija y nieta de exiliados en Francia, lo sabe casi todo sobre el pasado de sus progenitores y abuelos, Álvaro, cuya familia ha permanecido en España, lo ignora casi todo sobre el pasado familiar aunque pertenece a una burguesía de vencedores que se enriquecieron a costa de los que tuvieron que exiliarse.

3Veremos entonces cómo este relato de filiación atestigua de la persistencia de un vacío de la historia. Sean cuales sean las circunstancias familiares, la filiación implica la existencia de unos herederos depositarios de una herencia. Estudiaremos pues a continuación las diferentes formas de herencia en la novela: material, espiritual, lingüística, imaginaria…, lo cual nos llevará a subrayar que a los desgarros en el tejido de la filiación producidos por la dictadura y el pacto de silencio, El corazón helado opone una reconstrucción de la filiación reparadora.

El hilo roto de la filiación y el vacío histórico

  • 6 René Kaës, Transmission de la vie psychique entre géné...

4«Notre modernité n’est pas seulement la crise de la transmission, de ses objets et de ses processus: elle est aussi la crise du concept de la transmission elle-même»6. El análisis de Kaës revela un fenómeno general. En El corazón helado, Grandes contextualiza ese problema en el espacio ibérico mostrando la filiación española en estado de crisis. La emergencia del relato de filiación aparece pues en España como un síntoma de problemas específicos de transmisión en la filiación. La novela de Grandes ilustra la oposición entre la memoria de las familias de los vencidos y la memoria de los vencedores. Los silencios y los secretos familiares están muy ligados a un problema sociológico: las repercusiones del trauma psicológico en la filiación. Esta novela refleja los efectos de la dictadura sobre la historia familiar. El «relato de filiación» deberá pues estudiarse en España en función de unos parámetros nacionales peculiares. Sin embargo, los análisis de Viart resultan útiles para entender algunos aspectos de la novela. Los relatos de filiación cristalizan a la vez una inquietud contemporánea y una desorientación histórica desde que las ideologías del progreso entraron en crisis a finales del milenio. Para entender el presente hay que hacer un inventario del pasado familiar porque el presente está siempre lleno de silencios y vacíos de la Historia. La palabra filiación (Del lat. filiatio, -ōnis) remite a la procedencia de los hijos respecto a los padres y el padre de Álvaro, Julio Carrión, es lógicamente la gran figura a través de la cual se construye la trama de la novela. Sus mentiras y sus traiciones obligarán a su hijo a replantearse el conjunto de sus relaciones familiares.

  • 7 Almudena Grandes, El corazón helado, Barcelona: Tusque...

  • 8 Philippe Ariès, Essais sur l’histoire de la mort en Oc...

  • 9 Ibid.

  • 10 André Missenard, Guy Rosolato, Jean Guillaumin, y Al....

  • 11 Jean Laplanche et Jean-Bertrand Pontalis, Vocabulaire...

  • 12 Ivan Boszormenyi-Nagy, Psychothérapies familiales, Pa...

  • 13 Almudena Grandes, El corazón helado, op. cit., p. 37.

  • 14 Ibid., p. 38.

5La novela arranca con la escena del entierro del padre. Esta escena nos recuerda la importancia de dar o no sepultura a los muertos. La ausencia de tumba para muchos republicanos, un elemento recurrente en la novela, acentúa el carácter trágico del tema de la filiación: «he estado en el pozo, y lo he visto, y he llevado flores y siempre hay flores, unas secas, otras frescas, todas amontonadas encima de la tapa»7. El pozo es una metáfora del hueco en la filiación: el cuerpo del abuelo está fuera del alcance de sus familiares y mezclado con otros cuerpos también sin enterrar. Según Philippe Ariès8, donde no hay cuerpo no puede haber tumba y la existencia de la memoria de la filiación se vuelve problemática. La muerte del otro pasa a convertirse para estos descendientes en «la mort de soi»9 y la tapa simboliza la voluntad (fallida) de pasar página. Las secuelas de la guerra han perdurado al no haber reparación colectiva: «ce qui se transmet […] c’est ce qui fait défaut […] ce qui n’a pas reçu d’inscription»10, es decir un trauma. Trauma y filiación aparecen estrechamente ligados en esta novela. Un trauma surge cuando se es incapaz de dar una respuesta adecuada a un acontecimiento intenso. «Le bouleversement et les effets pathogènes durables qu’il provoque dans l’organisation psychique»11 aparecen en El corazón helado a través de los comportamientos de los personajes. Los defectos de transmisión provocan huecos psíquicos y un vacío identitario. La transmisión es sobre todo inconsciente: cada sujeto se inscribe en la historia de sus ascendientes. Se habla de «loyautés familiales invisibles»12. Cuando la transmisión no ha sido formulada como es el caso en El corazón helado, cuando se calla o se esconde, atraviesa a los descendientes sin estar elaborada y se repite negativamente. La negatividad y el carácter obsesivo de la memoria aparecen cuando en El corazón helado se nos cuenta el regreso de la familia de Raquel a España. El regreso es una obsesión familiar: «Raquel, que nació en 1969, y se crió escuchando conversaciones fabricadas con todos los tiempos, modos y perífrasis posibles del verbo volver, nunca preguntó por qué»13. En el caso de Raquel, la reconstrucción de la filiación pasa por el regreso al país de origen, un país fantaseado y mitificado, una patria ausente. En la familia de exiliados, no pronuncian nunca la palabra España aunque siempre piensan en el país perdido: «para ellos volver no era regresar a casa, porque solo se podía volver a España, aunque nadie se atreviera nunca a decir esa palabra»14. Los tabúes verbales se transmiten a los nietos.

  • 15 Ibid., p. 70.

6Si la filiación es problemática para las familias republicanas, también lo es para las familias de vencedores. Las relaciones entre Álvaro y su padre son muy difíciles: «No era fácil ser hijo de un hombre como mi padre»15. En El corazón helado, el pasado no es percibido y restituido a través de los conceptos sino a través de lo emocional y lo afectivo. Para Álvaro y Raquel, el pasado es una experiencia que reviven constantemente, y en carne propia. Lo ocurrido a sus abuelos es para ellos vivencia compartida. La palabra «corazón» refleja desde el propio título esta forma afectiva de aprehender la Historia. Álvaro encuentra por casualidad una carta de su abuela desaparecida que iba dirigida a su padre, pero cuyo mensaje es entendido por el nieto. Álvaro, el nieto tan semejante físicamente a su padre, restaura la filiación leyendo la carta destinada a su progenitor, pero solo puede hacerlo tras la muerte de su padre y rompiendo con la generación anterior que renegó de su filiación.

  • 16 « […] Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazó...

7Estas dos historias familiares son también un reflejo de la sociedad española: la filiación y sus silencios permiten analizar la problemática de la memoria. En El corazón helado, los personajes descubren la existencia de desaparecidos, aquellos seres que simbolizan la ruptura total de filiación. Las largas peripecias familiares de estos personajes representan las de las dos Españas del poema de Machado «Españolito que vienes al mundo», de donde procede el título de la obra16. La Transición renunció voluntariamente a crear vínculos con el pasado, omitiendo filiaciones y la familia Carrión plasma esta negación.

8La filiación en El corazón helado se vuelve a tejerse con los abuelos pero también sufre rupturas generacionales: los nietos se vuelven a encontrar de modo imaginario con los abuelos a quienes no pudieron conocer, pero todo ello conlleva el rechazo de los padres que renegaron de sus progenitores. Sea cual sea la solución al problema de la transmisión imposibilitada por el franquismo, la filiación va a sufrir de ello. La paradoja del franquismo (una de ellas) es que un régimen que abogaba por la familia como pilar desembocó en rupturas y negaciones de filiación, cuyas huellas perduran hoy. En El corazón helado,

  • 17 Jordi Gracia, «Novela de la restitución», El País, Ba...

la restitución de la historia se celebra en un espacio privado que sin embargo tiene vocación colectiva: la familia, las familias numerosas y pobladas de hijos, de sobrinos, de primos segundos y terceros, y esa restitución es el saber veraz que unos necesitan y que otros rehúyen desde la cobardía, el cinismo o la aclimatación confortable a las mentiras de toda la vida, como suelen serlo las mentiras de familia.17

9La filiación es en esta novela la plasmación de la no-transmisión de la Historia. La filiación es buscada por algunos (Álvaro) mientras otros (sus otros hermanos) rehúyen de ella. El recuerdo está en el corazón:

  • 18 Almudena Grandes, El corazón helado, op. cit., p. 524.

Escribo Mateo Fernández Muñoz todos los meses, y escribo 1915, una rayita, 1939, y también sé que lo borran enseguida, pero para poder borrarlo, antes tienen que leerlo. [...] Porque lo que quieren es que Mateo no haya vivido nunca, eso es lo que quieren, ¿lo entendéis? ¿Lo entiendes tú, Ignacio? [...] Quieren que no haya vivido nunca. No han tenido bastante con matarlo, ahora quieren que no hubiera nacido, y por eso dicen que nunca se casó conmigo, [Casilda] por eso nuestro hijo no puede llevar sus apellidos, por eso no hay ninguna tumba con su nombre, para borrarlo, para eliminarlo, para matarlo del todo. Pero Mateo vivió, vivió y yo viví con él, y para eso sigo viviendo, solo para eso...18

  • 19 Ibid., p. 786 y 788.

  • 20 Ibid.

  • 21 Ibid.

10El relato de filiación es tejido y construcción pero también ruptura en el caso de Álvaro. La escritura plasma el hueco en la filiación: la brevedad de las frases y de las expresiones sugieren el silencio que reina. En España son las expresiones como «Lo de Carrión» las que resumen la relación que los personajes mantienen con su pasado de exiliados y especialmente con el robo de sus bienes: la expresión «lo de» sugiere una forma de censura ya que las propias víctimas no se atreven a denunciar abiertamente los perjuicios sufridos19. Cuando más tarde Raquel prosigue su investigación en el pasado de su familia e interroga a su abuelo Ignacio, sólo difícilmente obtiene respuestas, como atestigua la presencia del verbo «arrancar»: «[...] la tarde en la que logró arrancarle a su abuelo aquella confidencia [...]»20. Los puntos suspensivos que terminan las respuestas del abuelo hunden a la nieta en un continuo misterio: «Sí –su abuelo la miró, sonrió–. Pero éste fue el último sitio de Madrid donde estuve antes de marcharme. De aquí me fui y aquí quería volver...»21.

  • 22 Ibid., p. 54.

  • 23 Michel Foucault, Vigilar y castigar: nacimiento de la...

  • 24 Giorgio Agamben, La communauté qui vient: théorie de ...

  • 25 Claude Levi-Strauss, «La Familia», in: Varios autores...

  • 26 Pierre Bourdieu, «A propos de la famille comme catégo...

11El 20 de noviembre, fecha de la muerte del dictador, es una fecha importante en la que todos se reúnen: «Quería estar contigo, papá, contigo y con mamá»22. La reconstrucción de la filiación solo es posible con la muerte del dictador que permite el regreso a España. Como lo subrayó Barthes en La chambre claire: la familia produce afectos que renuevan la visión de la historia. Es en el propio seno de las familias donde se hallan las huellas de la violencia que alteró la filiación. La filiación implica familia y esta última es también el reflejo de un orden político, social y cultural. Las representaciones familiares fundan las relaciones sociales y la familia se sitúa entre lo subjetivo y privado y lo público y social. Los análisis sociológicos de Foucault23 y Agamben24 pueden aplicarse a la sociedad española en la que las técnicas del control del franquismo penetraron el inconsciente individual y colectivo. Detrás de la genealogía familiar está la idea de ley y el padre es siempre una figura importante. El padre, en este caso Julio Carrión, traidor, ladrón, chaquetero y olvidadizo, representa y encarna esta familia. Como lo subrayó Levi-Strauss25, la filiación tiene un vocabulario que dibuja categorías mentales y, según Bourdieu26, la familia es una ficción social y el producto social de una larga elaboración colectiva: reproduce el orden social trascendiendo a los miembros. La familia Carrión reproduce de forma casi caricaturesca el orden franquista.

12Mas el modelo de familia está habitado también por la transgresión y la disconformidad. El desenlace alcanza un clímax con el enfrentamiento de Álvaro con su madre:

  • 27 Op. cit., p. 918.

El maquillado cinismo de mi madre, sus sonrisas despiadadas y exactas, la corteza de piedra de su alma, una muesca endurecida, seca, en el lugar donde debería haber estado su corazón, me picaban en los ojos y abultaban mis encías con un sabor amargo y ácido a la vez, que mis sentidos confundían con el gusto imaginario de la sangre, y sin embargo la mía no era más que una historia, una de muchas, tantas y tan parecidas, historias grandes o pequeñas, historias tristes, feas, sucias, que de entrada siempre parecen mentira y al final siempre han sido verdad.27

  • 28 Laurent Demanze, «Le récit de filiation aujourd’hui»,...

  • 29 Ibid.

13El corazón helado, como los otros relatos de filiación, está habitado por secretos y fantasmas y «le narrateur n’est dès lors plus un continuateur fidèle de la mémoire familiale, il en est plutôt l’herméneute critique qui traque les mensonges, dévoile les hontes et exorcise les fantômes qui hantaient le cercle familial»28. El corazón helado puede entonces leerse también como una denuncia de las mentiras y los silencios de la Transición. «L’écriture s’apparente dès lors à une tentative d’exorcisme, qui permet de lever les silences et les non-dits qui pèsent sur la conscience»29.

La filiación materializada: descendientes y herederos

  • 30 Reseñas: José María Pozuelo Yvancos, «Herederos de la...

  • 31 Jordi Gracia, art. cit.

14Los dos primeros artículos que se publicaron sobre El corazón helado llevaban por título: «Herederos de la desdicha»30 y «Novela de la restitución»31. La herencia, el patrimonio, el inventario son pues nociones esenciales en esta novela de filiación.

  • 32 Diccionario de la Real Academia Española.

  • 33 Domingo Rodenas de Moya, «Ominosos legados», El perió...

15El corazón helado por sus dimensiones evoca un inventario del pasado español reciente: la guerra, el exilio, el regreso de los nietos, los descubrimientos de la tercera generación… Los personajes aparecen todos y cada uno de ellos como herederos de un pasado. La palabra «herencia» viene del verbo latin haerēre que significa «estar adherido». Es un «Conjunto de bienes, derechos y obligaciones que, al morir alguien, son transmisibles a sus herederos o a sus legatarios», pero es también más inmaterial ya que es un «conjunto de caracteres que los seres vivos reciben de sus progenitores». La palabra «herencia» tiene también una dimensión histórica: «Rasgos o circunstancias de índole cultural, social, económica, etc., que influyen en un momento histórico procedentes de otros momentos anteriores»32. En El corazón helado, se entremezclan todos estos aspectos: la dimensión material (Álvaro hereda una fortuna que es producto de un robo), espiritual y físico (se parece a su padre pero moralmente es más afín a su abuela). La herencia en El corazón helado es también la herencia de la guerra, la herencia de los crímenes de la dictadura y la herencia del pasado silenciado de la transición. Según Ródenas de Moya, «El corazón helado es una (quizá la) gran novela realista sobre las duraderas lesiones familiares que infligió la guerra civil, porque su tema es el carácter hereditario de la culpa y el estupor de los hijos que reciben ese legado»33. La filiación implica un legado que hay que asumir. Un legado es según la RAE «Aquello que se deja o transmite a los sucesores, sea cosa material o inmaterial». La filiación es lo que da derecho a un patrimonio, material o espiritual. Raquel y Álvaro se oponen en este aspecto. La primera posee un patrimonio espiritual y no tiene bienes ya que su familia fue despojada de sus pertenencias por el padre de Álvaro. Este último, en cambio, goza de una excelente posición, aunque carece totalmente de patrimonio espiritual. Estos dos personajes que acabarán formando una pareja se completan. En esta novela se mezclan herencias afectivas, políticas y económicas que afectan el presente de los personajes aunque vienen de muy lejos atrás. Es difícil acotar los límites de una herencia, consciente o inconsciente. Los descendientes de aquellos que sufrieron directamente de la guerra siguen llevando ese peso en la novela de Grandes. Según Cyrulnik, este fenómeno es natural:

  • 34 Boris Cyrulnik, Le murmure des fantômes, Paris: Odile...

les jeunes doivent supporter la blessure de leurs parents, la mort en héritage… La honte, l’inquiétude transmise… le désespoir de ne pas savoir altèrent les enfants des victimes autant que ceux des bourreaux.34

  • 35 El corazón helado, op. cit., p. 775.

16La herencia de cualquier individuo está hecha de parte de la psique de sus ascendientes. La herencia lleva a Álvaro a desvelar y descubrir la identidad familiar mientras que Raquel pertenece a una «familia marcada por la cultura del exilio»35. Dos filiaciones se oponen simbolizando las dos Españas. Raquel tiene un patrimonio cultural (el del exilio) mientras que Álvaro tiene un patrimonio material, producto del robo perpetrado por su padre. La filiación de los exiliados aparece más sólida y vinculada a la nostalgia.

  • 36 Ibid.

17Dar a un hijo el nombre del padre o del abuelo es otra forma de asentar la filiación: «En 1971, cuando nació su primer hijo varón, Ignacio Fernández Salgado y Raquel Perea Millán decidieron llamarle Mateo. Nadie les preguntó por qué, pero todos supusieron que era una forma de cerrar el eslabón...»36. De este modo Grandes sortea uno de los problemas que hubiera podido tener su novela, frente al último caudal de novelas sobre la guerra civil, puesto que el tema de la guerra se trata no en sí mismo, sino en la herencia que ha dejado en los hijos y sobre todo en los nietos de sus protagonistas.

  • 37 René Kaës, « Ruptures, catastrophes et travail de mém...

L’héritage ne peut pas être reçu passivement, il ne peut être qu’une acquisition appropriative […] il requiert de l’individu qu’il se constitue en sujet pour en hériter […] ce qui se transmet est une trace […] de ce qui n‘a pu d’abord être reconnu et transmis dans l’ordre symbolique […] elle suit son chemin […] à travers les générations, jusqu’à ce qu’un destinataire se reconnaisse comme sujet de cette trace.37

  • 38 Almudena Grandes, op. cit., p. 11.

18Álvaro encuentra a la desconocida Raquel en una entidad bancaria donde ha ido a resolver un problema de herencia. El paratexto pone de realce la importancia de la herencia con una cita de Ortega y Gasset: «Lo que diferencia al hombre del animal es que el hombre es un heredero y no un mero descendiente»38. La filiación humana se ve siempre materializada, eso nos distingue de los animales. De hecho, la hipótesis de Hansen y Cruz en «Literatura y memoria colectiva en España (2000-2010)» es que la memoria es performativa, es decir que hay una ontologización del pasado que se transforma en realidad presente. Ese proceso de transformación es lo que experimentan la pareja Álvaro y Raquel en El corazón helado.

  • 39 Ibid, p. 22

  • 40 Ibid., p. 35.

19El tema del físico y de la herencia genética es abordado profusamente cuando se describen los rasgos físicos de cada uno de los miembros de la familia Carrión: «Luego estaba yo, tan corriente en la calle, en el parque, en el colegio, pero tan extraño en mi casa como si viniera de otro planeta, tan parecido a mi padre sin embargo»39. En una familia no todos heredan los mismos rasgos físicos. La herencia es también lo que permite establecer una diferenciación tanto a nivel físico como cultural. En el caso de Raquel que se crió en Francia, la herencia es lingüística ya que le enseñaron a hablar español: «ella había aprendido a hablar en español, pero le habían enseñado a leer en francés, y le pasaba algo que tenía un nombre muy raro pero que por lo visto en su familia era normal […] y por eso a veces se hacía un lío al escribir en dos idiomas»40. Su herencia lingüística la diferencia de los demás niños y, tras la muerte de Franco, la familia de Raquel se siente muy orgullosa de su pasado:

  • 41 Ibid., p. 49.

–Ese es mi padre –dijo–. Ignacio Fernández Muñoz, alias el Abogado, defensor de Madrid, Capitán del Ejército popular de la República, combatiente antifascista en la segunda guerra mundial, condecorado dos veces por liberar Francia, rojo y español, y en su voz tembló una emoción, un orgullo que Raquel no pudo interpretar.41

  • 42 Ibid, p. 62.

20Raquel, a través del orgullo de su madre, hereda una historia familiar gloriosa. Como en el caso de Álvaro, el tema de la familia y de lo heredado es una preocupación constante para Raquel, un objeto de atención casi obsesivo: «Les observé y me observé entre ellos, y pensé en mi familia, en lo que éramos, en lo que habíamos sido, en los rasgos que nos unían y nos separaban, lo que había permanecido, y lo que se había llevado el tiempo»42. Raquel pertenece a una comunidad plasmada por el pronombre «nosotros». Pero, como Álvaro, los observa en la distancia, se compara y se opone para diferenciarse y construirse. La filiación es esencial para diferenciarse y construirse. También es muy consciente de que con el tiempo las cosas evolucionan.

La reconstrucción de la filiación a cargo de los nietos

21El relato de filiación está en El corazón helado a cargo de los nietos, que recuerdan unas muertes espeluznantes cuyo horror se encuentra puesto de realce a través de la comparación con el nazismo: los franquistas fueron más crueles con los vencidos que el pueblo alemán con aquellos que consideraban inferiores.

22Tanto Álvaro como Raquel pertenecen a la tercera generación para quien el pasado cobra un valor fundamental. La filiación está también vinculada, en El corazón helado, con la afiliación. Reconocer su filiación lleva a algunos personajes a afiliarse. «Afiliación es el acto y el resultado de afiliar. Este verbo, que deriva del vocablo latino affiliāre, hace referencia a la acción de adherir, apuntar, anotar o sumar a un individuo a una asociación u organización»43. Álvaro acabará haciendo suyos los ideales de la República española. Adoptará las posturas políticas de su abuela denunciando el silencio de la transición. Álvaro se afiliará simbólicamente a las convicciones de su abuela materna, solidarizándose con su ideario político. Los abuelos son en El corazón helado un ejemplo para los nietos. Este reanudar con la filiación ya estaba presente en otras novelas de Almudena Grandes. En Malena es un nombre de tango, la abuela Soledad vivió la libertad de los años treinta y esta filiación ayuda a Malena a liberarse de las trabas sociales que pesan sobre ella. Los horrores del pasado salen a la luz en boca de los nietos, saltando una generación:

  • 44 Ibid, p. 521.

–Como mi abuelo no era judío polaco, sino un rojo español, no tuvo la suerte de que los nazis lo gasearan. […] Arucas fue el pueblo que más tardó en rendirse […]. A lo mejor, por eso los falangistas pensaron que gastar balas iba a ser un despilfarro. Así que cogieron a mi abuelo y a otros sesenta y tantos republicanos de por allí, los tiraron en un pozo y les echaron cal viva por encima, tampoco demasiada, la justa para que los de arriba no pudieran salir, se conoce que estaban por ahorrar… […]. En Auschwitz fueron más compasivos, porque a los de Arucas les costó mucho trabajo morirse, ¿sabes?, casi una semana. Y como lloraban, y se quejaban, y la cal resplandecía por las noches, la gente del pueblo empezó a llamar a aquel sitio el pozo de los gritos de las brujas, porque lo que pasaba allí parecía cosa de brujería. Eso decían, y seguían durmiendo de un tirón.44

  • 45 Ibid, p. 34.

  • 46 Ibid, p. 95.

  • 47 Ibid., p. 1230.

23En el caso de Grandes son las figuras de abuelas feministas y modernas, las mujeres de los años treinta, con quienes las heroínas femeninas establecen una filiación simbólica. En El corazón helado, Raquel insiste en sus lazos con su abuela Anita. Existe una profunda complicidad entre las dos: «La niña no podía mirarla, pero sabía que su abuela estaba sonriendo, que siempre sonreía al contar esa especie de chiste al que ella nunca le había visto la gracia»45. El vínculo abuelo-nieta es tan fuerte que no necesitan palabras, ni siquiera verse. La nieta adivina los sentimientos de la anciana sin siquiera mirarla. La filiación se reafirma, pero saltando una generación, lo cual es propio de las filiaciones traumáticas en países que han sufrido formas de genocidio. Los nietos compartieron la emoción de sus abuelos sin saber entenderla, como Raquel al ver llorar a su abuelo: «Nunca había visto llorar a su abuelo. Tampoco lo vería aquella mañana, pero en la emoción que abrillantaba sus ojos secos, comprendió que lo que estaba pasando era muy importante aunque ella no lo entendiera»46. Ya adultos estos nietos se esfuerzan en dar un significado a tanto silencio, rellenándolo: «Las mismas flores que se encuentran en la tapia del cementerio del Este, el cementerio de la Almudena en Madrid, donde se fusilaron a casi tres mil personas en la posguerra y hay flores encajadas en los agujeros que dejaron las balas»47. Los nietos intentan rellenar los huecos de las balas con flores: los agujeros, como el pozo, son huecos y plasman una herida abierta. Las flores, en cambio, son algo efímero y hermoso, que siempre hay que renovar. Son la memoria viva de la filiación. Las flores son el recuerdo vivo que se opone al lugar de memoria institucional como un monumento o una lápida. La filiación está truncada porque salta una generación. La gran mayoría de los españoles heredó el silencio y la cultura del secreto. Es algo que comparten vencidos y vencedores. En El corazón helado, la desaparición de la abuela es asumida por todos hasta que el nieto, al principio con ingenuidad, luego con tristeza, descubre el secreto. Hansen y Cruz han señalado que en el caso español las relaciones familiares desempeñan un papel muy importante: en esta novela la simple filiación es superada ya que acaba cobrando tintes éticos y morales que suelen caracterizar la postmemoria. Se puede hablar de memoria afiliativa en el caso de Álvaro y Raquel ya que los nietos se sienten moralmente obligados a investigar el pasado y esta investigación cobra en el texto de Grandes un carácter performativo.

24Con la filiación se cuestionan también los modelos patriarcales de la familia tradicional apoyándose en modelos familiares más antiguos. La filiación femenina ofrece otros modelos. La filiación y la herencia familiar son temas que aparecen desde muy temprano en las novelas de Almudena Grandes: en Malena es un nombre de tango, aparece la abuela Soledad contándole historias a su nieta aunque desempeñarán un papel en la vida del personaje. Tanto Malena como Reina tienen una larga y compleja historia familiar y en Atlas de geografía humana encontramos la crónica familiar de Fran Antúnez.

  • 48 Laurent Demanze, Encres orphelines: Pierre Bergouniou...

  • 49 Amado Alonso, «Lo español y lo universal en la obra d...

  • 50 Almudena Grandes, op. cit., p. 306.

  • 51 Alex Mucchielli, L’identité, Paris: PUF, 2002.

25Como lo subraya Demanze, se trata para los relatos de filiación de poner palabras sobre las páginas blancas de la historia. En Encres orphelines48, el diagnóstico de Demanze es que el tipo de relato de filiación al que pertenece El corazón helado oscila entre texto de duelo y celebración de lo perdido. Los personajes han perdido familiares, a veces una patria, y también un modelo político (el modelo republicano). Al mismo tiempo los tiempos pasados se ven exaltados por unos nietos admirativos hacia aquellos que les precedieron, enseñándoles un camino. Con El corazón helado empieza Almudena Grandes a centrarse en el tema de la guerra civil española. La novela marca un nuevo giro más histórico, pero a través del relato de filiación, como lo hizo Galdós. Para un escritor, más allá de la filiación genética, está la filiación espiritual que lo guía y la filiación galdosiana es reivindicada por la autora en sus entrevistas. En El corazón helado tenemos al Galdós de Fortunata y Jacinta, no al Galdós de los Episodios nacionales. Es decir que entronca con la novela de filiación galdosiana, no con las novelas propiamente históricas. Como lo subrayó Amado Alonso, «Galdós se puso a escribir novelas porque se sentía con una misión nacional que cumplir: alumbrar la conciencia de los españoles y mejorar su índole política»49. En las novelas de Galdós como en El corazón helado de Almudena Grandes, los sucesos relatados están narrados desde personajes de a pie y se ven entremezclados con experiencias cotidianas. Almudena Grandes sigue las huellas de su maestro Galdós, quien supo entablar una filiación con la literatura anterior. Grandes se apoya en quienes la han precedido demostrando que detrás de cada escritor hay un lector, contando cómo las verdaderas filiaciones son siempre espirituales y literarias. Siempre ficcionales e inventadas. La filiación es una sombra que perdura para la generación a la que pertenece Almudena Grandes quien confesó incluso que la primera imagen del libro, la de un joven desconocido sobre la tumba de Julio Carrión, se la inspiró el entierro del padre de Benjamín Prado. Es decir que la primera pulsión es la de celebrar un duelo. Álvaro el hijo reanudará los lazos de filiación pero el precio será la ruptura con la generación de sus padres. La filiación se restablece con aquellos que no están, y rompiendo con los vivos. Es una filiación restaurada con los muertos: «tú no puedes ser como ellos, tú tienes que ser un hombre digno, bueno, valiente»50, le dice la abuela a su hijo que no será ni bueno, ni digno, ni valiente, más la misiva será leída por el nieto que recobrará la herencia. Esta novela muestra una extraña filiación española y el papel que desempeñan en ella los nietos: generaciones pasan por encima del silencio de sus padres y la filiación saltará una generación ya que la identificación abuela-nieto conlleva el rechazo del conservadurismo paterno. Pero El corazón helado va más allá. La filiación es también una forma de reconstruir la identidad. No hay identidad sin filiación51. Lo explica Raquel a su abuela renuente a hablar del pasado:

  • 52 Almudena Grandes, op. cit., p. 796.

–¿y de qué me sirve saber cómo me llamo, abuela? ¿De qué me sirve saber cómo te llamas tú, y cómo se llamaban tus padres, y por qué no comes nunca albaricoques? ¿De qué me sirve no haberte escuchado decir nunca de mi vida, ni una sola vez, el nombre de tu pueblo? ¿De qué me sirve eso, abuela? ¿De nada, no? No me sirve de nada para nada excepto para saber quién soy yo, y por qué me llamo como me llamo.52

  • 53 Jacques Derrida, Spectres de Marx. L’État de la dette...

  • 54 Ibid.

26Conocer el pasado es esencial, pues aunque no tenga una finalidad material directamente entendible, el origen es la base de la identidad. No se puede omitir u ocultar la filiación. Aceptar el reconocimiento de la filiación es reconocer la importancia del pasado y del pasado histórico, porque la filiación se inserta en un contexto social, cultural y político. Hay que vivir con la filiación, «apprendre à vivre avec les fantômes, dans l’entretien, la compagne ou le compagnonnage, dans le commerce sans commerce des fantômes. A vivre autrement, et mieux. Non pas mieux, plus justement. Mais avec eux»53. La filiación salta aquí una generación: el nieto habla del abuelo. Jordi Gracia empleó acerca de esta novela la palabra «restitución»: «Devolución de una cosa a quien la tenía antes/Restablecimiento o recuperación del estado que antes tenía una cosa» (RAE). La palabra nos remite implícitamente a otro régimen. Hay efectivamente en el texto de Grandes una dimensión política que se suele pasar por alto. Derrida abogaba también a favor de «une politique de la mémoire, de l’héritage et des générations»54. La herencia republicana es, en El corazón helado, una forma de reanudar con las señas de identidad perdidas. La familia no es solamente un motivo literario, sino también el lugar de génesis del individuo, allí donde se fragua la identidad.

  • 55 Marthe Robert, Roman des origines et origines du roma...

27Ambos protagonistas son nietos que al rememorar construyen un espacio de libertad reanudando con el pasado. Las historias familiares de ambos jóvenes, su filiación, constituyen el eje de la novela. Álvaro empieza a indagar sobre su padre y va a hallar mentiras sobre el origen y filiación de su madre. Según Marthe Robert, la unidad de una novela procede de una estructura primitiva inconsciente que Freud llama la «novela familiar» y esta última «est la matière même de la création romanesque»55. Al Corazón helado se puede aplicar lo que Demanze afirma acerca del relato de filiación:

  • 56 Laurent Demanze, «le récit de filiation aujourd’hui»,...

Tels sont sans doute les défis et les qualités du récit de filiation contemporain: essayer de dire des figures invisibles et de lever des silences. La littérature retrouve alors une forte dimension éthique, et même critique, alors même qu’elle semble se replier sur l’univers étroit de la parenté. Surtout elle manifeste ici combien l’identité ne peut se penser désormais que dans une relation attentive à l’autre, et c’est ainsi que le récit de filiation réconcilie éthique et esthétique.56

  • 57 Sebastiaan Faber, «La literatura como acto afiliativo...

28En los relatos de filiación, la relación con el pasado es personal y ética. Como subraya Sebastiaan Faber, estas obras «comparten, en grandes líneas, una actitud nueva ante el pasado: consideran sus dimensiones éticas desde un punto de vista individual, como un problema que afecta a las relaciones personales entre generaciones presentes y pasadas, y como un desafío que exige un esfuerzo de voluntad por parte de aquellas»57.

Conclusión

  • 58 Jean-François Lyotard, La Condition post-moderne, Par...

  • 59 Marc Augé, Non-lieux. Introduction à une anthropologi...

29El corazón helado nos sitúa pues entre investigación genealógica y filiación literaria. Los dos personajes principales Álvaro y Raquel descubren pasados ocultos, reviviendo las experiencias de sus ascendientes identificándose con ellos de forma casi obsesiva. Mas en la época de posmodernidad58 o de supermodernidad59 en la que vivimos, una época inestable y a veces desconcertante, el pasado y su rememoración ofrece también una estabilidad. El relato de filiación permite en este contexto construir una realidad más perene y sólida, estableciendo lazos de filiación entre pasado y presente. El pasado se ve actualizado y la filiación se torna afiliación.

  • 60 José Carlos Mainer, op. cit.

30La «nueva novela sobre la guerra civil»60 a la que pertenece El corazón helado es también un relato de filiación que rompe el silencio histórico manteniendo vivo el diálogo histórico intergeneracional y ofreciéndonos un tratamiento novelístico del trauma histórico. La herencia es un deber moral que va más allá de la transmisión genealógica.

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Notes

1 Hans Lauge Hansen, Juan Carlos Cruz Suárez (eds.), La memoria novelada: hibridación de géneros y metaficción sobre la guerra civil y el franquismo, 2000-2010, Bern, Berlin, Bruxelles: P.Lang, 2012.

2 Ibid.

3 José Carlos Mainer, «Para un mapa de lecturas de la guerra civil (1960-2000)», in: Santos Juliá (coord.), Memoria de la guerra civil y el franquismo, Madrid: Taurus, 2006, p. 157.

4 Dominique Viart, «Filiations littéraires», in: Jan Baetens, Dominique Viart, Ecritures contemporaines 2, Caen: Minard, 1999. p. 115-137.

5 Francisco Javier Díez de Revenga, La novela política: novelistas españolas del siglo xxi y compromiso histórico, Valladolid: Universidad de Valladolid, 2012, p. 66.

6 René Kaës, Transmission de la vie psychique entre générations, Paris: Dunod, 1993, p. 16.

7 Almudena Grandes, El corazón helado, Barcelona: Tusquets Editores, p. 126.

8 Philippe Ariès, Essais sur l’histoire de la mort en Occident: du Moyen Age à nos jours, Paris: Seuil, 1975, p. 55.

9 Ibid.

10 André Missenard, Guy Rosolato, Jean Guillaumin, y Al., Le négatif. Figures et modalités, Paris: Dunod, 1989, p. 173.

11 Jean Laplanche et Jean-Bertrand Pontalis, Vocabulaire de la psychanalyse, Paris: PUF, 1976, p. 499.

12 Ivan Boszormenyi-Nagy, Psychothérapies familiales, Paris: PUF, 1980.

13 Almudena Grandes, El corazón helado, op. cit., p. 37.

14 Ibid., p. 38.

15 Ibid., p. 70.

16 « […] Una de las dos Españas/ ha de helarte el corazón». Antonio Machado, LIII, «Españolito que vienes al mundo», in: «Proverbios y cantares», Campos de Castilla (1912).

17 Jordi Gracia, «Novela de la restitución», El País, Babelia, 17 de febrero de 2007, disponible en: <http://elpais.com/diario/2007/02/17/babelia/1171673412_850215.html> (consultado el 15 de julio 2016).

18 Almudena Grandes, El corazón helado, op. cit., p. 524.

19 Ibid., p. 786 y 788.

20 Ibid.

21 Ibid.

22 Ibid., p. 54.

23 Michel Foucault, Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión, México: Siglo XXI editores, Novena edición, 1989.

24 Giorgio Agamben, La communauté qui vient: théorie de la singularité quelconque, Paris: Seuil, 1990.

25 Claude Levi-Strauss, «La Familia», in: Varios autores, Polémica sobre el origen y la universalidad de la familia, Barcelona: Cuadernos Anagrama, 1982.

26 Pierre Bourdieu, «A propos de la famille comme catégorie réalisée», Actes de la recherche en sciences sociales, Année 1993, Volume 100, Numéro 1, p. 32-36.

27 Op. cit., p. 918.

28 Laurent Demanze, «Le récit de filiation aujourd’hui», Écritures contemporaines: Atelier de recherche sur la littérature actuelle, disponible en: <http://ecrit-cont.ens-lyon.fr/spip.php?rubrique39> (consultado el 15 de julio 2016).

29 Ibid.

30 Reseñas: José María Pozuelo Yvancos, «Herederos de la desdicha», ABC, sección Las Artes y las Letras, 17 de febrero de 2007, disponible en: <http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/2007/02/17/015.html> (consultado el 15 de julio 2016).

31 Jordi Gracia, art. cit.

32 Diccionario de la Real Academia Española.

33 Domingo Rodenas de Moya, «Ominosos legados», El periódico de Aragón, disponible en: <http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/escenarios/ominosos-legados_302497.html> (consultado el 15 de julio 2016).

34 Boris Cyrulnik, Le murmure des fantômes, Paris: Odile Jacob, 2003, p. 55.

35 El corazón helado, op. cit., p. 775.

36 Ibid.

37 René Kaës, « Ruptures, catastrophes et travail de mémoire », op. cit., p. 197.

38 Almudena Grandes, op. cit., p. 11.

39 Ibid, p. 22

40 Ibid., p. 35.

41 Ibid., p. 49.

42 Ibid, p. 62.

43 RAE.

44 Ibid, p. 521.

45 Ibid, p. 34.

46 Ibid, p. 95.

47 Ibid., p. 1230.

48 Laurent Demanze, Encres orphelines: Pierre Bergounioux, Gérard Macé, Pierre Michon, Paris: Librairie José Corti, 2008.

49 Amado Alonso, «Lo español y lo universal en la obra de Galdós», Materia y forma en poesía, Madrid: Gredos, 1953, p. 34.

50 Almudena Grandes, op. cit., p. 306.

51 Alex Mucchielli, L’identité, Paris: PUF, 2002.

52 Almudena Grandes, op. cit., p. 796.

53 Jacques Derrida, Spectres de Marx. L’État de la dette, le travail du deuil et la nouvelle Internationale, Paris: Editions Galilée, 1993, p. 14.

54 Ibid.

55 Marthe Robert, Roman des origines et origines du roman, Paris: Grasset, 1972.

56 Laurent Demanze, «le récit de filiation aujourd’hui», Écritures contemporaines: Atelier de recherche sur la littérature actuelle, disponible en: <http://ecrit-cont.ens-lyon.fr/spip.php?rubrique39> (consultado el 15 de julio 2016).

57 Sebastiaan Faber, «La literatura como acto afiliativo: la nueva novela de la guerra civil (2000-2007)», in: Palmar Álvarez-Blanco y Toni Dorca (coord.), Contornos de la narrativa española actual (2000-2010). Un diálogo entre creadores y críticos, Madrid: Iberoamericana; Frankfurt am Main: Vervuert, 2011, p. 112.

58 Jean-François Lyotard, La Condition post-moderne, Paris: Minuit, 1979.

59 Marc Augé, Non-lieux. Introduction à une anthropologie de la surmodernité, Paris: Seuil, coll. «La librairie du xxe siècle», 1992.

60 José Carlos Mainer, op. cit.

Pour citer ce document

Carole Vinals, «Filiación, herencia y afiliación en El corazón helado de Almudena Grandes», Líneas [En ligne], Numéros en texte intégral /, Filiation, imaginaires et sociétés, Partie III - Les récits de filiation : entre quête familiale et investigation historique, mis à jour le : 08/12/2017, URL : https://revues.univ-pau.fr/lineas/2091.

Quelques mots à propos de :  Carole  Vinals

Carole Vinals

Maître de Conférences en Littérature et Civilisation ibérique - Université Lille III

Domaines de recherche : Ecriture féminine. Exil républicain et mémoire.

Agrégée de l’Université - Docteur ès Lettres à l’Université de la Sorbonne (Paris IV)

Carole.vinals@univ-lille3.fr