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Líneas
Revue interdisciplinaire d'études hispaniques

12 | 2019 Philosophie en Ibéro-Amérique

Dardo Scavino

Introducción

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Texte intégral

1El título del número 12 de Líneas adiciona dos incógnitas: qué es Iberoamérica y qué es la filosofía. Podríamos haber hablado de filosofía en Hispanoamérica o Latinoamérica. ¿Por qué Iberoamérica entonces? La apelación Hispanoamérica proviene del nombre de un grupo particular, los españoles americanos, conocidos también como criollos, que sin dejar de reivindicar sus orígenes hispánicos y, como consecuencia, europeos, se puso al frente de las revoluciones de independencia contra la propia metrópoli. El hecho de que el gentilicio hispanoamericano haya incluido a continuación a muchos pueblos amerindios es sencillamente un síntoma de la hegemonía de esos españoles americanos en los procesos de constitución de los nuevos Estados nacionales. A diferencia de los procesos de emancipación en Asia o África, las revoluciones en América fueron lideradas por los descendientes de los conquistadores y colonos. Y por eso muchos investigadores se preguntan si puede hablarse de una América postcolonial. Cuando alguien habla, sin ir más lejos, de filosofía asiática o africana piensa sobre todo en tradiciones locales como el confucianismo y el vedanta o el pensamiento bantú y yoruba; cuando habla de filosofía americana, en cambio, difícilmente la asocie con las tradiciones amerindias silenciadas, primero, por los conquistadores españoles y portugueses y, a continuación, por las repúblicas criollas. Se alude, por lo general, a una serie de pensadores que adoptaron y adaptaron la filosofía europea –británica o continental– a un contexto americano.

  • 1 Enrique D. Dussel, Francisco Miró Quesada, Arturo Andr...

2 La noción de América Latina también surge en una coyuntura política particular. El chileno Francisco Bilbao recurrió a esta expresión para denunciar en 1856 la invasión de Nicaragua, uno de los primeros actos de guerra del imperialismo de los Estados Unidos. Bilbao establecía así una oposición entre la América latina y la sajona, once años después de que el periodista John O’Sullivan hubiese forjado la expresión Manifest destiny para legitimar la anexión del territorio mexicano de Texas. Bilbao adaptaba una idea de su maestro Felicité de Lamennais quien proponía federar a los países latinos para combatir el individualismo y el utilitarismo de la cultura anglosajona. Solo que, tras el golpe de Estado de Luis Bonaparte, el centro de la esta liga latina debía mudarse, para el pensador chileno, de Europa a América. Desde entonces, y gracias a la obstinada militancia del colombiano José María Torres Caicedo o los aportes de escritores como el uruguayo José Rodó, la expresión América Latina asumió una connotación política antinorteamericana. Tan es así, que muy pocos escritores suelen recurrir a este nombre para referirse a la Luisiana o Quebec. No es casual, en este aspecto, que la “Declaración de Morelia”, de 1975, firmada por los argentinos Enrique Dussel y Arturo Roig, los mexicanos Abelardo Villegas y Leopoldo Zea y el peruano Francisco Miró Quesada, mantuviera la misma oposición binaria establecida por Bilbao a la hora de definir el proyecto de filosofía latinoamericana: "A una filosofía”, escribían, “que hace suponer el destino manifiesto de un conjunto de pueblos para imponer su dominación al resto del mundo, deberá ofrecerse una filosofía que niegue tal destino y haga, por el contrario, expreso el derecho de todo pueblo a la libertad como autodeterminación”. “A una filosofía que justifique, como lo ha venido haciendo, la dependencia de unos pueblos en exclusivo beneficio de otros deberá oponerse una filosofía que rechazando la relación vertical de dependencia haga expresa una relación horizontal de solidaridad"1. Aunque no todos los filósofos latinoamericanos –o considerados como tales– adhieran a esta declaración, la idea de una filosofía latinoamericana quedó asociada desde entonces a este pensamiento de la liberación.

3Hispanoamérica y Latinoamérica son entonces dos denominaciones políticas que aluden a dos conflictos antiimperialistas: uno, en el seno de una misma cultura dividida entre dos continentes; el otro, en el seno de un mismo continente dividido entre dos culturas. Iberoamérica es una denominación más tardía, que muy difícilmente encontramos antes de la Guerra de Cuba, y que se vincula con los procesos de reconciliación de las antiguas colonias con España y Portugal. Pero si preferimos emplearlo, se debe a que incluye a los otros dos: tanto al pensamiento hispanoamericano ligado a las relaciones conflictivas entre los territorios españoles de un lado y otro del Atlántico, como al pensamiento latinoamericano ligado a las relaciones igualmente conflictivas entre los países americanos al norte y el sur del Río Grande.

4Mucho más difícil resulta definir los límites de ese territorio que llamamos filosofía y decidir quiénes serían sus habitantes legítimos. No se nos ocurriría intentar aquí delimitar este concepto. Pero convengamos que se puede hablar de una intersección de ambos conjuntos: hay filósofos en Iberoamérica y hay iberoamericanos en la filosofía. Los artículos que reúne el número 12 de Líneas tratan sobre algunos de ellos. El artículo de María Carla Galfione aborda la impronta de Ortega y Gasset en los miembros de la Revista de filosofía de la Argentina hasta 1929. El artículo de Lucas Domínguez Rubio traza la historia del proceso de profesionalización de la filosofía en ese mismo país a partir de los años treinta gracias a los aportes de Francisco Romero y Coriolano Alberini. Juan José Canavessi analiza la importancia del concepto de “a priori antropológico” de Arturo Roig para pensar el proyecto de una filosofía latinoamericana. Marcelo Velarde Cañazares propone, por su parte, establecer un concepto latinoamericanista de la filosofía latinoamericana. El número de Líneas concluye con un texto inédito del pensador novohispano Carlos de Sigüenza y Góngora presentado por Facundo Ruiz y Gina Del Piero, los investigadores que descubrieron y anotaron este documento.

Notes

1 Enrique D. Dussel, Francisco Miró Quesada, Arturo Andrés Roig, Abelardo Villegas, Leopoldo Zea, con motivo del Primer Coloquio Nacional de Filosofía, celebrado en la ciudad de Morelia, Michoacán (México), del 4 al 9 de agosto de 1975. https://www.ensayistas.org/critica/manifiestos/morelia.htm, ISBN 0-9763880-0-6

Pour citer ce document

Dardo Scavino, «Introducción», Líneas [En ligne], Numéros en texte intégral /, Philosophie en Ibéro-Amérique, mis à jour le : 10/09/2019, URL : https://revues.univ-pau.fr/lineas/3298.